La fiscalía pide la pena de muerte para el autor de la matanza de Fort Hood

La fiscalía militar ha pedido la pena de muerte para el autor de la matanza de la base de Fort Hood, Nidal Hasán, declarado la semana pasada culpable de 13 cargos de asesinato y 32 de intento de asesinato. El jurado, que tiene como opciones para Hasán la pena capital o la cadena perpetua, ha comenzado este miércoles sus deliberaciones.

El fiscal Michael Mulligan ha advertido de que el acusado "nunca será un mártir", sino que siempre aparecerá a ojos del mundo como un "criminal", un "asesino de sangre fría". En este sentido, ha preguntado al jurado "cuánto valen 13 vidas"y ha pedido que Hasán sea ejecutado.

"No va a entregar su vida. Se la vamos a quitar", ha asegurado Mulligan, que de esta forma ha querido borrar la imagen que quiere transmitir Hasán al justificar sus actos como venganza por las muertes de musulmanes.

El juicio está ahora a expensas de lo que decida el jurado. El acusado no ha hecho uso de su último turno de palabra, prosiguiendo así con la postura de nula defensa que ha mantenido durante todo el proceso.

El juicio ha transcurrido sin que el acusado apenas se defendiese, ya que no citó ningún testigo a su favor y también renunció a su último turno de palabra previo al veredicto. Los abogados que asesoran al psiquiatra militar, que asumió su propia defensa, llegaron a pedir a la juez que les apartase del caso alegando que no querían colaborar con una persona que aparentemente desea ser ejecutado.

Hasán, de 42 años, nunca ha negado su responsabilidad en la matanza, pero ha asegurado que lo hizo para proteger a los musulmanes

y a los talibán de Afganistán, dentro de lo que algunos testigos han citado como un deber con la 'yihad'. El centro de Fort Hood servía como base de entrenamiento para militares que posteriormente iban a ser desplegados en Irak y Afganistán.

Durante el proceso, los testigos citados por la fiscalía han descrito lo ocurrido el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood. Varios de ellos han contado cómo Hasán, de pie sobre una silla, gritaba "Alá es grande"mientras realizaba más de 140 disparos.

El acusado aseguró que sus actos no fueron "repentinos", ya que se produjeron "provocaciones adecuadas"debido a que los soldados iban a participar en la "guerra ilegal"de Afganistán.