Obama, el invitado más incómodo

El Gobierno británico desaconseja la asistencia del ex presidente y su mujer a la boda del príncipe Harry y Meghan Markle para evitar otra crisis con el impredecible Donald Trump.

El Gobierno británico desaconseja la asistencia del ex presidente y su mujer a la boda del príncipe Harry y Meghan Markle para evitar otra crisis con el impredecible Donald Trump.

La esperada boda real del año, la del príncipe Harry de Inglaterra y la estadounidense Meghan Markle el 19 de mayo, puede traer nuevas complicaciones diplomáticas para Reino Unido, un país que precisamente no se puede permitir el lujo –al salir de la UE en 2019– de perder más aliados. Según ha podido saber el tabloide «The Sun», el Gobierno británico le habría instado al príncipe Harry a no invitar a los Obama al enlace por miedo a enfadar al impredecible presidente de EE UU, Donald Trump.

Harry y la actriz de «Suits» trasladaron a sus asesores que querían contar con la presencia de la ex pareja presidencial formada por Barack y Michelle Obama. Sin embargo, ni el príncipe Harry ni Markle sienten predilección por el actual inquilino de la Casa Blanca, por lo que el magnate no recibirá ninguna invitación para la ceremonia nupcial. El Gobierno de Theresa May teme, por tanto, que la asistencia de Obama, siempre en el foco de las críticas de Trump, irrite al presidente de EE UU, en un momento en el que las relaciones bilaterales se encuentran muy deterioradas. Tanto en el Ministerio de Exteriores como en Downing Street están preocupados por que este desaire nacional haga imposible una relación fructífera entre May y Trump. «Trump podría reaccionar muy mal si los Obama asisten a la boda real antes de que él ni siquiera haya tenido la oportunidad de conocer a la Reina (de Inglaterra)», explicaron fuentes del Gobierno británico a «The Sun». «Harry ha dejado bien claro que quiere a los Obama en su boda, por lo que está causando mucho nerviosismo». Pero, ¿podría May prohibir al Palacio de Kensington invitar a Obama?

El experto en diplomacia Erik Goldstein indica a LA RAZÓN que «la boda se está tratando como un evento familiar, no como un evento de Estado. Barack Obama ya no tiene ningún puesto oficial y se sabe que se lleva bien con el príncipe Harry y sus actividades caritativas». Para este profesor de Relaciones Internacionales e Historia de la Universidad de Boston, la clave reside en que «la reina Isabel y el príncipe Felipe pagarán la boda. Tradicionalmente, la pareja elige su lista de invitados. Reino Unido no tiene una Constitución escrita y las relaciones entre la Reina y el ‘‘premier’’ británico han sido siempre regidas por leyes consuetudinarias». En el supuesto de que May aconsejara a la Reina que Obama no debería ser invitado a la boda familiar, «esto abriría una brecha en la tradicional línea divisoria», explica Goldstein, para quien «May, a lo largo de su carrera, ha sido muy respetuosa con la monarquía. Sólo daría este paso si hubiera una amenaza de una mayor fisura diplomática con EE UU».

Según Goldstein, que también es miembro de la Real Sociedad Histórica británica, «normalmente se hubiera pasado por encima sobre este asunto», aunque la clave reside en que «estos no son tiempos normales para Reino Unido, que puede necesitar la benevolencia estadounidense durante la transición del Brexit». Por otra parte, añade el experto, «si se hiciera público que Obama no fue invitado por el temor a la reacción de Trump, la ya políticamente frágil primera ministra sería retratada como débil y dependiente de EE UU, socavando aún más su posición».

«La pregunta sobre si Obama será invitado o no podría convertirse en un asunto de la política doméstica británica que puede ser tomado como un indicador de la resiliencia del Gobierno de May. Cómo reaccione Trump, nadie lo puede predecir. Pero cómo actúe May sí tendrá consecuencias políticas», concluye el profesor de la Universidad de Boston.

Aunque May fue el primer mandatario extranjero recibido por Trump en la Casa Blanca, sus relaciones se han ido desemejorando desde entonces y ni mucho menos se parecen a las que mantenían el eje Reagan-Thatcher o incluso Clinton y Bush. El mes pasado, cuando Trump retuiteó vídeos de un grupo ultra de extrema derecha británico y Downing Street le contestó, el magnate le dijo públicamente a May que se equivocaba: «No te centres en mí, céntrate en el destructivo terrorismo islámico radical que tiene lugar en Reino Unido. ¡Nosotros estamos bien!».

Escogido para ser su primer entrevistado

Harry eligió al ex presidente Obama como su primer entrevistado para su colaboración con la BBC Radio 4 en el programa «Today». En la entrevista, que se realizó en Toronto en septiembre y que se emite hoy con una duración final de 20 minutos, se refleja la complicidad que existe entre ambos. Por ejemplo, el ex presidente le ayudó a promocionar los Juegos Invictus, una competición internacional para militares que sufrieron heridas en el frente de batalla, y que fueron todo un éxito. En un fragmento de la entrevista filtrado por la cadena (en la imagen) Obama pregunta al nieto de Isabel II si debe adoptar «un acento más británico» o si tiene que «hablar más lento». Por su parte, Harry asegura minutos antes de comenzar que está «muy nervioso».