La crisis migratoria estalla en Washington

El hacinamiento de cientos de menores en condiciones extremas y la imagen de la niña Valeria y su padre ahogados en el río Bravo reactivan el debate político.

Caminar por El Paso. Un grupo de migrantes caminan ya en suelo estadounidense tras cruzar ilegalmente la frontera desde Ciudad Juárez
Caminar por El Paso. Un grupo de migrantes caminan ya en suelo estadounidense tras cruzar ilegalmente la frontera desde Ciudad Juárez

El hacinamiento de cientos de menores en condiciones extremas y la imagen de la niña Valeria y su padre ahogados en el río Bravo reactivan el debate político.

Arrecia en Washington la batalla por la frontera, la guerra de propaganda, mezcla de camelo y cifras contantes. Donald Trump, antes de embarcar rumbo a Japón, había acusado a los demócratas de lavarse las manos ante la supuesta crisis de refugiados. «Lástima que los demócratas en el Congreso no hagan nada en absoluto –escribió en Twitter– por la Seguridad Fronteriza. Quieren fronteras abiertas, lo que significa crímenes. ¡Pero lo estamos logrando, incluyendo la construcción del Muro! Más personas que nunca están viniendo porque la economía de EE UU es buena, la mejor de la historia».

Poco después, el Senado, de mayoría republicana, tumbaba la partida aprobada el lunes por el Congreso, de mayoría demócrata, (230 votos a favor y 195 en contra) de 4.500 millones de dólares para intentar atajar la flagrante anemia de recursos destinados a los migrantes que llegan al país. Acto seguido, los senadores aprobaban la suya propia por el mismo importe. Y ahora vuelta a empezar porque ésta tiene que volver al Congreso. Y mientras, la Casa Blanca busca a un sustituto para John Sanders, comisionado de la Agencia de Aduanas y fronteras, que dimitía de su puesto el lunes mientras arreciaba el escándalo por las condiciones sanitarias en las que se hallan cientos de niños retenidos sin sus padres. Lo hizo después de que varios testigos informaran de 300 niños hacinados en el centro de detención de Clint (Texas).

Pero la votación en el Congreso dejó cicatrices más allá del veto partidista. Varios republicanos dieron el sí. Y el sector más izquierdista de los demócratas, liderado por la congresista por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, y sus colegas de Minnesota y Michigan, Ilhan Omar y Rashida Tlaib, votaron en contra: juzgan insuficiente el dispendio y las medidas que compromete. A pesar de que establece mayores medidas de control sobre cómo gastar el dinero y no asigna presupuesto para Defensa al considerar infundado que esté en riesgo la seguridad nacional.

El Senado, de mayoría republicana, votaba por su parte un plan distinto, menos estricto en cuanto a las medidas sanitarias, de nutrición, etc. que deben exigirse para con los menores que cruzan la frontera sin adultos ni tampoco obligar a que las autoridades dispongan en toda ocasión de traductores. En ambos casos congresistas y senadores deberían poder visitar los refugios donde son custodiados los inmigrantes, pero en el plan demócrata no exigen aviso previo.

La solución, claro, podría llegar por un plan a medida, coordinado entre los líderes de los partidos, que cocine las iniciativas de ambos y alcance una acuerdo de compromiso. Pero ni siquiera así la Casa Blanca parece dispuesta a aceptarlo. Mitch McConnel, líder de la mayoría republicana en el Senado, tampoco parecía muy proclive a la hoja de ruta de sus colegas demócratas: «Los demócratas de la Cámara de Representantes han sido consistentemente poco cooperativos y no están interesados en nada, excepto en la postura política. Han hablado sin cesar sobre el sufrimiento en la frontera, pero se han resistido a todos los esfuerzos para hacer realidad una ley y obtener ayuda». Tras sentenciar que el plan del Senado es mejor, más diáfano y posible, explicó que urge aprobar los «los créditos de emergencia que la Casa Blanca solicitó hace dos meses». «Hemos esperado lo suficiente para actuar. No debemos esperar más. Debemos aprobar esta medida esta semana», añadió. Su segundo de a bordo, John Thune, le explicó a la CNN que no había tiempo que perder y que, por la urgencia, consideraba imposible negociar con los demócratas.

Todo esto mientras su rival, Chuck Schumer, líder del grupo demócrata, habló poco después. Lo hizo junto a una fotografía ampliada de la niña ahogada en el río Grande, Angie Valeria Martínez, de menos de dos años, el bracito derecho sobre la nuca del padre, Óscar Alberto, que acababa de dejarla en la orilla y volvía a nado a por el resto de la familia cuando la pequeña trató de seguirle y fue arrastrada por la corriente. Una instantánea, tomada por la fotógrafa Julia Le Duc, que resuena con la fuerza de aquella otra del niño Alan Kurdi, de tres años, en la costa turca. La abrasadora potencia de la imagen convirtió al pequeño Alan en símbolo casi inevitable de la tragedia en el Mediterráneo.

ACNUR, la agencia para la ayuda a los refugiados de la ONU, publicaba a su vez un comunicado en el que declara su conmoción y desgarro. En su comunicado explicaba que «si bien los detalles siguen siendo inciertos, lo que está claro es que las circunstancias que llevaron a esta tragedia son inaceptables. Menos de cuatro años después de que el mundo fuera testigo del cuerpo sin vida de un niño refugiado sirio, Alan Kurdi, ahogado en las orillas del Mediterráneo, nos enfrentamos una vez más a la poderosa evidencia visual de personas que murieron durante sus peligrosos viajes a través de las fronteras». Para Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, la muerte de los inmigrantes está relacionado con el hecho de que nadie aborde en serio «la violencia y desesperación que empuja a las personas a emprender viajes peligrosos en busca de una segura y digna». El problema se complica por la «ausencia de vías seguras para que las personas busquen protección, dejándoles sin otra opción que arriesgar sus vidas». ACNUR reiteró su llamamiento a que los países implicados tomen las medidas necesarias para evitar nuevas tragedias, al tiempo que se declaraba «dispuesto a apoyar a todos los gobiernos de la región para garantizar que cualquier persona que necesite protección internacional la reciba sin demora y sin obstáculos».