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Hollande confía en un fiel aliado para suceder a Valls

Bernard Cazeneuve deja Interior en pleno estado de emergencia y ocupará Matignon durante los últimos cinco meses de mandato

Bernard Cazeneuve deja Interior en pleno estado de emergencia y ocupará Matignon durante los últimos cinco meses de mandato

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François Hollande ha optado finalmente por su ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, para sustituir a Manuel Valls al frente del Ejecutivo. Su nombre era uno de los que más se oían, aunque se pensaba que el presidente preferiría mantenerlo en su puesto ante la amenaza terrorista que pesa sobre Francia. Pero no ha sido así, Cazeneuve disfruta de una imagen de eficacia y serenidad que serán útiles en estos cinco meses que quedan de presidencia a Hollande.

Desde que llegó a la Place Beauvau, sede del Ministerio del Interior, en abril de 2014, Cazeneuve ha tenido unos meses especialmente intensos y duros. Ha vivido en primer plano los atentados que han azotado Francia: desde el ataque a «Charlie Hebdo» y el Hypercacher en enero de 2015, a los de Saint Denis y París en noviembre de ese mismo año, y el de Niza en julio pasado, por citar sólo los más mortíferos. En todo este tiempo, 238 personas han perdido la vida y centenares han resultado heridas. Otros temas delicados a los que ha tenido que hacer frente han sido el desmantelamiento de la «jungla» de Calais, las violencias repetidas en las protestas contra la reforma laboral y la insólita movilización de los policías que durante varias semanas se manifestaron este otoño para protestar por la falta de medios y el «laxismo» de la Justicia. El ataque que sufrieron cuatro agentes en Viry-Châtillon a base de cócteles molotov fue la gota que colmó el vaso. Los ademanes sobrios y comedidos de Cazeneuve inspiran respeto, y ha sabido ganarse la admiración de la clase política en general, aunque ayer surgieron voces críticas, como la de Georges Fenech, presidente de la comisión parlamentaria de investigación de los atentados de 2015, para quien «no es el momento de abandonar el navío» de Interior, en un contexto de elevada amenaza terrorista. Cazeneuve ha formado parte de los sucesivos Gobiernos de Hollande, primero como ministro de Asuntos Europeos, que dejó precipitadamente para sustituir a Jérôme Cahuzac como titular de Presupuestos en 2013, cuando éste tuvo que dimitir tras admitir que poseía una cuenta oculta en el extranjero. Y desde el Ministerio de Economía aterrizó en Interior cuando Valls fue nombrado primer ministro. Cazeneuve está en las antípodas de las formas y el estilo a los que Valls ha acostumbrado a los franceses, con frecuencia ansioso y estresante, mientras que Cazeneuve parece no inmutarse ni en las circunstancias más desestabilizadoras. Lo que no le impide encolerizarse con sus subordinados en el caso de falta de cooperación entre los servicios de la Policía y la Gendarmería, o cuando ha habido algún problema de seguimiento de radicales.

Ayer, antes de dejar la Place Beauvau se definió de alguna manera afirmando que hay dos clases de hombres políticos, «los que piensan que pueden ser útiles y los que piensan que son indispensables». Durante el traspaso de poderes en Matignon, Valls evocó los «momentos difíciles» y «los momentos de alegría» que han jalonado su cargo como primer ministro, y Cazeneuve agradeció el «apoyo, comprensión y confianza» que Valls le ha prestado en los momentos difíciles. «Lo que voy a intentar es preparar el futuro», concluyó Cazeneuve.

En realidad, durante estos cinco meses que tiene por delante como primer ministro, no deberá defender ninguna ley de importancia ante la Asamblea, aunque sí tendrá que velar por el buen desarrollo del estado de emergencia ante la amenaza terrorista. Su principal objetivo será proteger a Hollande para que pueda terminar su quinquenio como presidente de la mejor de las maneras posible. Para sustituirle en el Ministerio del Interior, el presidente ha optado por nombrar a Bruno Le Roux, apodado por la Prensa francesa como «el último fan» o «supporter nº1» de Hollande. Es diputado de Seine-Saint-Denis. Además de los nombramientos de primer ministro y de ministro del Interior, Jean-Marie le Guen y André Vallini se han intercambiado las carteras de secretario de Estado encargado de las relaciones con el Parlamento y del Desarrollo y la Francofonía.

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El perfil

El hombre de las misiones difíciles

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Bernard Cazeneuve ve recompensada su lealtad a François Hollande y su labor como titular de Interior en dos años en los que el país ha quedado marcado por el terrorismo yihadista. El hasta ahora «primer policía» de Francia, nacido el 2 de junio de 1963 en Senlis, al norte de París, se ha impuesto sin estridencias como uno de los hombres clave de este quinquenio, propulsado por los numerosos frentes abiertos en materia terrorista y de inmigración. Ha avanzado su intención de dejar la política activa en mayo.