Colombia

La fiesta del «adiós a las armas» de las FARC

Arrancan la conferencia en la que ratificarán el acuerdo de paz, aprobarán el abandono de las armas y sentarán las bases para convertirse en un movimiento político.

El líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenko", abrió la Conferencia Guerrillera en la que ratificarán el acuerdo de paz.
El líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenko", abrió la Conferencia Guerrillera en la que ratificarán el acuerdo de paz.larazon

Los líderes de la guerrilla colombiana se reúnen en su feudo durante siete días para discutir sobre su transformación en partido político tras 52 años de guerra.

«Ni vencedores ni vencidos». Con estas palabras, el jefe de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño Echeverri, alias «Timochenko», abría ayer la X Conferencia de la guerrilla, una cita histórica que reunió en el feudo de la guerrilla a los principales jefes de la organización. Con este discurso, el líder de las FARC aseguró que prefiere haber ganado «ganado la paz» a haber ganado la guerra. «Si nuestros adversarios quieren pregonar que ganaron la guerra, allá ellos. Para las FARC y nuestro pueblo, la mayor satisfacción será siempre haber ganado la paz».

El líder guerrillero hizo énfasis durante casi toda su intervención en los nuevos objetivos políticos. «Hay que conseguir que la paz se convierta en una realidad en nuestro país sobre la base de la justicia social y la democracia, eso implica la vinculación de las grandes mayorías inconformes a la vida política activa de nuestra nación». También señaló la necesidad que tienen de dar «un mensaje nuevo, fresco y esperanzador por los cambios», y por «la imprescindible tarea de la unidad sin la cual todo esfuerzo se desperdiga y pierde».

En la X Conferencia que se tiene lugar desde ayer en los lejanos Llanos del Yarí, los siete miembros del Secretariado, los 21 del Estado Mayor Conjunto y los 280 delegados de los Frentes debatirán y aprobarán el acuerdo final de paz que alcanzaron en Cuba con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, después de casi cuatro años de negociación. Han llegado alrededor de 1.000 personas entre delegados, invitados y enviados de los medios de comunicación, que por primera vez pueden asistir a una cumbre guerrillera, en la que los rebeldes discuten el acuerdo y su transformación en un partido político. Abajo, entre los guerrilleros que escuchaban a su líder, Linsey, una combatiente de tez negra y gorra color verde, acaricia a su perro. Sin perder la sonrisa se muestra esperanzada ante el proceso que se abre, aunque también muestra sus miedos. «No sé cómo nos recibirá la sociedad», confiesa. El propósito de la conferencia es «tomar las decisiones necesarias para nosotros también poder avanzar en la perspectiva de que participemos en la actividad política del país», dice a LA RAZÓN Mauricio Jaramillo, alias «El Médico», uno de los siete miembros del Secretariado de las FARC, el máximo órgano político y militar del grupo.

Con camisas cubriendo sus cabezas, guerrilleros que antes combatían contra el Ejército, cometían ataques y secuestros, ahora empuñan palas, machetes, motosierras, martillos y otras herramientas para poner pisos, mezclar cemento, construir salones en bambú, madera y ladrillo. «Se ha trabajado las 24 horas en tres turnos para poder estar listos el día, dado que la dinámica del proceso se aceleró y nos sorprendió un poco la fecha», explica Carlos Antonio Lozada, otro integrante del Secretariado y portavoz de la conferencia, mientras dos docenas de rebeldes con sus fusiles descienden de un camión.

La conferencia de la guerrilla se realiza antes de que Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias «Timochenko», firmen el 26 de septiembre el acuerdo final de paz, que luego deberá ser sometido a un referéndum el 2 de octubre para que los colombianos lo aprueben o rechacen. Londoño y otros jefes rebeldes que participaron en la negociación en Cuba ya llegaron días atrás al sitio del encuentro en un helicóptero con el emblema de la Cruz Roja Internacional.

«En las otras conferencias se hablaba de planes en proyección hacia la guerra y en ésta se están articulando procesos e iniciativas hacia la paz», dice Pastor Alape, miembro también del Secretariado de las FARC. Conferencias guerrilleras del pasado fueron convocadas para decidir la estrategia de guerra contra el Estado y se hicieron virtualmente con el apoyo de internet, debido a que ofensivas militares impedían las reuniones de líderes rebeldes.

Ayer todavía resonaban las palas, mientras los guerrilleros se afanaban por apuntalar en el barro los últimos postes de la tarima y en levantar las casas de madera donde duerme la plana mayor de la guerrilla. Cientos de combatientes de las FARC, que se concentran en un campamento del sur de Colombia, trabajaron contra reloj en la construcción del complejo donde delegados se reúnen, en un último congreso como guerrilla, para acabar con un conflicto armado de más de 52 años.

El complejo, que incluye una gasolinera, antena de comunicaciones, alojamientos para los delegados, duchas, baños, auditorio, una zona de alimentación y oficinas para las comisiones, está en una llanura cubierta de vegetación y árboles, a unas cinco horas de viaje por caminos de barro desde San Vicente del Caguán, el pueblo más cercano. Los visitantes pueden dormir en tiendas de campaña o en dormitorios iguales a los que usan los guerrilleros. Eso quiere decir pernoctar en camas de madera cubiertas por mosquiteras, bañarte en una ciénaga y defecar en una zanja. Muchos de los periodistas optamos por esa opción más incómoda, para saber como se vive en el frente.

De acuerdo con una agenda a la que tuvo acceso LA RAZÓN, los delegados discutirán algunos temas como la preservación de los recursos naturales y el medio ambiente, la mujer en la guerrilla y sobre prisión política. Sin embargo, también se tocarán otros temas espinosos como los frentes rebeldes que no quieren dejar las armas. Las FARC ya han amenazado con responder con contundencia si alguno de sus grupos no se adhiere a los acuerdos.

La guerrilla instaló una carpa para la Prensa y en el lugar los periodistas podemos comprar costosos desayunos, almuerzos y cenas. La logística de la conferencia es complicada. Las dos carreteras de acceso al sitio están llenas de lodo y las fuertes lluvias amenazan con volverlas intransitables. Además, durante los días de antes hubo falsas amenazas de posibles bloqueos de la otra guerrilla, el ELN, o de grupos paramilitares. Algunos combatientes de las FARC colocaron tablones de madera sobre la vía para evitar que los camiones y autobuses que transportarán a los invitados quedasen enterrados. «Estamos dispuestos y atentos a lo que nos pongan a hacer (...), pero la primera cosa que necesitamos aquí es una vía de dos carriles», nos comenta en medio de risas Dairon, comandante del Frente de Yarí, mientras supervisa las obras. A su lado, en un puesto, cocinan chicharrones, arepas y sopa de pargo. La cerveza Poker y Águila negra se consumen rápido. Esta conferencia es una fiesta guerrillera.