Israel y Turquía superan su divorcio y recomponen su alianza en Oriente Medio

El pacto sella la reconciliación entre los dos países tras seis años de tensiones

El primer ministro turco, Binali Yildirim
El primer ministro turco, Binali Yildirim

El pacto sella la reconciliación entre los dos países tras seis años de tensiones, causadas por el asalto israelí a la flotilla internacional que iba a romper el bloqueo de Gaza, en el que murieron 10 activistas turcos.

Con el pacto entre Israel y Turquía, sellado hoy en Roma tras seis años de tensiones, causadas por el asalto israelí a la Flotilla de Gaza, se reactiva un eje geopolítico fundamental del Mediterráneo Oriental, en un momento de progresivo aislamiento de ambos países.

"Turquía se ve todavía como un potente actor en la región y para Israel sigue siendo un importante aliado musulmán", evalúa Muhammed Ammash, experto del centro de análisis turco GPOT.

Ambos países mantuvieron desde la década de 1990 estrechas relaciones, incluyendo negocios y maniobras militares, siguiendo una lógica de desconfianza compartida hacia los países árabes.

Este factor se diluyó en la década pasada, con el afianzamiento del Gobierno islamista turco, dirigido por el entonces primer ministro y ahora presidente, Recep Tayyip Erdogan, que planteó un acercamiento hacia el mundo árabe basado en la religión compartida.

En el año 2009, a raíz de la guerra en la Franja de Gaza meses antes, Erdogan asumió el rol de "portavoz"de la causa palestina.

Pero fue el asalto del Ejército israelí en aguas internacionales al buque "Mavi Marmara"en 2010, con la muerte de diez activistas turcos, y la negativa de Israel a disculparse, lo que hizo que Ankara decidiera rebajar el nivel de las relaciones bilaterales.

En 2013, la disculpa del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, abrió la puerta a la reconciliación, y el pago de compensaciones -20 millones de dólares- se fue consensuando por las delegaciones de ambos países.

Finalmente, hoy se ha podido pactar la tercera condición de Turquía: suavizar de cierta forma el bloqueo de Gaza.

Al no poder forzar un cambio de la política israelí, Turquía se ha contentado con una "flexibilización"del acceso a la Franja, que le permitirá enviar ayuda humanitaria, levantar hospitales, una central eléctrica y una planta desalinizadora en Gaza.

Turquía se convertirá así en un importante valedor de la población palestina, algo que le ayudará a rehacer su imagen pública en los países árabes, dañada tras alinearse netamente con el bando islamista en conflictos como de Siria, Libia y, sobre todo, Egipto.

Pero la buena relación con Israel también permitirá a Ankara volver a ejercer de mediador, lo que podría ser beneficioso para el pueblo palestino en su conjunto, opina Ammash.

Este analista prevé "mucha oposición"al acuerdo, tanto en Turquía como en Israel, y estima necesario que ambos Gobiernos se esfuercen para "explicar a sus pueblos"las ventajas del pacto.

Por ejemplo, el acuerdo será "difícil de aceptar"para las familias de las víctimas y la organización islamista IHH, que fletó el buque y hace de portavoz del colectivo afectado.

"Van a necesitar tiempo para digerirlo (el pacto)", estima Ammash en declaraciones a Efe en Estambul.

Aunque el IHH representa la línea ideológica del gobernante partido AKP, fundado en 2001 por Erdogan, parece obvio que la reconciliación con Israel es prioritaria para el Gobierno.

Un factor central es la exploración de los inmensos yacimientos de gas natural que Israel ha hallado en el Mediterráneo oriental.

La vía más rentable para exportarlo sería a través de los cercanos puertos y gasoductos de Turquía, que además sería un importante mercado para ese carburante, más aún en un momento de tensión con Rusia, su principal proveedor gasístico.

Incluso si Ankara consigue rehacer los lazos con Moscú, algo que se prepara entre bambalinas y de lo que dan cuanta ambas capitales, la dependencia energética de Rusia no conviene a una potencia geopolítica que intenta mantener su margen de acción y se halla en Siria en el bando opuesto al del Kremlin.

Restablecer el eje Ankara-Tel Aviv afianzaría, además, la posición de Turquía como aliado de EEUU y socio de la OTAN, que en el último año se vio sacudida por varios discursos agresivos de Erdogan.

Pero también podría darle un respiro a Israel, cuyas relaciones con EEUU, bajo el presidente Barack Obama, no pasaron por sus mejores momentos.

Efe