Luz verde al nuevo Gobierno de Netanyahu

La oposición de los ultraortodoxos y aprobar el presupuesto, los grandes retos

El primer ministro Benjamin Netanyahu as su llegada al Kneset, el Parlamento israelí, ayer
El primer ministro Benjamin Netanyahu as su llegada al Kneset, el Parlamento israelí, ayer

El nuevo Gobierno israelí, encabezado –al igual que el anterior– por Benjamin Netanyahu, fue aprobado ayer por el Parlamento (Kneset) en una sesión festiva que le dio el «sí» por mayoría, con 68 votos a favor y 48 en contra y cuatro ausencias.

El nuevo Gobierno israelí, encabezado –al igual que el anterior– por Benjamin Netanyahu, fue aprobado ayer por el Parlamento (Kneset) en una sesión festiva que le dio el «sí» por mayoría, con 68 votos a favor y 48 en contra y cuatro ausencias. Los 22 miembros del trigésimo tercer Gobierno desde la creación del Estado juraron «fidelidad al Estado de Israel y sus leyes» y comenzaron su camino en la coalición compuesta por Likud-Beiteinu, «Yesh Atid» (Hay futuro), «Habait Hayehudí» (El hogar judío) y «Hatnuá» (El movimiento).

Nueve de los miembros del Gobierno son caras nuevas que por primera vez asumen el cargo de ministros (entre ellos está el hijo del otrora primer ministro Itzjak Shamir), hay cuatro mujeres, cuatro religiosos, un ex jefe del Ejército como titular de Defensa y un ex jefe del Shin Bet como ministro de Ciencia. El primer ministro Netanyahu dijo que «nuestra preocupación principal es garantizar el futuro del pueblo judío garantizando el futuro del Estado de Israel, la raíz de nuestra existencia», declaró. Y tras hablar de la necesidad de trabajar en plena cooperación interna, pasó a la agenda exterior. «En mi condición de primer ministro no tengo el privilegio de dejar de lado los factores externos a los que Israel se enfrenta. Mientras trabajamos para mejorar la calidad de vida en Israel, debemos proteger la vida en Israel».

La composición del Gobierno y la política palestina no permiten vaticinar en absoluto que en el nuevo período el estancamiento en el proceso de paz vaya a romperse. Por las dudas, la jefa de la oposición Shelly Yacimovich, que encabeza el partido laborista, dijo ayer en el Parlamento que Netanyahu puede contar con su apoyo si se acerca a la paz. «Si usted llega al momento de firmar aunque sea un acuerdo interino con los palestinos y se enfrenta a desafíos internos en su coalición, tiene entonces nuestra palabra de que consideraremos nuevamente sumarnos a vuestro gobierno a fin de hacer posible que eso suceda».

De otro sector de la oposición, el partido Meretz de izquierda, salía ayer un tono menos esperanzado. Su jefa, Zehava Gal-On, aseguró que el nuevo gobierno es «de derechas» y que los colonos se han fortalecido en posiciones claves de control, por lo cual «seguirán transfiriendo fondos gubernamentales» a los asentamientos. Donde no faltó tensión fue en uno de los temas más novedosos de la coalición: el hecho que no incluye a los partidos ultraortodoxos. El diputado Moshe Gafni, del «Judaísmo Unificado de la Torá», rompió dramáticamente los documentos del nuevo Gobierno de coalición en el podio de oradores de la Kneset, presentándolo como un documento hostil contra «la comunidad haredi» (ultraortodoxa). Y cuando el «premier» Netanyahu comenzó a hablar, todos los miembros de dicho partido se retiraron de la sala en señal de protesta por su «exclusión».

Yair Lapid, el ex periodista que hizo una meteórica entrada a la política israelí y que es hoy el nuevo ministro de Finanzas, dijo a su facción, «Yesh Atid» –la segunda más grande de la coalición, con 19 escaños– que su intención no es alienar a los ultraortodoxos. «Es nuestro deber ayudar a la Comunidad haredi», dijo a sus copartidarios. «Quien alega que vamos a aprovecharnos de la situación para excluir a los haredis está equivocando y confunde a otros. Lo que proponemos es un nuevo contrato civil que logre el equilibrio entre el estudio religioso, el empleo, la carga cívica y la moral judía», aseguró.

Primera visita de obama a israel como presidente

Por fin, y en su segunda legislatura, el presidente Barack Obama visitará Israel. Los expertos indican que el mandatario estadounidense tiene previsto rebajar las tensiones con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por lo que se mostrará tajante respecto al Irán nuclear. El Air Force One aterrizará en Tel Aviv mañana bajo fuertes medidas de seguridad. Su primera parada será en las instalaciones del interceptor de misiles «Cúpula de Hierro», para después trasladarse a Jersusalén en uno de los doce helicópteros «Black Hawk». Allí se reunirá con su homólogo Simon Peres y, horas más tarde, cenará con Netanyahu. Al día siguiente viajará a Ramallah, donde se etrevistará con el presidente palestino Mahmud Abas, aunque volverá por la noche para una cena con Peres. El viernes, tras visitar el Museo del Holocausto, viajará a Jordania.