Internacional

May y Corbyn resisten en sus «líneas rojas»

La «premier» recibe a los partidos de la oposición, pero el líder laborista se niega a acudir hasta que no descarte una salida caótica de la UE.

La «premier» recibe a los partidos de la oposición, pero el líder laborista se niega a acudir hasta que no descarte una salida caótica de la UE.

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Theresa May nunca ha sido la persona con la que resulte más fácil negociar. No es alguien que ceda de primeras en su postura. Pero sabe que tiene que desbloquear la peor crisis institucional de la historia de Reino Unido. La «premier» se reunió ayer con líderes de la oposición para escuchar sus demandas. Después de que el acuerdo de retirada cerrado con Bruselas fuera rechazado por sus señorías por 432 votos en contra y solo 202 votos a favor, May debe presentar el lunes un «plan B», que será votado el 29 de enero en Westminster.

Pero en las reuniones mantenidas ayer en Downing Street, el gran ausente fue Jeremy Corbyn, quien se ha negado a entablar cualquier tipo de diálogo hasta que no se descarte formalmente la opción de un Brexit sin pacto. «Si May no accede, demostrará que es un farol su oferta de consenso a la oposición», matizó.

En lugar de acudir a la cita en el número 10, el laborista prefirió visitar Hastings, un distrito marginal ahora en posesión de los conservadores, desde donde volvió a demandar elecciones anticipadas. Aunque, según una encuesta publicada ayer por «The Times», los «tories» las volverían a ganar. Según el sondeo, el 39% de los votantes elegiría al Partido Conservador, mientras que el 34% apoyaría al Partido Laborista, el 11% a los liberal demócratas y el 6% al Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP).

Después de que la «premier» sobreviviera el miércoles por 19 votos a la moción de confianza contra su Ejecutivo, Corbyn tiene ahora más presión que nunca por parte de sus bases para apoyar un segundo referéndum. Pero el líder de la oposición se muestra reacio a contemplar una nueva consulta hasta que no se hayan agotado otras vías. Los medios no descartan que Corbyn vuelva a plantear otro desafío al Gobierno. Aunque el responsable de los liberal demócratas, Vince Cable, advirtió de que no le apoyarán más, a no ser que acceda a respaldar otro plebiscito.

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El último sondeo de YouGov señala que el 56% del electorado respaldaría ahora la permanencia en el bloque, frente al 44% que apostaría de nuevo por el Brexit. Se trata de la mayor distancia desde 2016, cuando hubo un 51,9% a favor del divorcio con la UE. La encuesta refleja también que el 78% de los simpatizantes del Partido Laborista está ahora a favor de volver a sacar las urnas.

Por su parte, la «premier» sigue negándose a contemplar esta opción. Es más, el Ejecutivo publicó ayer un informe donde se advertía de que los preparativos llevarían todo un año. En definitiva, May no se mueve de sus «líneas rojas». Insiste en que sacará a Reino Unido del bloque el 29 de marzo y que, aunque la propia UE le propusiera extender el artículo 50, la respuesta sería «no». Respecto a las demandas de Corbyn, señala que tampoco puede descartarse un Brexit sin acuerdo.

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Su postura es entendible. Desde el principio, su estrategia ha sido la de jugar contra reloj para intentar conseguir más concesiones de Westminster y Bruselas a medida que se acerca la fecha. Pero, llegado el momento, si no hay avances, la ampliación de plazos parece inevitable, ya que la mayoría en los Comunes se opone a un Brexit caótico.

La «premier» insiste en que Reino Unido también saldrá del mercado único y la unión aduanera. Por lo que el «plan B» no parece que vaya a variar mucho respecto al acuerdo de retirada inicial. Aunque May tratará, en la medida de lo posible, de suavizar el «backstop», la salvaguarda para evitar una frontera dura en Irlanda. Los norirlandeses del DUP manifestaron ayer que May está «receptiva» a sus propuestas.