La oposición obliga a Cameron a dar explicaciones en el Parlamento

El escándalo de su cuenta secreta hunde su popularidad y a su partido a un mes de las regionales

El primer ministro británico, David Cameron, el pasado día 6 de abril
El primer ministro británico, David Cameron, el pasado día 6 de abril

El escándalo de su cuenta secreta hunde su popularidad y a su partido a un mes de las regionales

David Cameron se encuentra en sus horas más bajas después de que los «papeles de Panamá» hayan tambaleado los pilares de Downing Street. Tras varios días de mutismo, el líder «tory» se vio obligado a admitir que poseyó acciones por valor de más de 30.000 libras (37.500 euros) en un fondo de inversión «offshore» creado por su padre, Ian Cameron. Técnicamente no ha hecho nada ilegal, pero su confesión ha desatado una polémica que podría tener consecuencias no sólo para la política interna del país, sino también para la europea. El electorado podría utilizar ahora las elecciones regionales de mayo –donde también está en juego el ayuntamiento de Londres– como voto de castigo, y los expertos no descartan que el escándalo también se vea reflejado en la campaña del histórico referéndum sobre la permanencia del país en la UE, en el que el «premier» está completamente implicado.

«The Guardian» publicó el pasado lunes que su progenitor, fallecido en 2010, utilizó los servicios del bufete Mossack Fonseca para blindar su empresa Blairmore Holdings de la Hacienda británica. El jefe del Gobierno se negó a realizar declaraciones al respecto. Sin embargo, ante la presión recibida, el jueves por la noche acabó confesando en la cadena ITV que fue titular junto con su esposa, Samantha, de 5.000 títulos de dicha sociedad, registrada en Bahamas.

La participación fue comprada en abril de 1997 por 12.497 libras y vendida por 31.500 en enero de 2010, es decir, tan sólo cuatro meses antes de convertirse en primer ministro. Con todo, el líder «tory» insiste en que todas las transacciones estuvieron sujetas a los impuestos de Reino Unido.

Durante su Gobierno, Cameron ha exigido en multitud de ocasiones mayor transparencia en los paraísos fiscales y ha querido abanderar la lucha contra la evasión fiscal de las grandes empresas. La oposición laborista exige ahora al «premier» dar explicaciones en la Cámara de los Comunes. El «número dos» de la formación, Tom Watson, señaló que no se puede culpar a Cameron por lo que hizo su padre, pero sí de «hipocresía» por no haber sido transparente en sus explicaciones al pueblo británico. El asunto «no sería tan malo –afirmó el diputado laborista– si no hubiera estado dando sermones a destacadas personalidades sobre sus asuntos fiscales. Calificó a algunos de moralmente equivocados por invertir en sistemas similares». «Creo que necesitamos saber mucho más sobre sus asuntos financieros y por qué tardó tres días en responder a los periodistas», subrayó.

En este sentido, las propias filas del Partido Conservador mostraron ayer su malestar sobre cómo se ha gestionado la cuestión, ya que desde Downing Street se llegaron a emitir hasta cuatro comunicados. Primero asegurando que se trataba de un «asunto privado» y luego exponiendo de distintas maneras que ni Cameron ni su familia directa se estaban beneficiando actualmente de ningún fondo.

El escándalo ha hecho también que Cameron caiga en picado en las encuestas. Por primera vez, su popularidad es más baja que el líder de la oposición, Jeremy Corbyn. Es más, varias voces piden su dimisión y por las redes sociales se ha convocado una protesta para hoy a las puertas del número 10. El propio Edward Snowden, responsable en 2013 de publicar muchos documentos secretos de la CIA, animó en su cuenta de Twitter a la gente para salir a la calle alegando que «las próximas 24 horas» podrían cambiar la historia de Reino Unido.