La Eurocámara reclama la dimisión de Dijsselbloem

El presidente del PE, Antonio Tajani , ha anunciado que le enviará una carta para hacerle saber que la Eurocámara “no acepta” su postura “de forma unánime”

El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani.

Los líderes de los grupos políticos del Parlamento Europeo (PE) reclamaron hoy la dimisión del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, por sus declaraciones sobre los países del Sur, así como por el hecho de que por tercera ocasión haya declinado acudir a la Eurocámara alegando problemas de agenda.

El cerco sobre el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, sigue estrechándose. Aunque sus principales valedores (París y Berlín) no hayan alzado la voz, el Parlamento Europeo (PE) aprovechó ayer la ocasión para pedir, una vez más, su cabeza. El político holandés había sido invitado la semana pasada a comparecer hoy en la sesión plenaria de la Eurocámara con el propósito de informar sobre la situación del tercer rescate griego. Dijsselbloem, consciente de que su visita al hemiciclo en Estrasburgo iba a convertirse en la ocasión propicia para dar explicaciones por sus palabras sobre el Sur de Europa, declinó la invitación.

Un «no» que, lejos de calmar los ánimos, ha conseguido todo lo contrario con críticas sin fisuras por parte de todas las fuerzas políticas de la Eurocámara y de su presidente, Antonio Tajani. Este último ha presentado una queja formal por este desaire y lamentó ayer que «alguien que exige sacrificios a los ciudadanos no sienta el deber de responder ante sus representantes».

Dijsselboem, en declaraciones a la prensa alemana aseguró que los países del sur no pueden «gastar dinero en licor y mujeres» y después pedir ayuda. Ante el vendaval de críticas que suscitaron sus palabras, el presidente del Eurogrupo evitó disculparse y achacó la polvareda levantada a la sinceridad y estilo directo propio de la cultura protestante en la que ha sido criado.

Todos los líderes de los grupos políticos de la Eurocámara, incluidos el Partido Popular Europeo (PPE), el socialdemócrata (S&D), los conservadores y reformistas (ECR), la Izquierda Unitaria (GUE/NGL), y los liberales (ALDE) calificaron de «inaceptable» la actitud hacia el PE y los países del sur y pidieron su dimisión.

El jefe de filas del PPE, Manfred Weber, calificó ayer como un «escándalo» la ausencia de Dijsselbloem por no atender los requerimientos ni de la mesa de presidentes del Parlamento Europeo ni del propio Tajani. Su habitual oponente, el jefe de filas de los socialistas, Gianni Pitella tampoco se quedó corto en afear el comportamiento del holandés al asegurar que «no es aceptable que Dijsselbloem haya decidido no venir. Es una desgraciada decisión como sus palabras sobre los países mediterráneos que gastan en alcohol y mujeres. Dijsselbloem, en la entrevista y en otras ocasiones, ha mostrado que no cumple los requisitos para ser presidente del Eurogrupo». Pitella también recordó que varios líderes socialdemócratas han pedido también la dimisión de Dijsselboem, en referencia al ex primer ministro italiano Matteo Renzi y al jefe del Ejecutivo luso, Antonio Costa.

Lo cierto es que llueve sobre mojado. La semana pasada, un grupo de setenta eurodiputados firmaron una misiva en la que afeaban a Dijsselbloem sus explicaciones hasta el momento al asegurar que «en nuestra opinión el calvinismo no tiene nada que ver con menospreciar a otras personas» y le acusaban de haber atacado uno de los valores principales de la Unión Europea: la igualdad. La carta fue una iniciativa de los eurodiputados españoles del Partido Popular Esteban González Pons y Gabriel Mato y aparece firmada por una décima parte del hemiciclo del Parlamento Europeo.

La debacle los socialdemócratas holandeses (PvdA) en las últimas elecciones generales del 15 de marzo hace prácticamente imposible que el partido pueda continuar formando parte de la futura coalición de Gobierno. A pesar de esto, nada impide que Dijsselbloem continúe en el puesto hasta el final de su mandato en enero de 2018, aunque nos encontraríamos ante un hecho sin precedentes y correspondería al resto de las capitales europeas presentar un candidato alternativo, tras la correspondiente formación de un nuevo Ejecutivo de coalición en los Países Bajos. La reunión de los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona que se celebra esta semana en Malta será un buen termómetro para medir hasta qué punto el holandés tiene el viento a favor o en contra. El monopolio del Partido Popular Europeo en la presidencia de las tres instituciones principales comunitarias: Comisión, Consejo y Eurocámara hacen muy complicado relanzar la candidatura de Luis de Guindos, que ya fracasó en su último intento de hacerse con la presidencia.