Política

Los partidos minoritarios tienen la llave de Grecia

Alexis Tsipras, saluda a sus simpatizantes durante el mitin final de su campaña
Alexis Tsipras, saluda a sus simpatizantes durante el mitin final de su campaña

A un día de las elecciones griegas, que hacen contener la respiración a la Unión Europea, Syriza sigue encabezando los sondeos y sacando buena ventaja –más de cuatro puntos– al partido gobernante, Nueva Democracia.

A un día de las elecciones griegas, que hacen contener la respiración a la Unión Europea, Syriza sigue encabezando los sondeos y sacando buena ventaja –más de cuatro puntos– al partido gobernante, Nueva Democracia. Sin embargo, si el representante de la extrema izquierda, Alexis Tsipras, no consigue una mayoría absoluta –151 de los 300 diputados que componen el Consejo de los Helenos (el Parlamento)– comenzará un juego de alianzas difícil de resolver. Es más, según el sistema electoral griego, existe otra peculiaridad respecto al número de partidos que consiguen entrar en el Parlamento y cómo este factor influye en la necesidad del grupo mayoritario para alcanzar mayoría absoluta. Teniendo en cuenta que sólo los partidos que obtienen más de un 3% de los votos entran en el Consejo de los Helenos, cuantos más partidos queden bajo este umbral, más fácil será para Syriza conseguir una mayoría absoluta. En cifras: si un 15% de votos va a parar a partidos que no consiguen representación parlamentaria, Syriza necesitaría un 34% para alzarse con la mayoría de la Cámara. Sin embargo, si el porcentaje es del 5%, Tsipras necesitaría un 38% de los votos.

Por este motivo, y a pesar de que puntuales encuestas le han dado hasta casi un 35%, los barómetros más realistas oscilan alrededor del 30%, por lo que será inevitable que los dos partidos que lideran las encuestas, Syriza y Nueva Democracia, comiencen a buscar socios de gobierno, algo a lo que Tsipras parece no estar dispuesto, más que nada porque pocos comparten un programa tan beligerante con Europa, salvo los neonazis de Amanecer Dorado, un compañero de gobierno inimaginable para la extrema izquierda. Surge así la conquista por el partido que hasta el momento ocupa la tercera posición, To Potami (El Río). Esta joven formación, que surgió en marzo y que está liderada por un popular presentador de televisión, Stavros Theodorakis, de 51 años, podría conseguir entre un 6,1 y un 6,7% de los votos. Sin embargo, su programa, de centro izquierda, incluye un fuerte respaldo a los planes de la Troika (Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario) en cuanto al cumplimento del pago de la deuda. Un aspecto clave que haría difícil un pacto con Syriza. Aun así, y cubriéndose las espaldas, Tsipras no descarta la opción de asumir acuerdos puntuales con algunos partidos gobernando en solitario. El éxito de To Potami en las pasadas elecciones europeas de mayo, donde consiguió dos de los 21 escaños griegos en el Europarlamento, le sirvió de impulso para estas generales, que son su primera prueba de fuego. «Si no consigue la mayoría absoluta, Syriza podría sentarse a hablar con To Potami o el Pasok con la intención de evitar unas segundas elecciones. El partido está abierto a amplias coaliciones si considera que estos partidos comparten una política diferente en Grecia y en la eurozona», explica a LA RAZÓN Dimitris Rapidis, analista político y fundador del «think tank» griego Bridging Europa.

También, la formación del actual primer ministro, Antonis Samaras, que parte con una previsión de entre el 26 y 31% de los votos, ve en Theodorakis un buen compañero con el que arrebatar el poder a una más que probable vencedora Syriza. No sería extraño que Nueva Democracia pactara con To Potami, pues en esta última legislatura, los conservadores han estado gobernando en coalición con el defenestrado Pasok (socialistas) después de que Dimar (la izquierda moderada) abandonara el triunvirato. Debido a la caída de los socialistas, con Evangelos Venizelos al frente (las encuestas no le dan más de un 4,7 %), Theodorakis aparece como una da las pocas esperanzas para Samaras. Además, los socialistas miran también con desconfianza a su antiguo líder y ex primer ministro Yorgos Papandreu, que tras levantar un nuevo partido, Movimento Socialista Demócrata, podría robarle los pocos apoyos ciudadanos que le quedaban al maltrecho Pasok.

Los otros dos partidos minoritarios en los que se pone la mirada son el KKE (comunistas) y el partido neonazi de Amanecer Dorado. Este último, tras su éxito en las pasadas elecciones de junio en las que consiguió erigirse como la cuarta fuerza parlamentaria con 18 diputados. Ahora, tras el encarcelamiento de su cúpula en 2013 por el asesinato de un rapero, ha mantenido una campaña de bajo perfil. Aunque no bajarían del 6% de los votos, una cifra que podría aumentar dado el voto oculto con el que cuenta esta xenófoba formación. El KKE, que podría alcanzar el 5,6%, ha dejado claro que no tiene intención de abandonar su eterno papel de oposición. El conservador Griegos Independientes podría ser otra de las alternativas de Syriza. Actualmente posee 20 escaños y un eurodiputado. Su fuerte euroescepticismo, con los griegos están cansados de la austeridad impuesta por la Troika podría granjearle buenos resultados, algo que por ahora no se corresponde con las encuestas.