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Johnson 007: Brexit final bajo presión en Reino Unido

Al final los ingleses se dieron cuenta de que el Brexit estaba colapsando su economía, sociedad y política y de que, por tanto, ellos eran los que más perdían sin acuerdo. La economía británica estaba dando ya síntomas de debilidad, con una caída importante de la inversión y una libra muy depreciada –encareciendo muchos sus importanciones–, entre otros problemas. Pero para los británicos era casi una cuestión de orgullo, y Johnson buscó denodadamente un acuerdo para antes del 31 de octubre. La Unión Europea siempre estuvo firme y segura en sus negociaciones –al igual que en la era de Theresa May–; también la Unión ha sido castigada por el Brexit. De cara a este último acuerdo, la Unión sabía que tenía poder de negociación dadas las urgencias que tenían los británicos.

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Al esquivar un Brexit sin acuerdo, se evita el peor escenario posible, pues la incertidumbre asociada a esta situación se podría haber traducido en un caos comercial, y financiero –éste último especialmente temido, pues se podrían haber dado fugas de depósitos importantes e incluso un colapso en el sistema de pagos corrientes de empresas y familias, sobre todo en Reino Unido–. Ahora los españoles residentes en Reino Unido tendrán que solicitar un nuevo permiso de residencia, pero bajo procedimientos ya establecidos, lo cual es también un alivio. En este sentido, se establece un régimen de transición hasta finales de 2020.

Aunque todavía no está confirmado, se espera que la Unión Europea y Reino Unido trabajen hacia un pacto comercial sin tarifas ni cuotas. Asimismo, no se esperan controles de movimientos de capital entre los países –al menos en lo que el horizonte nos permite vislumbrar–. En definitiva, la economía de ambas áreas parece la más beneficiada del presunto nuevo acuerdo, dada la seguridad jurídica que se intuye traerá consigo. Esto siempre y cuando la política no se ponga por medio, como estamos experimentando en la era Trump. No hay que olvidar que estamos en la era del “managed globalization”. Por supuesto, quedan más incógnitas, como por ejemplo, cómo financiará Reino Unido la factura de salida de la Unión –decenas de miles de millones por compromisos adquiridos: presupuestarios, proyectos, pensiones... –, pero esto se lo dejamos a ellos para que lo resuelvan.

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Todo esto, por cierto, si el nuevo acuerdo del Brexit es respaldado por el Parlamento Británico, el Parlamenteo Europeo y el partido nor-irlandés DUP, que ve cómo el nuevo Brexit les separa más de Irlanda del Sur, poniendo una barrera fuerte sobre sus vecinos, y compatriotas, del sur.

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Antonio Moreno, director Máster en Economía y Finanzas de la Universidad de Navarra