Venezuela chantajea a Colombia con boicotear el diálogo con las FARC

Caracas es un actor clave en el proceso de paz que ambas partes mantienen desde hace seis meses en La Habana. La disputa bilateral tendría como fin «acallar los graves problemas» internos del país, dice un ex embajador venezolano

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con camisa blanca
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con camisa blanca

El recibimiento oficial que le dio el presidente Juan Manuel Santos en Bogotá al líder opositor venezolano, Henrique Capriles, puede costarle caro a Colombia, cuyo Gobierno se halla inmerso en un proceso de paz con la guerrilla de las FARC para poner fin a más de cincuenta años de guerra. Venezuela, que participa en dicho proceso de diálogo, ha amenazado con abandonar la mesa de negociación en La Habana, donde comenzaron las conversaciones hace seis meses.

De ser así, supondría una revés en el camino hacia la paz. «La participación de Caracas es vital en las negociaciones», dice el analista colombiano Medófilo Medina a LA RAZÓN, «porque ambos países comparten una frontera de más de 2.000 kilómetros en los que se han instalado las guerrillas». Bogotá acusó en el pasado a Caracas de dar cobijo en su territorio a miembros de las FARC y del ELN. «Sin Venezuela, el proceso de paz puede sufrir algo, pero no se revierte el plan», afirma este experto en terrorismo, quien recuerda que Hugo Chávez propició el diálogo desde 2008 entre ambas partes, lo que se considera como uno de los logros del difunto presidente.

El rifirrafe entre ambos Gobiernos a costa de la visita oficial de Capriles también se ha interpretado en clave de lucha interna dentro del chavismo. Según el ex embajador venezolano en Colombia, Fernando Gerbasi, se trataría de «una acción orquestada no para afectar las relaciones entre los dos países, sino para acallar los graves problemas de Venezuela», explicó en declaraciones al periódico colombiano «El Tiempo».

El presidente del «think tank» Inter-American Dialogue, Michael Shifter, señala a este periódico que esta crisis refleja «la debilidad de Maduro dentro de Venezuela», un presidente que "no tiene el apoyo de la base del chavismo y que está haciendo todo lo posible por sobrevivir».

El editorial del diario venezolano «El Nacional» maneja la idea de que Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, ha menospreciado al presidente Maduro –con quien Cabello mantiene una pugna soterrada por el liderazgo del chavismo– al ser el primer dirigente en descalificar a Colombia, tildando la visita de Capriles de conspiración contra Venezuela. «Si Chávez estuviera vivo, lo hubiera mandado callar inmediatamente, porque estas cuestiones las llevan con discreción los presidentes o sus cancilleres. Pero Maduro se deja ningunear y con ello pierde poder y autoridad ante los suyos», explicaba «El Nacional».

El negociador colombiano en La Habana, Humberto de la Calle, consideró ayer «preocupante» la tensión con Caracas y dijo que Venezuela «ha sido muy útil» en el proceso de paz. Los expertos consultados creen que tras haber alcanzado un primer acuerdo sobre la reforma agraria, resulta improbable una retirada del proceso de Venezuela. «Las conversaciones han avanzado tanto que no veo que se vaya a dar esa circunstancia», asegura Medina. Shifter considera un abandono de Venezuela de la mesa de negociación «generaría un gran rechazo en la comunidad internacional contra Venezuela».

Un portavoz de la oposición venezolana calificó ayer como un "chantaje"el anuncio del Gobierno de reconsiderar su participación en las conversaciones entre Colombia y la guerrilla de las FARC en represalia por la reunión entre Santos y Capriles. En opinión de la Mesa de la Unidad Democrática, Caracas es quien más tendría que perder ante un deterioro en el comercio bilateral, ya que «Venezuela es cada vez más dependiente de las importaciones de distintos países, entre ellos el de los colombianos».