«Las niñas estaban demacradas y las habían casado»

Boko Haram usa como esclavas sexuales a las 220 jóvenes que mantiene retenidas

Un grupo de manifestantes marcha en Abuja (Nigeria) con la boca tapada en protesta por el secuestro hace un año de 300 adolescentes en Chibok
Un grupo de manifestantes marcha en Abuja (Nigeria) con la boca tapada en protesta por el secuestro hace un año de 300 adolescentes en Chibok

Ayer se cumplió un año del secuestro masivo de cerca de 300 estudiantes nigerianas en la localidad de Chibok, en el estado de Borno, cuna de Boko Haram. El suceso conmocionó no sólo a la sociedad civil nigeriana sino al mundo entero y le costó la reelección al ex presidente Goodluck Jonathan, que perdió frente a su rival Muhammadu Buhari, en las pasadas elecciones del 28 de marzo. A pesar de la movilización internacional, de las ofensivas del Ejército nigeriano, con el apoyo de los países vecinos, de las campañas en las redes sociales lideradas por Michelle Obama y la Premio Nobel de la Paz, la paquistaní Malala Yusufzai, el destino de las niñas sigue siendo incierto.

El 14 de abril de 2014, hombres armados entraron sobre la medianoche en la Escuela Secundaria Gubernamental de Chibok, y se llevaron a 276 adolescentes. Días después, 56 de ellas lograron escapar pero las 220 están en paradero desconocido. Se barajan muchas hipótesis sobre dónde estarán y qué habrá pasado con las estudiantes, pero la realidad es que un año después nadie se atreve a aventurar ni siquiera si aún siguen con vida. Poco se ha sabido después de que el líder del sanguinario grupo yihadista, Abubakar Shekau, publicara un vídeo el 5 de mayo del año pasado en el que se responsabilizaba del secuestro y amenazaba con vender a las niñas como esclavas o casarlas con miembros de la organización en países vecinos como Camerún, Chad y Níger.

Desde entonces la única información que se ha tenido ha sido a través de testimonios y rumores. Como si la tierra se hubiera tragado a las niñas, ni con los esfuerzos de los gobierno y agencias de Inteligencia de EE UU y Reino Unido se ha conseguido encontrar ni una sola pista.

Durante meses se escucharon informes y promesas de que un rescate era inminente, pero no hubo resultados. En mayo, el jefe de las Fuerzas Armadas de Nigeria declaró que sabían dónde estaban las niñas. Incluso el Gobierno habló de un canje con Boko Haram para devolver sanas y salvas a todas las escolares que acabó siendo una de tantas promesas electorales vacías.

Con la falta de información sobre su paradero se han despertado todo tipo de rumores y teorías. Un líder comunitario en Chibok, Pogo Bitrus, le dijo a la BBC el pasado noviembre que había rumores de que algunas de las niñas se vieron forzadas a casarse con militantes.

El último testimonio es el de una mujer cristiana, también rehén de Boko Haram, que escapó recientemente de la milicia. Liatu Andrawus, de 23 años, estuvo seis meses en manos del sanguinario grupo que ha jurado lealtad al Estado Islámico. Le cambiaron el nombre a Aisha, el nombre de una de las mujeres del profeta Mahoma, la llevaron a Gwoza, un pequeño pueblo en el noreste del país, cerca de la frontera con Camerún, y la enviaron a una escuela islámica en la que conoció a las estudiantes secuestradas de Chibok. «Vi a las chicas de Chibok. Casi todas habían sido casadas y vivían en distintas casas en Gwoza. Estaban muy demacradas, muy delgadas», contó. Hace dos meses Gwoza fue recuperado por el Ejército nigeriano por lo que lo más probable es que los yihadistas hubieran escapado con las niñas a otro lugar.

Ayer, el recién elegido presidente de Nigeria reconoció tener poco optimismo sobre la liberación de las niñas. Muhammadu Buhari aseguró que hará todo lo posible para encontrar a las 219 estudiantes pero que no puede prometer su rescate. «No sabemos si podemos rescatar a las chicas de Chibok y tampoco sabemos dónde están. No puedo prometer que las vamos a encontrar, pero sí que mi Gobierno hará lo posible para devolverlas a casa», manifestó el presidente electo, que tomará posesión de su cargo a finales de mayo.