Rousseff parte como favorita en el sprint final de campaña

La presidenta brasileña se impone en los sondeos a Marina Silva, pero podría necesitar una segunda vuelta

Dilma Rousseff. Presidenta y candidata del PT
Dilma Rousseff. Presidenta y candidata del PT

El gigante que empezó a despertar en los años noventa para llegar a su máximo esplendor la década pasada parece aletargado. La burbuja explotó y ahora el pueblo brasileño se encuentra en la encrucijada: seguir votando por el partido que generó el milagro u optar por un cambio capaz de dirigir el renacimiento. La presidenta y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, amplió la ventaja frente a su rival, la ecologista y representante del Partido Socialista Brasileño (PSB) Marina Silva, en intención de voto en la primera vuelta (5 de octubre), y la superó por primera vez en una posible segunda vuelta (26 de octubre), según la última encuesta realizada por la firma Datafolha.

Rousseff aparece primera en los sondeos, con el 47%, tres puntos más que en la consulta anterior (pero no llega al 50% exigido para evitar un desempate), mientras que Marina Silva cayó al 43%. El resurgir de la dama de hierro brasileña se debe, en gran parte, a la entrada en campaña de Luiz Inácio da Silva. El popular ex presidente se ha puesto la camiseta de su discípula, recorriendo el país para asegurar la continuidad de su proyecto.

Con una derecha abatida, la sorpresa de estos comicios ha sido Silva. La ecologista afirma que en caso de ser elegida no promoverá ninguna «aventura» con la política económica, pues su compromiso es con el control de la inflación y del gasto público. La candidata del Partido Socialista Brasileño dice que su país necesita recuperar la credibilidad para volver a crecer y retomar la política económica que adoptó en los últimos 20 años y de la que, según ella, la actual mandataria, Dilma Rousseff, se alejó. La propuesta económica de corte más liberal de Silva ha cautivado también a los mercados financieros, lo cual se confirma en la Bolsa de Sao Paulo, que durante las últimas semanas ha tenido ganancias históricas a medida que han crecido el apoyo y las posibilidades de victoria de la candidata ecologista.

Al igual que Silva, muchos analistas opinan que la política económica que permitió controlar la inflación tras décadas de inestabilidad e impulsar el crecimiento, fue adoptada por el presidente Itamar Franco (1992-1994) y mantenida en los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

Con el país técnicamente en recesión tras haber acumulado dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, la inflación casi en el límite máximo tolerado por el Banco Central (6,5%) y los gastos del Gobierno en niveles elevados ante los estímulos que viene ofreciendo para incentivar la producción, la herencia que recibirá el futuro mandatario no es la mejor. La «alergia» de los mercados a una posible reelección de Dilma Rousseff, en medio de un bajo crecimiento y alta inflación, parece no contagiar a gran parte del electorado brasileño que, pese a las protestas de 2013, mantiene cierto bienestar y podría preferir la continuidad al cambio. «Rousseff escogió una mala combinación de políticas. Cambió el modelo que controlaba la inflación. Creyó que la economía iba a crecer con el impulso de la demanda, pero eso sucede sólo en el corto plazo. Y no supo cambiar de dirección cuando era evidente que no funcionaba», dice el economista jefe de la consultora 4Cast, Pedro Tuesta.

Un análisis detallado de las encuestas desvela una suerte de «lucha de clases» en las preferencias del electorado, y también que la «nueva clase media» que emergió con las vastas políticas sociales de Rousseff y su antecesor, Lula da Silva, se ha tornado en el mayor obstáculo para el proyecto político que ambos encarnan. Brasil divide a sus clases sociales en cinco y las califica con las primeras letras del alfabeto, con la A para los más ricos y la E para los menos favorecidos. Entre las clases A y B, las más pudientes, la ecologista Marina Silva ha construido sus más firmes bases y su intención de voto, de acuerdo con diversas encuestas, llega al 40%, mientras que la actual presidenta y aspirante a la reelección no supera el 25%, informa Efe. En los estratos sociales más bajos, constituidos por las clases D y E, el favoritismo de Rousseff se dispara y oscila entre el 40% y el 50%, al tiempo que el apoyo a Silva se retrae a una media del 30%. Pero la clave de la balanza electoral está en la mayoritaria clase C, que agrupa al 56% de los votantes y que tiene un ingreso medio mensual en torno a los 2.500 reales, unos 800 euros. Ese «colchón» de clase media creció en forma exponencial en los últimos doce años y absorbió a las cerca de 40 millones de personas que, según datos oficiales, salieron de la pobreza en ese período.

