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Park Hee-Kwon: «La cultura es una arma para hacer comercio a nivel mundial»

Park Hee-Kwon. Embajador de Corea del Sur en España.. Abandera con orgullo los logros de su país después de la guerra de Corea. Se declara adicto a los museos

Park Hee-Kwon. Embajador de Corea del Sur en España
Park Hee-Kwon. Embajador de Corea del Sur en Españalarazon

Lo que le pasó con España fue lo más parecido a un amor a primera vista. «Me encantó, automáticamente me sentí como en casa» asegura. Park Hee-Kwon llegó a Madrid con 25 años para estudiar un máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Al terminarlo, volvió a Corea del Sur, «fueron los mejores años de mi vida», recuerda. Un matrimonio y dos hijos después, la presidenta de su país, Park Geun-hye, le pedía volver a hacer las maletas para ser el embajador en España. Hoy hace un repaso a los mayores logros de su país y el largo camino por recorrer en la reunificación con los vecinos del Norte.

–El cantante PSY ha dado la vuelta al mundo con su «Gangnam Style». Incluso es considerado el coreano más famoso, más que Ban Ki-moon...

–Es impresionante, creo que es un fenómeno muy corriente en una sociedad tan globalizada donde los héroes son artistas. En Corea la cultura K-Pop (música típica coreana) está ganando cada vez más fans, incluyendo América Latina y Europa. Fue precisamente ahí donde PSY triunfó. Todo el mundo se ha movido al ritmo del «baile del caballo». Lo más importante es que con estos artistas lo que hacemos es vender nuestra cultura al resto del mundo.

–¿Ha intentado alguna vez bailar el «Gangnam Style»?

–Por supuesto, como todo buen surcoreano.Claro que lo he intentado, pero he de reconocer que mi baile se parecía más a un caballo viejo y cansado.

–La cultura K-Pop gana adeptos en todo el mundo, incluso llega a mover el 10% de la economía coreana. ¿Hasta dónde llega este fenómeno?

–Se ha movido en todos los ámbitos, atrae a una gran cantidad de turistas. Los artistas y la cultura en general están haciendo cada vez un papel más importante en el mundo de hoy. Proyectan una imagen muy positiva a todo el mundo de nuestra cultura. Creo fielmente que el XXI es un siglo en el que la cultura pasa a un primer plano y es una verdadera arma para hacer comercio a nivel global.

–Samsung es una marca tecnológica surcoreana que no deja de crecer. ¿Cuál es el secreto de su éxito?

–A partir de la devastadora guerra de Corea el país quedó reducido a cenizas, nos quedamos sin nada y no fue hasta los años 60 cuando nuestra economía empezó a crecer y pasó lo que nosotros llamamos «el milagro del río Han». En esta etapa nacieron empresas como Samsumg, Kia y otras tantas. El secreto de este éxito reside en la educación, la inversión, investigación y el desarrollo. Compañías como LG y Hyundai están invirtiendo una gran parte de sus ingresos en investigación para no quedarse estancados y seguir avanzando.

–Según un estudio, en Corea del Sur el 98% de la población está conectada a internet. ¿Cómo se traduce eso en el día a día?

–Si caminas por Seúl te chocas con personas que van viendo el móvil. Tenemos una de las tasas más altas de móviles por habitante. Sin ir más lejos, mis hijos están siempre conectados a internet. Para mí es un gran problema porque los móviles se renuevan cada seis meses, sale a la venta un último modelo mejor, que los jóvenes siempre quieren. Cada medio año tengo a mis hijos pidiendo el último modelo.

–El continente asiático posee una de las economías más importantes del mundo. ¿Por qué no tiene la misma influencia política?

–Las economías asiáticas llevan años con un crecimiento continuo y se perfilan para asumir un lugar central en el mundo. La región noreste de Asia, que incluye a la segunda y tercera economías del planeta, representa el 20% del PIB global, y su influencia es cada vez mayor. Sin embargo, la «paradoja asiática» sigue estando presente: por un lado, la región es altamente interdependiente económicamente, y por otro, la cooperación política y en materia de seguridad está por debajo de los niveles asumibles. La respuesta a esto es la «Eurasian Initiative», que trata de alcanzar una mayor unión de las naciones de Eurasia. La iniciativa cuenta con dos componentes: la construcción de una Ruta de la Seda Express (SRX) y el establecimiento de vastas redes de energía. El papel de Rusia en el proyecto es fundamental: además de sus enormes reservas de petróleo y gas, su territorio constituye una gran parte de la masa continental de Eurasia.

–Corea del Sur tiene una gran historia vinculada al Norte. ¿Qué perspectivas ve para una reunificación entre las dos Coreas?

–El punto más importante de las relaciones con el Norte es que se estima que aún quedan entre 8 y 10 millones de familias que siguen separadas a causa del conflicto, y aún hay muchas personas de Corea del Sur con parientes directos en el Norte. Esto debe hacernos reflexionar. Corea es un pueblo único y todos nuestros esfuerzos deben centrarse en un mayor entendimiento dirigido a una futura reunificación. Para el Gobierno de Corea del Sur es prioritario resolver el problema del armamento nuclear de Corea del Norte y establecer un clima de confianza mutua que garantice la seguridad en la península coreana, en Asia y en el mundo. Nuestro Gobierno está poniendo todo su esfuerzo en restablecer esta confianza, pero a su vez, está firmemente decidido a responder a las provocaciones militares. Aquí, el apoyo de la comunidad internacional es unánime. Los ensayos nucleares de Corea del Norte siempre han tenido respuestas contundentes, acompañados de sanciones.

–Este año se cumple el 50 aniversario de la normalización de las relaciones con Japón. ¿Cuál es su balance?

–La firma del Tratado de Normalización de las relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y Japón en 1965 cimentó las bases de una etapa de amistad entre dos países que no podían estar distanciados. El punto de partida fue muy diferente: en los años 60, Corea del Sur era una nación próxima al subdesarrollo, y Japón había sido aceptado en la OCDE, el llamado «club de los países desarrollados». Costó mucho, pero nuestra relación gradualmente se ha convertido en un diálogo de igualdad y respeto.

El lector

Lo primero que hace al llegar a la oficina, a las 8:00 de la mañana, es leer los periódicos en papel. Se declara un gran admirador de LA RAZÓN, y asegura no poder empezar el día sin leer antes el editorial y la sección de Internacional del periódico. Un admirador declarado de los diarios, se ha convertido en una costumbre comprarlos en cualquier país donde viaja: «Es una manera de conocer a la gente del lugar que visitas», «los periódicos son parte de la cultura de una sociedad», asegura. Los domingos puede pasar horas leyendo los diarios y los suplementos.