Reconstrucción nacional

La Razón
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Lo que Venezuela ha vivido en los últimos años ha sido una constante presión y acecho a la propiedad privada, nacional y extranjera. Esto ha traído como consecuencia que el país sea una de las naciones de más riesgo económico y, por lo tanto, de menor atractivo para invertir de toda Iberoamérica. La reforma de la Ley de Protección de Inversiones Extranjeras por decreto a través de ley habilitante en noviembre de 2014 aumentó los costes de entrada y salida de inversiones, impuso mayores trámites y costes, incrementó la supervisión del Estado y las sanciones por incumplimiento, lo que limitó la seguridad jurídica de los inversores. Sólo se volverá a tener un Estado rico cuando la sociedad pueda generar riqueza, y no al revés, esperando a que el Estado rentista rico transfiera riqueza a la sociedad. El intervencionismo y asistencialismo estatal deberá dar un paso atrás ante los resultados obtenidos, y deberá abrir espacio a la iniciativa privada extranjera y nacional. Salir de esto pasa por otorgar las libertades necesarias para que inversores privados, nacionales y extranjeros, puedan invertir, generar empleo, producción y riqueza. La construcción de la Venezuela que buscó la modernidad del siglo XX estuvo siempre ligada al trabajo colectivo de venezolanos e inmigrantes, con quienes se pudo crear lo que era un incipiente sector privado empresarial, que visto desde hoy, nos parece enorme. Reconstruir, reactivar e impulsar esos y otros sectores forma parte de un proyecto de reconstrucción nacional. Venezuela tiene una gran capacidad de rebote y potencialidades que no han sido hasta ahora explotadas.

*Profesor de Derecho de las Inversiones y Arbitraje Universidad de Houston Law Center