La Policía colombiana no descarta que indígenas secuestraran a la pareja española

Las FARC aseguran que no están relacionadas con la captura de los dos turistas asturianos. Otra hipótesis es que el rapto sea obra de delincuentes comunes con fines extorsivos

María Concepción Marlaska y Ángel Sánchez
María Concepción Marlaska y Ángel Sánchez

La unidad de élite colombiana contra los secuestros y las extorsiones, conocida como Gaula, no descarta que los dos españoles secuestrados el pasado día 14 en el norte de Colombia fueran capturados por algún grupo indígena armado. También baraja la hipótesis de que la pareja, que se encontraba de vacaciones y que viajaba a la zona turística conocida como Cabo de la Vela, fuera raptada por delincuentes comunes al ser testigos de algún "hecho sospechoso", aseguraron ayer a LA RAZÓN fuentes policiales que trabajan sobre el caso en coordinación con las autoridades españolas.

Según estas mismas fuentes, en la Guajira hay grupos indígenas armados desde hace unos años porque en el pasado se produjeron enfrentamientos entre distintos clanes, lo que provocó que éstos compraran armas. Según el relato que ha hecho la Policía colombiana a este periódico, es normal que cuando alguien penetra en territorio Wayúu sin permiso, los indígenas reclamen "la ofensa", es decir, una cantidad económica como compensación.

Otra hipótesis de trabajo es que se trata de delincuentes comunes que sólo quieren cobrar un rescate lo antes posible. Al parecer, es normal que en estos casos se pongan en contacto con las familias de los secuestrados haciéndose pasar por la guerrilla de las FARC. Un portavoz de la guerrilla de las FARC aseguró desde La Habana que este grupo armado no tiene ninguna relación con el secuestro. Desde el primer momento, la Policía colombiana descartó esta hipótesis, ya que en el punto donde se produjo la captura, a 85 kilómetros del municipio de Uribia, "no hay presencia de las FARC ni de bandas criminales, sólo de grupos indígenas que en ocasiones cometen hurtos".

El sistema satelital del vehículo en el que viajaba la pareja, un Chevrolet Spark rojo que no presentaba ningún signo de violencia, ha permitido a la Policía reconstruir el viaje de los españoles desde su salida de Bogotá el pasado día 2 de mayo. Al parecer, la pareja estuvo alojada en un resort a 35 kilómetros del municipio de Santa Marta, donde permanecía su equipaje. Las mismas fuentes explicaron que el martes día 14 se produjo el rapto y tres días más tarde varios indígenas avisaron a la Policía de que habían detectado un vehículo abandonado.

No se descarta que los secuestrados, Ángel Sánchez (49 años) y María Concepción Marlaska (43, familiar del juez Fernando Grande-Marlaska), hayan sido trasladados por sus captores a Venezuela, cuya frontera no se encuentra muy lejos del lugar de los hechos. En torno a la línea divisoria entre ambos países, sí que existen soldados del frente 59 de las FARC.

La Guajira era una provincia tradicionalmente tranquila, según explican periodistas colombianos. Sin embargo, en los últimos años han surgido varias bandas criminales. Una de las más peligrosas es la conocida como los Urabeños, formada por paramilitares desmovilizados años atrás. Al ser la Guajira una provincia fronteriza, han proliferado mafias dedicadas al contrabando de combustible, droga y electrodomésticos, según fuentes policiales de la zona. Los Urabeños, los Rastrojos y los Paisas, entre otras bandas, han mantenido enfrentamientos por el control de las rutas del narcotráfico y también han perpetrado golpes con fines extorsivos.