Internacional

La caída del «Rey» hace temblar al kirchnerismo

El ex todopoderoso ministro Julio de Vido, detenido por corrupción, amenaza con destapar los secretos del anterior Gobierno argentino.

El ex todopoderoso ministro Julio de Vido, detenido por corrupción, amenaza con destapar los secretos del anterior Gobierno argentino.

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El ocaso del «rey», como lo apodaban sus discípulos, un ejército de funcionarios que manejaba a su antojo las arcas millonarias del Estado, pero también la Caja B del Gobierno de los Kirchner. Julio de Vido era administrador pero también él que recaudaba para el partido.

En los casi dos años que lleva fuera de la Casa Rosada, De Vido ha sufrido media docenas de procesamientos en causas de corrupción y administración fraudulenta y comenzó a ser juzgado por la tragedia de Once –un choque de trenes– que mató a 52 personas en febrero de 2012 siendo él ministro de Planificación Federal. El punto máximo llegó el miércoles pasado cuando quedó preso después de que la Cámara de Diputados le quitase el aforamiento.

La televisión local mostró imágenes de un grupo de fuerzas de seguridad cubriendo con escudos al ex diputado mientras salía del tribunal y subía a la camioneta que lo trasladó a la cárcel de Ezeiza, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires. Una postal inédita que muestra que con el actual Gobierno nadie es intocable.

De Vido fue ministro de Planificación durante 12 años –ocho con Fernández y cuatro con su difunto marido y predecesor, Néstor Kirchner–, en los que estuvo a cargo desde la política energética hasta la de transporte, lo que le permitió disponer de partidas multimillonarias que se calculan por valor de hasta 280.000 millones de dólares. Durante el segundo mandato de Cristina Fernández, De Vido fue forzado a compartir la gestión de subsidios energéticos con el ex ministro de Economía, Axel Kicillof. Entre ellos hubo una disputa subterránea, siempre cuidada para que no trascendiera.

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«Se imputa al diputado De Vido haber distraído fraudulentamente de las arcas del Estado casi 7.000 millones de dólares», dijo el diputado oficialista Pablo Tonelli durante la sesión en la que prácticamente todos los legisladores presentes apoyaron quitarle los fueros al ex ministro. De Vido ha negado los cargos y los legisladores del frente de la ex presidenta consideran que las acusaciones son una maniobra del presidente Mauricio Macri contra la oposición, cuando hay abiertas diversas denuncias de corrupción que golpean a ex funcionarios y a la misma Fernández. De hecho el ex diputado y la «dama peronista» están imputados en una misma causa por lavado de dinero.

El caso podría perjudicar más a Fernández, que recientemente obtuvo una banca en el Senado en unos comicios legislativos que marcaron su retorno a la escena política tras abandonar el poder en 2015. De recibir una condena, ella también podría ser despojada del aforamiento.

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De Vido conoce los secretos detrás del reparto millonario de dinero estatal para obras públicas; sabe perfectamente cómo se gestaron pactos que le hicieron ganar mucho dinero a gobernadores e intendentes, gremios, bancos y medios ligados al kirchnerismo.

«Nadie podrá convencerlo de que fue Cristina Fernández quien lo abandonó a él, que tanto hizo con los Kirchner. Que tanto los conoce», asegura el politólogo Ariel Toribio. El «Rey» ya dijo que no caería solo y que podría empezar a «tirar de la manta» en las próximas semanas.

A mediados de los 80, conoció a Néstor Kirchner en el Ateneo peronista donde el ex presidente y Cristina Fernández comenzaron a crear al Frente para la Victoria Santacruceño –en el sur del país–. Y de ahí en adelante, la carrera de este triunvirato fue es ascenso. «En la Casa Rosada tenía un despacho donde entraban maletines enteros con dinero en negro que pagaban las empresas por entrar en el negocio. El famoso 10%. De Vido también manejó donaciones a la causa, como los famosos maletines que llegaban de Venezuela en la era Hugo Chávez», afirma una fuente cercana al Ministerio de Planificación. El «Rey» tenía, además, una excelente relación con el entonces ministro de Exteriores y actual presidente venezolano, Nicolás Maduro.