Maduro ofrece diálogo para enfriar las protestas

Miles de venezolanos vuelven a salir a las calles para pedir elecciones y la oposición rechaza volver a la mesa con el Gobierno

El presidente venezolano juega con una pelota durante la emisión del programa «Los domingos con Maduro»
El presidente venezolano juega con una pelota durante la emisión del programa «Los domingos con Maduro»

Miles de venezolanos vuelven a salir a las calles para pedir elecciones y la oposición rechaza volver a la mesa con el Gobierno

Opositores venezolanos iniciaron ayer un «plantón» de manifestantes con el que bloquearon vías importantes del país para mantener la presión contra el presidente Nicolás Maduro, quien el domingo reiteró su disposición a celebrar elecciones regionales. El mandatario bolivariano abre una puerta a que se elijan gobernadores y alcaldes como válvula de escape ante el caos institucional que vive el país. Pero la oposición desconfía de la intención oficial.

Ayer, sentados en la calle, cientos de manifestantes, muchos de ellos vestidos de blanco y con banderas nacionales, bloqueaban una estratégica autopista de Caracas, en el este, y otras vías en las capitales de los estados de Mérida, Lara, Anzoátegui y Bolívar. «Nos plantamos para que Maduro entienda que se tiene que ir. Nos tiene pasando hambre. No consigo leche para mi bebé de 16 meses», declaró en la protesta Amalia Durán, ama de casa de 41 años, vecina del popular barrio de Petare.

La oposición ha ido rebajando sus pretensiones. Al principio de las protestas, en noviembre, pedían un revocatorio para adelantar las presidenciales del 2018, ahora solicitan que de una vez por todas se convoquen las regionales. Con esa «carta» juega Maduro para apaciguar las calles, pero no la mostrará hasta que no tenga las «reglas del juego» amañadas. Si el chavismo se presentara este año a dichos comicios, perdería la mayoría de las gobernaciones y las alcaldías, según los sondeos. Es por eso que está intentando «ilegalizar» partidos, obligándoles a reunir miles de firmas en un tiempo limitado mientras continúa deteniendo e inhabilitando a líderes políticos, como el reciente caso del gobernador de Miranda, Henrique Capriles.

Las protestas, que se iniciaron el 1 de abril y han dejado 21 muertos, se desataron después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se adjudicara las funciones del Parlamento. Aunque dio marcha atrás en esa decisión tras la presión internacional, la oposición exige la salida de Maduro del poder, aunque primero aspira a «asaltar sus feudos».

El presidente socialista dijo el domingo querer «elecciones ya», en referencia a los comicios de gobernadores, postergados y que debieron celebrarse en diciembre pasado. «Si convocan a elecciones regionales, hay que participar pero hay que seguir en las calles hasta cambiar el poder», reaccionó el diputado opositor Miguel Pizarro. Los comicios de alcaldes están previstos para este año, y las presidenciales, para 2018. El Gobierno ha descartado un adelanto. «Estoy listo para lo que diga el Poder Electoral», insistió Maduro, quien asumió en abril de 2013 tras vencer por estrecho margen a Capriles.

Siete de cada diez venezolanos, según las encuestas, rechaza la gestión de Maduro, asfixiados por una crisis económica con severa escasez de alimentos y medicinas y una inflación considerada la más alta del mundo.

Según especularon algunos medios locales, miembros del Gobierno venezolano habrían ofrecido la semana pasada un «pacto secreto» a la coalición opositora, la MUD, que incluiría permitir la realización de las elecciones regionales este año a cambio de que sus adversarios enfríen las protestas en la calle y dejen de acusarlo de propinar un autogolpe. Según las fuentes citadas, el calendario propuesto empezaría con los comicios de gobernadores a fines de este año y terminaría con los de presidente, alcaldes y concejales en 2018. Sería una especie de «plan de convivencia» entre Gobierno y oposición para los próximos veinte meses.

Sin embargo, otras fuentes de la MUD consultadas por LA RAZÓN niegan dicho pacto. «Sería caer en la misma trampa, como cuando Maduro enfrió las calles mediante la farsa del dialogo auspiciado por el Vaticano», añaden. «Las protestas pacíficas en todo el país continuarán hasta que el señor Maduro respete la Constitución y cese su autogolpe. Si no hay respuesta de la narco corrupta cúpula madurista, al finalizar la jornada anunciaremos siguientes acciones», advirtió ayer el líder opositor Capriles. Por ahora la batalla continúa en las calles, no en las urnas.