Merkel alerta de que Europa ya no puede confiar en sus aliados

Ante la salida de Reino Unido de la UE y la difícil relación con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, la canciller alemana defiende que los europeos tomen las riendas de su propio futuro. La cumbre del G-7 en Sicilia ha puesto de manifiesto la enorme brecha entre Estados Unidos y el resto de aliados occidentales.

Ante la salida de Reino Unido de la UE y la difícil relación con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, la canciller alemana defiende que los europeos tomen las riendas de su propio futuro. La cumbre del G-7 en Sicilia ha puesto de manifiesto la enorme brecha entre Estados Unidos y el resto de aliados occidentales.

La importante brecha que dejó la cumbre del G-7 entre EE UU y la Unión Europea fue el pretexto elegido por Angela Merkel para reclamar una mayor cohesión en Europa. «Los tiempos en los que nos podíamos fiar completamente de los otros han terminando. Eso lo vi los últimos días», declaró ayer la canciller en un acto de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de cara a las próximas elecciones en Alemania. «Y por ello sólo puedo decir que nosotros los europeos debemos realmente tener nuestro destino en nuestras propias manos», añadió. Unas declaraciones que se escapan del habitual carácter comedido de la canciller y que llegaron solo un día después de la cumbre del G-7 en Taormina (Italia). «Naturalmente que esto se hace manteniendo una relación de amistad con EE UU y Reino Unido y con los vecinos como Rusia y otros países», indicó la mandataria. «Sin embargo –continuó– debemos saber que debemos luchar nosotros mismos por nuestro futuro y nuestro destino como europeos».

Aunque la canciller no mencionó en ningún momento a Trump, quedó claro que la mayoría de sus dardos iban dirigidos al presidente de Estados Unidos, que durante la cumbre no sólo destacó por su falta de protocolo, sino por su obstinación por dejar clara su pérdida de confianza en los aliados europeos. De ahí que la canciller quisiera lanzar un mensaje muy proeuropeo aunque, por otro lado, no ocultara su decepción por el resultado del encuentro donde Trump se enfrentó a los principales líderes de Europa al no apoyar el Acuerdo de París y reclamar una vez más un mayor gasto de los países del Viejo Continente en la OTAN.

Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido reiteraron su compromiso de implementar «rápidamente» ese acuerdo. «EE UU está en un proceso de revisión de sus políticas de cambio climático y sobre el Acuerdo de París, por lo tanto, no está en posición de unirse al consenso en estos temas», según la declaración aprobada al término de la cumbre. Los demás líderes, agrega el texto, «entienden este proceso» y «reafirmaron su compromiso de implementarlo rápidamente», tal como se comprometieron en 2016 en la Cumbre de Japón.

Por su parte, Trump, a través de su cuenta de Twitter dijo que tomará su «decisión final» sobre si su país debe seguir formando parte de ese acuerdo «la próxima semana». El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, dijo al término de este encuentro que se registró «una diferencia que no es secundaria sobre uno de los temas más importantes» de la agenda del foro. Merkel reconoció que la discusión sobre el medio ambiente fue «muy insatisfactoria»

Inmigración y Rusia

Otro punto de desacuerdo con Washington fue el tema migratorio y, al final, los líderes del G-7 reconocieron «el derecho soberano de los Estados, individual y colectivamente, de controlar sus fronteras y establecer políticas con base en su interés nacional y su seguridad nacional». El comunicado final de la cumbre refirió la necesidad de respetar «los derechos humanos de todos los migrantes y refugiados».

Respecto a las relaciones con Rusia, no tomó cuerpo la amenaza de Trump de suspender las sanciones contra Moscú adoptadas tras su anexión de la península de Crimea (Ucrania). La declaración final del G-7 advierte de que tomará «mayores medidas» contra Rusia en caso de que no respete los Acuerdos de Minsk.

Con todo, una suerte de despropósitos para Berlín que alcanzaron su momento más incómodo con las afirmaciones de Trump en que calificaba a los alemanes de «malos, muy malos» por la gran cantidades de coches que vendían en el mercado estadounidense. Unos comentarios que resultaron muy ofensivos para la canciller. Motivo de más, para que, dispuesta a afianza lazos de unión, la canciller mostrara nuevamente su apoyo a Emmanuel Macron, el recién elegido presidente francés, a quien deseó éxito en su mandato. Al respecto dijo: «Donde Alemania pueda ayudar, Alemania ayudará, porque Alemania sólo sestará bien si Europa está bien».

Para Michael Wohlgemuth, director del «think tank» Open Europe en Berlín, «Merkel tuvo una buena actuación en Bruselas y Sicilia, donde demostró que es la líder más experimentada y fiable entre los jefes de Estado y de Gobierno del G-7». «El apelativo de ‘líder del mundo liberal’ puede ser exagerado, pero comparado con Trump es vista como alguien que defiende los valores nacionales y no sólo los intereses nacionales», explica a LA RAZÓN

Las relaciones entre Berlín y Washington no atraviesan su mejor momento desde que Trump llegara a Casa Blanca. Una realidad que, sin menos recato que la canciller, se siente asimismo en el partido de la canciller, donde se criticó duramente el estreno del presidente de EE UU en las cumbres de líderes internacionales por su falta de preparación para situaciones de esta envergadura. «Lo que hemos vivido en las cumbres no se corresponde ni intelectualmente, ni con el potencial de Estados Unidos, a lo que esperamos de un presidente estadounidense», lamentó el coordinador de las relaciones transatlánticas en el Ministerio de Exteriores, Jürgen Hardt.