Por otro lado, aunque la celebración del pasado Mundial fue un éxito en materia de seguridad y organización, las inversiones orientadas a lo deportivo no han mejorado sustancialmente las infraestructuras del país. Y nada indica que el escenario cambie de cara a los próximos Juegos Olímpicos que se celebrarán en Rio de Janeiro en 2016. La corrupción también se ha colado en la campaña, tras las explosivas denuncias de presunto pago de sobornos a legisladores a través de la gigante empresa estatal Petrobras. El combate a la corrupción es justamente una de las 10 prioridades que los brasileños exigen a su futuro presidente, sobre todo tras nuevas revelaciones sobre sobornos a al menos 25 diputados, seis senadores y tres gobernadores, principalmente aliados del Gobierno. En 2012, varios ministros y jerarcas del PT fueron declarados culpables por la Justicia por el macro proceso conocido como Mensalao.

Recesión y continua subida de precios

Una economía en apuros

Brasil vive en la trampa de tener que lidiar con tasas de crecimiento bajas y tasas de inflación altas, asegura Carlos Langoni, un directivo de la Fundación Getulio Vargas. Tras acumular dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, Brasil afronta lo que los economistas consideran como una recesión técnica, aunque la previsión del Gobierno y de los analistas es que el país termine el año con crecimiento positivo, pero con una de sus tasas más bajas en los últimos años. Tras crecer un 2,7% en 2011, la economía del país sólo creció un 1% en 2012, y en 2013 se recuperó ligeramente, con una mejora del 2,3%. La proyección para 2014 es de un tímido crecimiento del 0,3%. En cuanto a la inflación, los analistas estiman que termine el año con una subida de los precios del 6,3%, muy lejos del 4,% previsto por el Gobierno.

Perfil

Dilma Rousseff. Presidenta y candidata del PT

Hasta hace unos años, Dilma Rousseff era una tecnócrata de prestigio, con fama de antipática y sin aspiraciones políticas conocidas. Pero de la mano de su mentor político, el ex presidente Lula da Silva, se convirtió en la primera mujer elegida para un cargo que, en la historia republicana del país, sólo habían ocupado 35 hombres. Y ahora, busca un segundo mandato. Rousseff fue dura frente la corrupción y castigó toda sospecha, hasta el punto de que durante sus primeros trece meses de Gobierno no le tembló el pulso para destituir a siete ministros implicados en turbias maniobras con dinero público. En vez de criticar las protestas sociales de 2013 exigiendo más servicios públicos y transparencia, Rousseff asumió las quejas e instó a «escuchar la voz de las calles». Su popularidad, que había caído del 70% al 30% en un mes, se recuperó para situarse hoy cerca del 40%, suficiente para ganar la reelección. A. Sastre

Perfil

María Silva. Candidata socialista

Tras entrar inesperadamente en la carrera presidencial a raíz de una tragedia, la ambientalista Marina Silva presenta un serio desafío para los dos principales partidos de Brasil debido a sus posiciones contra el orden establecido. Silva era candidata a vicepresidenta del Partido Socialista liderado por Eduardo Campos. Pero la muerte del popular ex gobernador en un accidente de avión la catapultó al frente de la candidatura. Fue, además, ministra de Medio Ambiente durante el Gobierno de Lula da Silva. Esta ecologista conoce bien lo que es la pobreza y la desigualdad. Nacida en una familia humilde dedicada al caucho, supo abrirse camino tras aprender a leer a los 16 años. Taabajó junto al ecologista Chico Mendes y durante años cultivó su perfil izquierdista, pero en 1998 se convirtió al evangelismo pentecostal, llegando a hacer declaraciones a favor de ideas «creacionistas» y en contra del aborto. A. Sastre

Perfil

Aécio Neves. Candidato de la derecha

El candidato de la derecha, Aécio Neves, economista de 54 años, era el principal contrincante de Dilma Rousseff hasta que Marina Silva emergió como candidata tras la muerte del líder del Partido Socialista en accidente de avión este verano. Estigmatizado por parte del electorado por su afición a la «buena vida», Neves, aspirante por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), vio cómo su candidatura se desinfló rápidamente tras la irrupción de Silva. Llegar a la segunda vuelta le resultará casi imposible, según las encuestas. Nieto de Tancredo Neves (el primer presidente electo brasileño tras la dictadura), su árbol genealógico lo vincula a la «vieja política». En 1986 se convirtió en parlamentario y en 2002 llegó a gobernador de Minas Gerais, su estado natal. En 2010 obtuvo un escaño en el Senado, mandato que todavía ostenta, gracias al apoyo de 7,5 millones de brasileños que le votaron en las urnas. Efe