Los cadáveres se amontonan en Sudán del Sur

Tres aviones militares de EE UU fueron alcanzados en Bor al evacuar a americanos

Tropas francesas en una calle de Bangui, ayer
Tropas francesas en una calle de Bangui, ayer

En plena batalla campal entre el Ejército sursudanés y las tropas desertoras, tres aviones militares estadounidenses que intentaban evacuar a ciudadanos de una región remota de Sudán del Sur fueron alcanzados. Cuatro estadounidenses resultaron heridos en el mismo lugar en el que el viernes el fuego cruzado derribó un helicóptero de la ONU. Las aeronaves militares estaban a punto de aterrizar en Bor, la capital del estado de Jonglei y escenario de los episodios más violentos del país durante esta semana, cuando fueron atacadas.

El Pentágono confirmó ayer el ataque y aseguró que los cuatro militares heridos se encuentran en condición estable. Los tres CV-Ospreys –una aeronave que puede volar como un helicóptero y como un avión– «participaban en una misión para evacuar a ciudadanos de Bor». La embajada de EE UU en Yuba reconoció que ya había evacuado a 450 nacionales y esperaba poder hacerlo también en Bor próximamente. Aunque se desconoce el número de estadounidenses que viven allí, la violencia se intensifica. De hecho, una fuente del Gobierno de Sudán del Sur indicó que los ataques contra los civiles en Bor ha tenido como consecuencia «cadáveres esparcidos por toda la ciudad». «Después de ser disparados desde tierra, mientras se acercaban para aterrizar, se tuvo que abortar la misión», reconoció el Ejército de EE UU. Tras ser alcanzados por los disparos, volaron hacia Entebbe, Uganda, y desde allí se llevó a las víctimas a Nairobi para recibir tratamiento médico. El presidente Barack Obama, advirtió a los líderes de Sudán del Sur de que la «continua violencia» pondrá en peligro al pueblo sursudanés y el «duro proceso de independencia», e instó a llevar a cabo negociaciones «pacíficas».

Según una fuente anónima, los americanos no avisaron al comandante al mando en Bor, el general Peter Gadet, que desertó del Ejército sursudanés esta semana, de dicha misión, por lo que fueron atacados. Aun así, los soldados de EE UU no detallan de qué grupo vinieron los disparos. El portavoz del Ejército oficial, el coronel Philip Aguer, dijo que el Gobierno sursudanés no tiene el control de Bor, por lo que culpa del ataque a los soldados desertores. El presidente Kiir, de la etnia Dinka, acusó esta semana a su ex número dos, Riek Machar, de la etnia Nuer, de intentar arrebatarle el poder con un golpe de Estado. Desde entonces, según cifras de Naciones Unidas, cientos de personas han fallecido y más de 35.000 civiles se han refugiado en sus bases. Los líderes mundiales se temen que Sudán del Sur se precipite hacia una guerra civil. Ap