Jacobo Pombo: «La nueva generación de líderes tiene que articular una globalización sostenible»

Santander reúne a 200 jóvenes dirigentes para debatir los grandes desafíos de la escena internacional junto a veteranos políticos y empresarios de todo el mundo

Santander reúne a 200 jóvenes dirigentes para debatir los grandes desafíos de la escena internacional junto a veteranos políticos y empresarios de todo el mundo.

Hoy comienza en Santander la cuarta edición del Global Youth Leadership Forum, que reúne a más de 200 líderes jóvenes de todo el mundo y 150 personalidades entre premios Nobel, ex presidentes, ministros, consejeros de grandes compañías y académicos de referencia para debatir sobre los principales temas de la agenda internacional. Esta iniciativa, bajo la presidencia del patronato de honor de su Majestad, está impulsada por Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Comisión Europea y el Gobierno de España, y trata de consolidarse como el principal foro global de diálogo intergeneracional de líderes jóvenes menores de 40 años con importantes responsabilidades de gobierno. «Es un instrumento que sirve como correa de transmisión entre la generación de líderes que nos ha traído hasta aquí con la generación de líderes que tendrá que pilotar el mundo en los próximos años», explica Jacobo Pombo, el presidente de esta organización.

–¿Qué retos enfrentan los nuevos líderes?

–Vivimos un cambio de era. Hay dos factores fundamentales que son el nuevo modelo económico devenido del proceso de globalización y el impacto de la revolución tecnológica, que cambian todos los aspectos del mundo tal y como lo conocemos. Por eso, la nueva generación de líderes debe de tomar todo lo bueno de la gobernanza pública de los últimos años, pero ser muy consciente de que los desafíos que vamos a afrontar son globales.

–¿Qué caracteriza a la nueva generación de líderes políticos?

–La nueva generación de líderes tiene una sensibilidad especial hacia la nueva complejidad internacional que estamos viviendo, unos desafíos que Naciones Unidas enmarca en la Agenda 20/30. Hemos observado que entre 2010 y 2015 hubo un colapso generacional con una generación latente muy preparada y con una conciencia global que ha ido explosionando. Lo estamos viendo en todo el mundo: en América Latina, donde hay varios países dirigidos por gente joven; en España, donde hemos experimentado un proceso de transición generacional muy importante en los últimos años, pero también en Nueva Zelanda con Jacinda Ardern, y en Francia con Macron. Ellos, en coordinación con los que nos han traído hasta aquí, deben articular un proceso de globalización sostenible que pueda hacer frente a los desafíos de los ciudadanos.

–¿Cómo se fabrica un líder?

–Un líder tiene que tener misión y visión, es decir, tiene que saber lo que quiere y cómo buscarlo. Es importante generar un caldo de cultivo para que las personas con capacidad de liderazgo, que son la mayoría, den un paso al frente para trabajar en beneficio de sus ciudadanos y de sus comunidades.

–La popularidad de los políticos está en horas bajas. ¿Qué se puede hacer?

–Hay que tratar de hacer un esfuerzo por ser positivo frente a la clase política si queremos conseguir una respuesta integral. Considero que es importante que rememos todos los ciudadanos en la misma dirección para dar respuesta a esos problemas complejos. La crisis económica de 2008, unida al proceso de cambios que estamos experimentando, ha hecho que la incertidumbre se haya asentado en la ciudadanía y que se plantee una mayor reivindicación con respecto a los liderazgos. Estamos viviendo una redefinición de lo que es el mapa a nivel internacional y un modelo de cooperación global. Hay que ser positivos aunque haya amenazas en el panorama político internacional.

–¿Hay un liderazgo débil en la Unión Europea?

–Lo que veo es un debate por redefinir cuál es papel de la UE en el contexto internacional, pero no me atrevería a decir que hay carencia de liderazgos. Veo presidentes que tienen un perfil muy claro. La canciller Merkel y el presidente Macron han ejercido un liderazgo tremendo. Y el presidente Sánchez también lo ejerce dentro del socialismo europeo.

–Cada vez más líderes políticos apelan a las emociones. ¿Eso puede resultar peligroso?

–La apelación a las emociones es un rasgo que vemos en la política internacional y tiene mucho que ver con la necesidad de encontrar respuestas a los temores e incertidumbres de los ciudadanos, por eso es importante que el nuevo liderazgo del siglo XXI sea cooperativo y entienda que el 70% de las políticas públicas deben responder a consensos y no a tensiones.