Los chalecos amarillos vuelven a París con más de 100 detenidos

Al menos 39 personas han sido detenidas tras los enfrentamientos.

La policía de París usó gases lacrimógenos el sábado para dispersar a los manifestantes que intentan revivir el movimiento de los chalecos amarillos en protesta por la injusticia económica y el gobierno.

Los chalecos amarillos han vuelto a la escena. Lo han hecho este sábado con una repercusión relativa. Si bien a cierre de esta edición la Prefectura contaba más de 100 personas detenidas en París, lo cierto es que el gran dispositivo policial previsto por el Ministerio del Interior, con más de 7500 agentes en las calles de la capital, han logrado reducir su impacto a excepción de algunas acciones en la plaza de la Madeleine donde los agentes han tenido que dispersar a primera hora de la tarde a un grupo de 300 chalecos mediante el empleo de gases lacrimógenos.

La jornada se presentaba especialmente sensible en la capital gala porque las nuevas protestas de los chalecos contra la agenda reformista del gobierno coincidía con otras dos manifestaciones, éstas sí autorizadas, una contra el cambio climático y otra contra la reforma de las pensiones del gobierno organizada por el Frente Obrero. Pero a todo esto había que sumarle la celebración de las jornadas europeas del Patrimonio, fecha en la que varios edificios institucionales permanecen abiertos al público. Un riesgo máximo ante la presencia de los chalecos. Ciertos edificios, como el Arco del Triunfo, no se han sumado a la convocatoria por razones de seguridad, mientras que el Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia francesa, ha establecido un sistema de reserva previo.

En total, la policía ha realizado más de 1.250 controles en los que se han incautado bolas de petanca, un martillo o un mortero escondido en un reproductor de DVD: "Armas que no tienen cabida en manifestaciones autorizadas y pacíficas", ha afirmado Laetitia Vallar, portavoz de la Prefectura. Además del despliegue policial, las autoridades han cerrado una treintena de estaciones del metro y han acordonado barrios enteros del centro de la capital ante el temor a episodios violentos, como ya ocurrió en otras ocasiones.