Tragedia aérea en el Sinaí

El avión de la compañía KogalimAvia perdió contacto con los radares a las 07:14 de la mañana, 23 minutos después de despegar

Ambulancias esperan para el traslado de cuerpos del accidente de un avión ruso hoy en Egipto.
Ambulancias esperan para el traslado de cuerpos del accidente de un avión ruso hoy en Egipto.

El avión de la compañía Kogalymavia siniestrado en la península egipcia del Sinaí con 224 personas a bordo no emitió ninguna llamada de emergencia antes de estrellarse, según ha anunciado el Ministerio egipcio de Aviación Civil.

A las 3:51 de la madrugada de ayer –horario GMT–, el Airbus A321-200 operado por la compañía rusa Metrojet se estrelló en un área montañosa al norte de la península del Sinaí, poco después de despegar del aeropuerto de la ciudad balneario de Sharm el Sheij con dirección a San Petersburgo. Las autoridades egipcias confirmaron el fallecimiento de las 224 personas que iban a bordo del aparato siniestrado, pese a que informaciones previas difundidas por los equipos de salvamento apuntaban a la posible existencia de supervivientes al haberse escuchado gritos en el interior de los restos del avión.

Poco después de su desaparición, un comité constituido con carácter de urgencia se desplazó al lugar para comenzar con las labores de investigación, acompañado del primer ministro, Sherif Ismail, y del titular de Turismo, Hisham Zaazou. El responsable de la investigación, Ayman Mokadem, fue el primero en precisar que «un error técnico» había obligado al piloto a solicitar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto más cercano, en este caso el situado en la población de Al Arish, al norte del Sinaí. En un comunicado posterior, Aviación Civil no quiso aventurarse a determinar las causas del siniestro hasta que no se estudiara el contenido de las cajas negras, anunció que no emitió ninguna llamada de emergencia antes de estrellarse y que los radares habían perdido la pista de la aeronave 23 minutos después de su despegue.

Fuentes egipcias aseguraron que la tripulación rusa se quejaba desde hacía semanas de problemas en el motor del avión, que tenía 18 años de servicio. Testigos presenciales afirman que la aeronave estaba en llamas antes de iniciar el vertiginoso descenso de unos 1.800 metros por minuto, según dichas informaciones.

Cuando la tesis del fallo técnico se daba por hecha, la filial egipcia del autodenominado Estado Islámico (EI), conocida como Wilayat Sina, reivindicó en un breve texto difundido a través de las redes sociales el derribo del aparato cargado de turistas. La altura a la que volaba el comandante en el momento de perder contacto con las torres de control era, no obstante, de más de 30.000 pies (9.450 metros), una distancia muy alejada de la capacidad de alcance armamentística atribuida hasta la fecha a quienes se hacen llamar «soldados del Califato».

La Fiscalía egipcia prometió a Moscú plena cooperación en las investigaciones. Implicado de inmediato en las labores de rescate, el Ministerio de Emergencias ruso envió cinco aviones EMER-COM al lugar del accidente, según comunicó la Embajada rusa en Egipto. Entretanto, el primer ministro, Vladimir Putin, ordenó al Gobierno la formación de un comité estatal que inició sus pesquisas orientadas a determinar si la compañía aérea tenía o no responsabilidad penal. La comisión constituida al efecto comenzó por analizar muestras del combustible de la última parada de repostaje en la ciudad rusa de Samara. Citado por la agencia de noticias RIA Novosti, el portavoz del equipo, Vladimir Markin, comentó asimismo que los investigadores registraron la sede de la empresa Metrojet en el aeropuerto moscovita de Domodedovo y estuvieron interrogando a los trabajadores implicados en la preparación y equipamiento del aparato siniestrado. La operadora se defendió asegurando que el Airbus A-321 se encontraba en perfectas condiciones y descartó un error del comandante, quien contaba con 12.000 horas de vuelo a sus espaldas.

El presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, expresó sus condolencias a su homólogo ruso mediante una llamada telefónica. Vladimir Putin brindó asistencia a las familias de las víctimas que se congregaron presas de la devastación en el aeropuerto de San Petersburgo y declaró la jornada de hoy día de luto en todo el país. El Ejecutivo informó de que 214 de los 217 pasajeros fallecidos eran rusos, al igual que los siete miembros de la tripulación. Otros tres pasajeros eran de origen ucraniano. Al cierre de esta edición, los aviones de las Fuerzas Armadas egipcias habían trasladado ya 129 cadáveres a la morgue cairota de Zeinhom.

Azotada por esta última tragedia aérea, la compañía Airbus trasladó su consternación a los allegados de los difuntos y se declaró dispuesta a responder a cualquier requerimiento de los investigadores. «El avión implicado en el accidente fue construido en 1997 y estaba siendo operado por Metrojet desde 2012. El avión ha acumulado unas 56.000 horas de vuelo en alrededor de 21.000 viajes», informó Airbus en un comunicado en el que añadió que revelaría más detalles cuando las autoridades competentes se lo autorizasen.

A la espera de que otras pesquisas aporten resultados concluyentes, se esperan los datos que arrojen las dos cajas negras del aparato, que han sido recuperadas. En una rueda de prensa retransmitida por la televisión estatal, Sherif Ismail comentó que las labores de rescate continuarán en la zona unos días, ya que los restos quedaron diseminados en un radio de ocho kilómetros. Un equipo ruso especializado en operaciones de búsqueda y rescate llegó anoche a Egipto, así como un equipo de Airbus, destacó el jefe del Gobierno.