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Israel reabrirá salvo «algo extraordinario» la Explanada de las Mezquitas

Israel cerró el acceso de los musulmanes a la Explanada de las Mezquitas, una decisión sin precedentes desde la Guerra de los Seis Días de 1967, en medio de una creciente tensión en los barrios árabes y el casco viejo de la ciudad santa.

El ministro israelí de Economía, Naftali Bennett, dijo a la cadena británica BBC que la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, cerrada a los fieles por Israel, reabrirá hoy.

“A menos que se produzca algo extraordinario en las próximas horas, espero que el Monte del Templo (como en el ámbito judío se conoce a la explanada donde se ubica la venerada mezquita) se reabrirá para todo el mundo”, señaló Bennett.

Israel cerró hoy el acceso de los musulmanes a la Explanada de las Mezquitas, una decisión sin precedentes desde la Guerra de los Seis Días de 1967, en medio de una creciente tensión en los barrios árabes y el casco viejo de la ciudad santa.

La decisión fue adoptada después de que anoche un presunto pistolero palestino tratara de asesinar a tiros en la parte oriental de la ciudad al rabino Yehuda Glick, líder de una organización ultranacionalista y mesiánica que promueve la colonización de Jerusalén y el cambio del status quo en la citada explanada, el tercer lugar más sagrado del Islam.

Según la versión oficial, Mutanaz Hijazi, un ex convicto de 32 años miembro del grupo radical palestino Yihad Islámica, se acercó al religioso a la salida de una conferencia en el centro Menachen Begin, en Jerusalén Este, y tras preguntarle por su nombre le descerrajó tres tiros.

Hijazi, que trabajaba en el restaurante del centro Begin, fue abatido esta mañana a tiros por la Policía israelí en el barrio árabe de Abu Tor, donde al parecer se resistió a ser detenido.

Las autoridades israelíes adujeron “razones de seguridad” para cerrar por completo la explanada tanto a los musulmanes como a los turistas.

Esto último no ocurría desde que a finales de septiembre de 2000 entró en la Explanada el entonces líder de la derecha y luego primer ministro israelí, Ariel Sharón, en un acto que se considera el detonante de la segunda Intifada.

La medida fue condenada tanto por el jeque a cargo de la gestión del recinto, Azam Tamimi, como por el Gobierno de Jordania, que ejerce allí la autoridad desde los acuerdos de paz firmados en 1994 entre Israel y Jordania.

“Es la primera vez que el santuario está cerrado para los que rezan. No podemos entender esta escalada de las autoridades israelíes contra nuestros lugares sagrados. Es un paso muy peligroso que solo añade gasolina a la pira que ha comenzado a arder en la ciudad vieja”, afirmó.

En la misma línea, el ministro jordano de Asuntos Islámicos, Hayel Daud, aseguró que supone una “escalada peligrosa y un inaceptable estado de terrorismo porque implica que los fieles musulmanes tienen prohibido entrar en el santuario”.

Una advertencia que esta mañana fue obviada por la ministros y líderes de la derecha ultranacionalista judía, que pidieron al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que cambie el estatus de la explanada de las Mezquitas en respuesta al intento de asesinato de Glick, uno de los activistas que más presiona para que se abra al culto judío.

En declaraciones divulgadas por la radio israelí, Naftalí Bennet, ministro de Economía y líder ultranacionalista y pro colono, aseguró que el ataque sufrido por Glick “ha cruzado con sangre una línea roja”.

“La seguridad no se consigue con palabras, sino con actos, y por eso insto al primer ministro a que restablezca inmediatamente la soberanía de Israel y su capital”, afirmó.

En la misma línea, su colega de partido (Habayit HaYehudi) y actual ministro de Vivienda, Uri Ariel, exigió a Netanyahu que abra el acceso a la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado del islam, a todo judío que quiera subir a rezar allí, una zona que los judíos denominan el Monte del Templo.

Moshe Feiglin, diputado del ala más extremista del partido gobernante Likud, se unió a la petición de acceso libre al recinto sagrado.

De hecho, Feiglin, que anoche se encontraba con Glick a la salida de la conferencia que este dio antes de ser tiroteado, se presentó esta mañana en una de las puertas de acceso a la explanada y exigió a la Policía que le dejara subir.

Netanyahu, que se apoya en estos grupos para gobernar, señaló a la comunidad internacional, a la que pidió que olvide su “hipocresía” hacia Jerusalen y al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abas, al que acuso de provocar.

Nabil Abu Rudeina, portavoz de Abas, aseguró, por su parte, que el cierre de la explanada supone “una declaración de guerra”.

En medio de este ambiente de creciente tensión, mañana se espera otro viernes difícil en la ciudad, escenario de choques y protestas desde que el pasado julio un grupo de extremistas judíos asesinó a un adolescente palestino en venganza por el asesinato tres semanas antes de tres estudiantes israelíes cerca de la colonia de Gush Etzion.