La Justicia rechaza los cacheos y las detenciones «preventivas» de la policía de Nueva York

La práctica de detenciones y cacheos considerados "preventivos"de la policía de Nueva York en zonas mayoritariamente habitadas por minorías es inconstitucional, resolvió hoy una juez, en un duro golpe para una polémica medida de seguridad del ayuntamiento que preside Michael Bloomberg.

Durante el mandato del alcalde la delincuencia se ha reducido notablemente en Nueva York, especialmente los asesinatos, que en 2012 llegaron a su nivel más bajo desde que hay estadísticas.

En una pormenorizada resolución, la magistrada Shira Scheindlin recordó que entre enero de 2004 y junio de 2012 se produjeron 4,4 millones de episodios de este tipo, un 83 % de los cuales afectaron a negros e hispanos, y en más de la mitad la persona fue cacheada.

Pero la juez destaca que el 88 % de las personas detenidas no fueron arrestadas ni multadas y que en solo un 1,5 % de los registros se encontraron armas.

Por ello, Scheindlin consideró que la práctica supone una violación de dos enmiendas a la Constitución: la Cuarta, que protege a los ciudadanos contra búsquedas y confiscaciones más allá de lo razonable por parte de las autoridades, y de la Decimocuarta, que garantiza la igualdad de todos ante la ley.

La juez nombró al abogado Peter Zimroth, ahora en una firma privada y que anteriormente fue fiscal federal, para que supervise que el Departamento de Policía de Nueva York cumple la Constitución.

El alcalde Bloomberg ha anunciado una conferencia de prensa para las 17:00 en la que responderá a la sentencia.

Bloomberg ya había vetado a finales de julio una propuesta de ley impulsada por el Concejo de la ciudad con el objetivo de supervisar a la Policía y evitar las detenciones y cacheos, en general aleatorios y especialmente de afroamericanos y latinos.

Tanto el alcalde como el responsable de la policía de la ciudad, Ray Kelly, argumentaban que esta medida se practicaba en los barrios mayoritariamente habitados por minorías porque es allí donde más delitos se cometen.

Sin embargo, organizaciones de derechos civiles, políticos locales y ciudadanos llevan protestando años contra esta práctica, ya que la consideran abusiva y discriminatoria contra las minorías neoyorquinas.