Obama despeja otro «cerrojazo» con un acuerdo bipartidista en el Congreso

El ex presidente Bush charla distendidamente con Obama durante el trayecto a bordo del «Air Force One»
El ex presidente Bush charla distendidamente con Obama durante el trayecto a bordo del «Air Force One»

Pareció imposible, pero demócratas y republicanos habían llegado a un acuerdo sobre los presupuestos sin la presión de hacerlo «in extremis», bajo amenaza de bancarrota o presión de las agencias de calificación internacionales. Tampoco hubo comunicados medidos al milímetro del presidente Barack Obama en un intento a la desesperada de hacer entrar en razón a los legisladores de Washington. Y ayer, por fin, sólo quedaba votarlo. Aunque al cierre de esta edición todavía no se produjo la ansiada votación, las declaraciones de los líderes de ambos partidos llevaron a pensar que dicha jornada podía ser el primer día de una nueva era después de que los congresistas hayan sido incapaces de votar una ley de presupuestos desde principios de 2009. Este acuerdo ha llevado a Paul Ryan, congresista y negociador de los republicanos en este asunto, a plantarle cara al «Tea Party» junto con John Boehner el líder de la mayoría del Congreso, después del fiasco del «apagón» (cierre parcial del Gobierno) en octubre que puso de manifiesto el cansancio de los votantes con las formas de Washington. Entonces, los republicanos del Congreso registraron mínimos históricos en las encuestas. Boehner explicó ayer que «han perdido credibilidad al atacar el acuerdo de los presupuestos antes de que apareciese. Fuerzan a nuestros miembros a colocarse en lugares donde no quieren estar. Nos empujaron a esta batalla de despojar de financiación el ''ObamaCare'' y cerrar el Gobierno. Al día siguiente, dijeron que creían que todo había salido bien. ¡¿Estáis de broma?!», acusó Boehner en clara referencia al «Tea Party» sin mencionarlo por su nombre.

En cambio, el acuerdo sobre los presupuestos ha demostrado que los republicanos están dispuestos a aprobar leyes en Washington, aunque ponga de manifiesto las divisiones dentro de su partido con el ala más conservadora, es decir, el «Tea Party», para cuyos políticos lo más importante es la opinión de sus votantes en los pequeños distritos que representan. El acuerdo presupuestario, negociado entre el republicano Ryan y la senadora demócrata Patty Murray, se convierte así «en un paso de gigante en la dirección correcta», según Murray. «Esta ley presupuestaria nos llevará a una mayor reducción del déficit que la ley de Control Presupuestaria. Vine aquí para reducir el tamaño del Gobierno. Y eso es exactamente lo que esta ley hace, y desafía la lógica que los conservadores no vayan a votar por ella o la critiquen», indicó Ryan, reforzado con este acuerdo. Ayer los conservadores del «Tea Party» ofrecieron la callada por respuesta, al contrario que el día anterior durante el que criticaron sin tregua el acuerdo logrado por Ryan, candidato a la vicepresidencia en 2012 junto a Mitt Romney.

La representante de la minoría demócrata Nancy Pelosi reconoció «el valor de las declaraciones de Boehner. Vamos a ver lo que ocurre», indicó en referencia a la votación. Su compañero de partido, el líder del Senado, Harry Reid, concedió también que «este acuerdo es un soplo de aire fresco». Quizá se pueda estar al principio de una nueva era que lleve a los republicanos a la mayoría en el Senado en las próximas elecciones de mitad de legislatura en 2014 después del fiasco del «ObamaCare». Su aprobación abriría la puerta a someter a votación otras leyes y quizá Obama podría cumplir por fin alguna de sus promesas, como la de aprobar la reforma migratoria.