Un imperio de más de 30.000 millones

El gasto de las 50 mayores ONG supera al PIB de un tercio de los países del mundo. La captación de donantes absorbe cada vez más fondos.

El gasto de las 50 mayores ONG supera al PIB de un tercio de los países del mundo. La captación de donantes absorbe cada vez más fondos.

Los últimos escándalos destapados en torno a varias ONG han puesto en tela de juicio la labor de estas organizaciones, que manejan miles de millones de euros en todo el mundo. A los casos de explotación sexual en Haití y Chad protagonizados por cooperantes de Oxfam Internacional se ha sumado la revelación de 24 casos de acoso o abuso sexual entre los trabajadores de Médicos sin Fronteras, echando más leña a un incendio que pone en entredicho la buena reputación con la que contaban generalmente las ONG. Tampoco ayuda la detención del presidente de la división internacional de Oxfam, Juan Alberto Fuentes, vinculado a una trama corrupta cuando era ministro de Finanzas de Guatemala, entre 2008 y 2012.

El terremoto desatado por la mala actuación de estas organizaciones está provocando una grave crisis interna, no sólo dentro de Oxfam y Médicos sin Fronteras, sino que amenaza a todo el conocido como Tercer Sector, que depende, en buena medida, de la confianza de sus «donantes» en el buen uso que se da a sus fondos. Las orgías con prostitutas en Haití tras el devastador terremoto de 2010 con cargo a Oxfam han puesto sobre la mesa el enorme poder de algunos miembros de organizaciones no gubernamentales durante sus misiones en el Tercer Mundo. No en vano, muchas veces las ONG operan con más dinero que el que manejan los propios Estados, con situaciones económicas muy precarias y desbordados ante catástrofes humanitarias.

En este sentido, un estudio de la Fundación Thomson Reuters desveló que el gasto total de las 50 mayores ONG superaba al Producto Interior Bruto (PIB) de un tercio de los países del mundo, lo que supone más de sesenta Estados y unos 18.000 millones de dólares de gasto anual. El observatorio NGO Advisor elabora un ranking en el que clasifica a las ONG, no tanto por su capacidad económica, sino por su impacto en la población. No obstante, también revela un gran peso financiero, con más de 12.000 millones de dólares de activos netos y 7.000 millones en ingresos anuales para el conjunto de las 30 primeras clasificadas. Además, en 2015 sumaban 600 millones de beneficio y contaban con más de dos millones de empleados a sus órdenes.

Todo esto sin contar otro tipo de organizaciones que prestan ayuda a los más necesitados, pero que no son consideradas estrictamente ONG, como las agencias dependientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que son de las que más aportan a esta labor en todo el planeta. Sólo Unicef, dedicada a proteger a los niños, mueve más de 5.000 millones cada año, mientras que Acnur, que atiende a los refugiados, suma otros 3.000 millones. Esto significa que el volumen total de ayuda de las grandes organizaciones asistenciales supera con seguridad los 30.000 millones de euros anuales. Dentro de esta cifra, una parte llega a las organizaciones de la mano de las subvenciones públicas de los Estados. En el caso de la Unión Europea, estos fondos ascienden a unos 2.100 millones de euros cada año, lo que deja la mayor parte del peso en las iniciativas de donación privada, es decir, los ciudadanos particulares.

Algo parecido sucede en Estados Unidos, donde hay cientos de instituciones de caridad y sin ánimo de lucro pero que en España no tendrían la consideración de ONG. Es el caso de muchas instituciones sanitarias y de investigación, algunas de ellas entre las más prestigiosas del mundo, que cubren el vacío de la sanidad pública en el país. Por ejemplo, la Clínica Mayo, que en 2016 ingresó casi 11.000 millones de dólares, la mayoría en subvenciones públicas. Según este ranking elaborado por Forbes, la suma de las cien mayores instituciones caritativas de EE UU concentra unos ingresos anuales de más de 130.000 millones, el equivalente al PIB del emirato de Qatar o de Eslovaquia.

En cualquier caso, la cifra de ingresos de las ONG no es ni mucho menos la cuantía final que llega a los proyectos humanitarios. Estas organizaciones cuentan en muchos casos con enormes estructuras y con miles de cooperantes, pero también de empleados, que pueden llegar a consumir hasta el 60% de sus recursos en gastos que no están directamente relacionados con la actividad asistencial.

De hecho, en los últimos años está aumentando el dinero que las ONG dedican a las actividad de captación de fondos, que absorben hasta una quinta parte de sus recursos en esta actividad en algunos casos. La captación de ayuda se ha convertido en una especie de competición entre organizaciones por ver quién es capaz de recaudar más. Según el estudio de Thomson Reuters, las 50 mayores ONG gastan en torno a 1.500 millones anuales en recaudar fondos, lo que supone el triple que diez años antes.

La solidaridad en España: 133 euros de cuota media

España se sitúa a la cola de Europa en donaciones a ONG, ya que apenas una de cada cinco personas lo hacen con regularidad, frente a las tres de cada cuatro en países como Austria, Suiza o Finlandia. Según un estudio de la Asociación Española de Fundraising, el perfil del donante en España es el de una mujer de 56 años, urbanita, con formación y un nivel económico medio-alto. La vida media de la colaboración con las ONG es de 8,4 años, aunque un tercio de los socios lleva más de 10 años ayudando a la misma organización. La cuota media es de 133 euros anuales.