Ortega afianza la deriva autoritaria de Nicaragua

El Tribunal Supremo destituye a los diputados opositores y deja al partido del presidente como favorito para las presidenciales

Ortega aspira a su cuarto mandato como presidente en las elecciones de noviembre
Ortega aspira a su cuarto mandato como presidente en las elecciones de noviembre

El Tribunal Supremo destituye a los diputados opositores y deja al partido del presidente como favorito para las presidenciales

La historia se repite en Nicaragua. Un presidente, Daniel Ortega, que se aferra al poder controlando el Consejo Electoral y el Tribunal Supremo. Tras un nuevo golpe a la Constitución, el líder sandinista borra a la oposición del Parlamento allanando el camino para su reelección. Unos 28 diputados opositores nicaragüenses fueron despojados de su escaño por un supuesto desacato al partido bajo cuya bandera fueron electos y les deja sin espacios legales de lucha. El presidente del Partido Liberal Independiente (PLI), Pedro Reyes, dijo que «son 28 diputados, 16 titulares y 12 suplentes los que se van» por una resolución del Consejo Supremo Electoral (CSE). Los diputados destituidos respondían al liderazgo del diputado Eduardo Montealegre, quien en junio también perdió la dirección del PLI por un fallo del poder judicial, que entregó el mando a Reyes, en medio de una disputa entre facciones partidarias. El PLI, que fue aliado del disidente Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) en los comicios de 2011, obtuvo 52 escaños entre titulares y suplentes.

Los legisladores no acataron la sentencia judicial y rechazaron la petición de Reyes a asumir sus directrices, ante lo cual solicitó al CSE que les retirara sus credenciales como diputados. Aunque a los destituidos no se les ha notificados la decisión, la administración de la Asamblea Legislativa les dijo que ya no recibirán salario ni ocuparán espacio en el edificio del Congreso, según el diputado Eliseo Núñez, uno de los separados. La oposición considera que la acción del alto tribunal responde a maniobras del presidente Daniel Ortega para debilitar posibles rivales de cara a los comicios de noviembre, en los que el mandatario aspira a la reelección. «Ortega, mostrando su verdadero rostro de dictador, mandó a destituir a 16 diputados (propietarios) opositores que no se le doblegaron, ni se vendieron», escribió en su cuenta de Twitter la disidente sandinista Dora María Téllez.

«Mis respetos a los 16 diputados destituidos, incluidos los del MRS, sacados por no agachar la cabeza ni venderse», añadió. El presidente de Nicaragua y candidato a la reelección, Daniel Ortega, lidera en intención de voto con miras a los comicios del 6 de noviembre, con 44%. El 4 de junio Ortega, que retornó al poder en 2007 tras gobernar el país de 1985 a 1990, fue proclamado por los sandinistas para aspirar a su cuarto mandato y tercero de forma consecutiva, lo que será su séptima candidatura seguida.

En las elecciones de 2011, pese a que la Constitución lo prohibía, Ortega se presentó como candidato a la presidencia gracias a una maniobra jurídica con la que burló la norma constitucional que se interponía entre él y su objetivo de mantenerse en el poder cinco años más. Los magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia, sin presencia de magistrados opositores, declararon en octubre de 2009 inaplicable el artículo de la Carta Magna que impedía la reelección continua del presidente y limitaba a dos su número de mandatos.