Política

Movilización internacional para frenar la guerra en Gaza

Kerry y Ban Ki Moon viajan a Egipto para negociar un alto el fuego entre Israel y los islamistas

Una excavadora busca supervivientes en un edificio bombardeado por Israel en la localidad de Yan Yunis, al sur de Gaza
Una excavadora busca supervivientes en un edificio bombardeado por Israel en la localidad de Yan Yunis, al sur de Gaza

El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, aterrizaban ayer en El Cairo protagonizando un nuevo capítulo en la mediación internacional que pretende acabar con el conflicto en la franja de Gaza. Con la visita de ambos líderes, quienes tenían previsto reunirse con el ministro de Exteriores egipcio, Sameh Shukri, las autoridades del país mantienen viva la esperanza de que su propuesta de alto el fuego no quede en papel mojado, a pesar de su fracaso inicial por la negativa de Hamas a aceptarlo sin condiciones y el rápido reinicio de los bombardeos israelíes, que se han cobrado ya la vida de más de 500 palestinos, la mayoría de ellos civiles.

Precisamente, desde la Casa Blanca, Barack Obama, expresó ayer su «grave preocupación» por el «creciente número» de civiles muertos en Gaza. «No queremos ver más civiles muertos», aseguró el presidente de EE UU.

«La violencia debe parar inmediatamente», expresó, mienras, el máximo representante de la ONU, siguiendo la línea del Consejo de Seguridad del organismo, que pedía «respeto a las leyes humanitarias internacionales, incluyendo la protección de los civiles». Desde que Israel iniciara su operación «Margen Protector» el pasado 7 de julio, Egipto no ha desaprovechado una sola oportunidad para reivindicarse como el mediador natural en la contienda y se ha convertido en el centro de operaciones de prácticamente todos los esfuerzos diplomáticos. El afianzamiento de su papel de árbitro se producía una semana después del inicio de las hostilidades y coincidiendo con la reunión de ministros de Exteriores de la Liga Árabe, momento en el que el canciller Sameh Shrukri hizo público su plan de alto el fuego.

Más que un proyecto definido, el texto elaborado en El Cairo, que todavía está sobre la mesa, constituye una especie de «hoja de ruta», cuya principal condición para que las partes se sienten a negociar es el cese inmediato de los ataques entre Israel y el grupo palestino Hamas. Esta tregua inicial iría seguida de la apertura de los pasos fronterizos controlados por Israel, para facilitar el movimiento de personas y mercancías. Sólo el cumplimiento de esta primera cláusula conduciría a una ronda de conversaciones, con el objetivo de alcanzar una paz duradera y consensuada, basada en los acuerdos para la consolidación de la distensión firmados en El Cairo en 2012.

La comunidad internacional ha respaldado decididamente el papel mediador del Ejecutivo encabezado por Abdel Fatah Al Sisi antes, incluso, de que su plan se diese a conocer. «Egipto es el país más capacitado para convencer a ambas partes de la necesidad de alcanzar un alto el fuego», aseveraba Tony Blair en calidad de enviado especial del Cuarteto para el Proceso de Paz en Oriente Medio. Los ministros de Exteriores de Francia e Italia, Laurent Fabius y Federica Mogherini, respectivamente, y el enviado de la ONU para Oriente Medio, Robert Serry, son otras de las personalidades políticas que han viajado hasta El Cairo para participar en los diálogos.

Destacada ha sido, entre todas esas visitas, la del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas, quien tras su paso por Egipto se reunía ayer en Doha con el líder de Hamas, Jaled Meshal. Hamas ha sido, precisamente, el principal escollo con que se ha encontrado el Gobierno de Egipto, cuyo canciller se quejaba de que su plan de paz se estaba dando de bruces con «la obstinación y la intransigencia» de algunos. El portavoz del movimiento islamista, Fawzi Barhoum, declaraba después que «Hamas ha trasladado sus reivindicaciones a todas las partes interesadas: Qatar, Turquía, la Liga Árabe y Mahmud Abbas» y que éstas incluyen el total levantamiento del bloqueo impuesto a Gaza desde 2006, la liberación de los presos palestinos y la libertad de movimientos en la frontera con Israel para los gazatíes. Tal y como reivindican sus líderes, Egipto parece ser el mediador más adecuado, teniendo en cuenta que no hay sobre la mesa ninguna otra propuesta y que su arbitraje fue decisivo para lograr el cese momentáneo de las hostilidades en Gaza en 2012. No obstante aquellas negociaciones tuvieron lugar bajo el mandato del islamista Mohamed Mursi y si la situación política de entonces favorecía los contactos, la coyuntura actual es más delicada y Al Sisi representa un interlocutor incómodo.

El pasado mes de marzo un tribunal prohibió cualquier actividad de Hamas en suelo egipcio al vincular al grupo con los Hermanos Musulmanes, declarados previamente «organización terrorista». De ahí que el Gobierno de se haya comportado estos días con cierta ambigüedad y gestos como el anuncio de que abriría el paso fronterizo de Rafah para permitir la entrada de palestinos heridos se hayan quedado en medidas de carácter excepcional e intermitente. Tampoco han sido de ayuda sus reticencias a modificar una sola línea en el plan de alto el fuego, que si bien todavía cuenta con un amplio apoyo entre la comunidad internacional necesita las firmas de Hamas e Israel para tener validez.

Abas y Hamas, cita en Qatar

- Mientras John Kerry se reunía en El Cairo con el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y el ministro de Exteriores de Egipto, Sameh Shukri, el presidente de la Autoridad Palestina (ANP) y el líder de Hamas en el exilio hacían lo propio en Doha. Mahmud Abas y Jaled Meshal se encontraron en la capital qatarí para analizar las consultas de varios actores internacionales y consensuar «nuevas medidas para detener la agresión» de Israel «de inmediato» y «lograr los objetivos nacionales del pueblo palestino».