El putinismo no tiene rival

El partido del presidente ruso revalida en las urnas su mayoría absoluta en la Duma pese a los efectos de la crisis económica

Vladimir Putin y Dmitry Medvedev, hoy en Moscú.
Vladimir Putin y Dmitry Medvedev, hoy en Moscú.

El partido del presidente ruso revalida en las urnas su mayoría absoluta en la Duma pese a los efectos de la crisis económica.

El partido del presidente Vladimir Putin, Rusia Unida, logró –pese a la crisis económica– renovar en las elecciones parlamentarias su mayoría absoluta en la Duma, en una cita marcada por la baja cifra de participación, que se situó en el 40%, 20 puntos menos que hace cinco años. En Moscú y San Petersburgo, las dos principales urbes del país, las menos fieles al partido oficialista y que en 2011 se movilizaron contra el fraude electoral, votó ayer menos del 35%.

La baja participación benefició a Rusia Unida, puesto que, a diferencia del resto de formaciones, cuenta con el colchón de un elevado suelo electoral, gracias a la forzada fidelidad del funcionariado.

Rusia Unida ha obtenido el 54,21 % de los votos en la elecciones parlamentarias de este domingo, tras el escrutinio del 90% de las papeletas, según datos ofrecidos hoy por la Comisión Electoral Central (CEC). «Son muy buenos resultados. Sabemos que la vida de la gente no es sencilla, que hay muchos problemas y preguntas sin resolver, pero, pese a todo, la gente sigue confiando en Rusia Unida», celebró Putin, escoltado por Dimitri Medvedev, cabeza de lista del partido en las elecciones. «No es la más alta, en comparación con la que hemos visto en citas anteriores, pero es igualmente alta», comentó el presidente sobre la baja participación.

Una condescendencia que no compartió el resto de fuerzas. «La ausencia de votantes facilita el fraude electoral», lamentó el veterano Guennadi Ziuganov, cabeza de lista del Partido Comunista, que advirtió en campaña de que el adelanto de los comicios de diciembre a septiembre, cuando buena parte de los rusos pasa el fin de semana en la casa de campo, sólo buscaba la abstención para favorecer a la formación oficialista. El Partido Comunista, que desplegó ayer medio millón de observadores en los 95.000 colegios electorales, retrocede del 19% al 14,9% de votos y lucha por la segunda posición con el ultracionalista Partido Liberal Demócrata, encabezado por el histriónico Vladimir Zhirinovski, que gana seis puntos y logra el 15,1%. Conocido por sus exabruptos contra Occidente, una de las promesas electorales estrella de Zhirinovski fue la de mover las fronteras de Rusia a las de la época de la URSS. Los socialdemócratas de Rusia Justa, que caen del 13% al 6,4%, cierran el grupo de partidos que alcanzan el 5% mínimo para obtener representación parlamentaria. De esta forma, los tres grupos de oposición en la Duma serán los mismos que en la anterior legislatura, la conocida como «oposición sistémica», una comparsa que se limitó a refrendar sistemáticamente y sin réplica todas las decisiones del presidente, especialmente las de política exterior.

Fuera de la Cámara se vuelve a quedar la oposición liberal pro-occidental, la más crítica con la corrupción, la única que se atrevió a cuestionar la anexión de Crimea y la más perseguida por las autoridades. Esta oposición liberal ganó visibilidad en las protestas de hace cuatro años contra el fraude electoral, principalmente en las grandes urbes, pero con su figura más carismática, Alexei Navalny, inhabilitada por un proceso judicial de tintes políticos, acudió a la cita de ayer dividida por rencillas personales. Así, los dos partidos prooccidentales, Yabloko y Parnas, quedaron lejos del corte del 5%, lastrados por su mala reputación en provincias, donde el electorado les asocia con las nefastas políticas económicas de los años noventa.

El Ministerio del Interior aseguró que la jornada electoral se desarrolló sin incidentes, mientras que la jefa de la comisión electoral, Ella Pamfilova, informó de irregularidades en al menos tres colegios, cuyos resultados no se contabilizarán en el recuento.