Todos contra Biden y Biden contra todos

El segundo debate demócrata para competir por la presidencia de EEUU muestra las diferencias entre progresistas y moderados

Joe Biden/Ep
Joe Biden/Ep

Las encuestas sitúan a Joe Biden como favorito de entre todos los candidatos demócratas para arrebatarle la presidencia a Donald Trump. Tal vez por esa misma razón el resto de sus adversarios aprovecharon la noche del miércoles para dirigir hacia él todas las críticas en la tan esperada segunda ronda de debate demócrata. Diez de los 20 candidatos que, en total, se disputan las primarias demócratas. El mayor número de candidatos hasta ahora alcanzado en la historia del partido. Y, de esa mitad, todos contra Biden y Biden contra todos.

Si bien es cierto que los sondeos lo sitúan con una amplia ventaja por delate de los demás, también lo es el hecho de que el vicepresidente de Obama es el más conocido por los estadounidenses y el que, a sus 76 años, más tiempo ha estado en primera línea política. Aunque eso no le convierte, todavía, en ganador. Ni tampoco que en esta segunda ronda de debates Joe Biden estuviera mucho más enérgico y acertado que en la primera de Miami.

“No te pases conmigo, niña”, le dijo Biden a Harris al saludarse en el escenario, antes de que diera comienzo el debate. Y es que Joe Biden, en un esfuerzo por potenciar su ventaja con el resto de los candidatos, trató de encontrar el balance adecuado entre lo viejo y lo nuevo. Entre recordar lo que se hizo bien durante la Administración Obama, en su etapa como vicepresidente; justificar lo que se hizo mal, ante las críticas de todos y cada uno de sus adversarios; y demostrar que el Partido Demócrata que él pretende liderar tiene nuevos aire renovados con miras hacia el futuro.

Pero, aún así, Biden no pudo evitar que le llovieran disparos de todos sus adversarios. La senadora Kamala Harris lo cuestionó por sus políticas migratorias y también, junto al senador Cory Booker, por su historial en la reforma de la justicia penal. El ex secretario de Vivienda y Urbanismo, Julián Castro, por uno de los temas que defiende con más garras: la inmigración. El gobernador de Washington, Jay Inslee, por el cambio climático. Sin olvidar las críticas de la senadora Gillibrand por comentarios que Biden hizo en el pasado sobre las mujeres trabajadoras.

Pero los titubeos del ex vicepresidente en esta ocasión fueron, a diferencia del debate en Miami, una excepción y supo defenderse con un sorprendente tono de conciliación y respuestas razonables a los ataques de sus compañeros.

El esperado cara a cara entre Joe Biden y Kamala Harris, los candidatos más fuertes después del dúo Warren-Sanders del martes, se trasladó a un “todos contra uno” hacia el que hasta ahora parece ser el candidato con más opciones de representar a los liberales tras las primarias. Biden. Aunque el espectáculo demócrata también celebró la puesta de largo de otros candidatos que hasta ahora habían pasado desapercibidos. Es el caso de la joven congresista hawaiana Tulsi Gabbard, el senador Cory Booker y el empresario Andrew Yang.

Sobre la mesa, los mismos temas de la noche anterior: el sistema de salud universal “Medicare para todos”, la inmigración, el racismo, el cambio climático y la política internacional. Temas de rigurosa actualidad con los que progresistas y moderados sólo consiguieron ponerse de acuerdo en una cosa: las negativas consecuencias de las políticas del presidente Donald Trump en esos asuntos.

En un intento por recuperar parte del protagonismo que acapara Trump, los demócratas demostraron en bloque que su prioridad máxima es terminar con su mandato y “limpiar con lejía la Casa Blanca”, dijo la senadora Gillibrand, entre las risas del público, respondiendo a la pregunta de cuál sería su primera decisión como presidenta de EEUU.

Y, mientras tanto, Trump seguía de cerca la batalla demócrata con un fingido desinterés, tratando de hacer campaña a su favor y exculpándose de algunas de las medidas más polémicas que le apuntan como responsable, como el uso de jaulas para separar a las familias que cruzan de manera irregular la frontera. “Fueron construidas por la Administración de Obama en 2014. Tenía la política de separación de niños. ¡Lo terminé cuando me di cuenta de que más familias vendrían a la frontera!”, tuiteó el presidente durante el debate.

Tras resaltar los bajos índices de audiencia del debate, el presidente estadounidense añadía: los demócratas no son “los que harán que EEUU sea grande otra vez. Nuestro país ahora está batiendo récords en casi todas las categorías. Tenemos prosperidad y éxito como nunca antes. Pronto será el momento de elegir mantener y construir sobre esa prosperidad y éxito, o dejarlo ir. Somos respetados nuevamente en todo el mundo. Dije que nunca decepcionaría y no lo he hecho. ¡Sólo creceremos más grandes, mejores y más fuertes JUNTOS!, concluía Trump.