Internacional

La jaula de oro de Valérie Trierweiler

La primera dama francesa, como María Antonieta, se refugia en La Lanterne, en Versalles, mientras crece la presión para que Hollande aclare su situación

El tiempo apremia y no juega a favor de François Hollande. El presidente francés realiza hoy su primera visita oficial al extranjero desde que hace diez días estallara el escándalo sobre su idilio secreto, pero al almuerzo con que será agasajado por el rey Guillermo Alejandro de Países Bajos acudirá solo. Recuperándose de su depresión nerviosa, la todavía primera dama continúa su convalecencia en La Lanterne en la localidad de Versalles, enfrente del histórico palacio del mismo nombre. Construido en 1787 por Luis XV, este palacete suele acoge a los presidentes en sus escapadas de fin de semana. Pero el hecho de que Valérie Trierweiler se haya trasladado a esta residencia de las afueras de París para continuar su cura de reposo tras recibir este sábado el alta hospitalaria, plantea la posibilidad de que la pareja elísea no haya cerrado, quizá, la puerta a una reconciliación.

Según su gabinete, la periodista permanecerá allí unos días. Al parecer, la decisión de no regresar al apartamento parisino del distrito XV que ambos han ocupado hasta instalarse en el palacio del Elíseo habría sido tomada de común acuerdo durante la visita que Hollande le hizo al hospital el jueves. Un reencuentro no especialmente cálido, según ha trascendido, en el que el mandatario galo le habría pedido más tiempo. En su comparecencia del martes, el impopular gobernante se comprometió a clarificar públicamente su situación conyugal antes del viaje oficial que le llevará a EE UU del 9 al 11 de febrero y después de que la revista «Closer» aireara la relación clandestina que desde hace dos años mantendría con la actriz Julie Gayet. Todavía bastante decaída, Trierweiler sacaba fuerzas el sábado para agradecer a sus más de 268.000 seguidores de Twitter sus mensajes de apoyo. En estos ocho días de hospitalización, la primera dama ha estado acompañada por su familia, pero sobre todo ha sido fundamental la presencia de sus hijos. Emulando a su progenitora, Léonard, de 16 años, se alegraba de poder estar «por fin con mi madre», escribía en un tuit. Pero si los franceses son mayoría en opinar (75%) que la vida sentimental de Hollande sólo le atañe a él, dilatar esas explicaciones sólo puede contribuir a reforzar las críticas que el socialista siempre ha recibido por su incapacidad para decidir. Incluso en su familia política le urgen a que no deje pasar el tiempo. «Espero que puedan salir lo más rápidamente posible de esta situación», dijo ayer el presidente de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone, mientras el ministro del Interior, Manuel Valls, reiteraba por enésima vez que la integridad de Hollande no se ha visto en ningún momento amenazada en sus escapadas nocturnas. «La seguridad del presidente nunca ha estado en peligro», remachó durante una entrevista a la radio Europe1.

Por suerte para los entusiastas de las intimidades de pareja, Valérie Trierweiler, de 48 años, es periodista y trabaja en «Paris Match». Sus compañeros no han perdido la ocasión y han narrado, a toda página, el último episodio entre el presidente francés y la primera dama. Hollande acudió a visitarla al hospital al sexto día de su ingreso. Según publica la revista, durante la media hora que el mandatario socialista estuvo a los pies de su cama, éste le dijo que «necesitaba tiempo» para decidir entre ella y la actriz Julie Gayet. En el encuentro, se decidió que Trierweiler se iría a la residencia de La Lanterne, que fue el palacio de María Antonieta, mientras aguarda la decisión de Hollande.

«Ella sí que necesita tiempo, años, para absorber el 'shock' más violento de su vida: que el hombre que ha sido su pareja durante ocho años le ha sido infiel», opinan en la revista. «Lo peor ha sido descubrir en los medios de comunicación que su 'affaire' con Gayet comenzó antes de las elecciones [en mayo de 2012]», añade la revista. Cabe recordar que Hollande estaba acostumbrado a vivir una doble vida, pues durante dos años le fue infiel a Ségolène Royal con Trierweiler. De hecho, la propia Royal, al enterarse del romance decidió presentarse a las primarias del Partido Socialista. El día que perdió frente a Sarkozy, dejó públicamente a su pareja.

«Afligida, humillada, se encuentra en un dilema entre su inmensa angustia y su impetuosidad, entre las dudas sobre su futuro y su ira. Hoy Valérie Trierweiler está quizá al final de una etapa», asegura el histórico semanario. Para sus compañeros de trabajo en la mítica publicación, «se encontró a sí misma lanzada al centro del poder. Aprendió, sufrió. Ella ahora necesita un espacio en el que acomodarse poco a poco». En «Paris Match» también ha trabajado su ex marido como redactor jefe, quien de momento no ha querido hacer declaraciones.

¿El final de una etapa?

ORÍGENES

- Valérie Massonneau nace en Angers el 16 de febrero de 1965 en el seno de una familia de banqueros arruinada durante la Segunda Guerra Mundial. Fue la quinta de seis hermanos.

DOS MATRIMONIOS

- Muy joven se casó con un amigo de la infancia, del que se divorció poco después para contraer matimonio con el filósofo y jefe de redacción de «Paris Match» Denis Trierweiler, padre de sus tres hijos.

RELACIÓN CON HOLLANDE

- Hollande y Trierweiler iniciaron su romance en 2006, pero no lo hicieron público para no perjudicar la candidatura al Elíseo de Ségolè Royal. Hasta 2010 no hubo anuncio oficial.

POLÉMICA PRIMERA DAMA

- Aunque ha tratado de adoptar un perfil discreto, Trierweiler no es ajena a la polémica. Apoyó en Twitter a un disidente socialista frente a Ségolène Royal en las elecciones legislativas de 2012.