Vietnam y EEUU estrechan lazos ante la pujanza de China

La Razón
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Cuatro décadas después de la caída de Saigón y el fin de la guerra, Vietnam y Estados Unidos estrechan lazos por una mezcla de intereses económicos y territoriales ante la agresividad de la pujante China. La mayoría de analistas coinciden en señalar la política expansiva de Pekín en las islas Spratly y Paracel, disputadas por Pekín y Hanoi en el Mar de China Meridional, como el principal motivo del acercamiento de Vietnam y EEUU.

Según Alexander Vuving, profesor del Centro de Estudios de Seguridad de Asia Pacífico, "el factor decisivo que ha convertido a los antiguos enemigos en amigos es la emergencia de una amenaza de seguridad común".

"Ante el enorme desafío de China, Vietnam y Estados Unidos están preparados para restar importancia a sus desacuerdos ideológicos para centrarse en intereses estratégicos comunes", consideró en un artículo de la revista digital The Diplomat.

Las soterradas tensiones de Vietnam con el gigante asiático estallaron hace un año, cuando Pekín instaló una plataforma petrolera en aguas de las disputadas islas Paracel.

Para entonces, la Casa Blanca y el régimen comunista de Hanoi ya habían ido acercando posturas, en especial desde la visita oficial en 2012 de Hillary Clinton, cuando aún era secretaria de Estado.

Los contactos diplomáticos se han multiplicado en los últimos tres años y tendrán su colofón con el próximo viaje a Washington del secretario general del Partido Comunista, Nguyen Phu Trong, un hecho sin precedentes.

Trong, el hombre más poderoso de Vietnam junto al primer ministro, Nguyen Tan Dung, representa el ala más conservadora del Partido Comunista, hasta ahora reacia a la evolución ideológica y más favorable a mantener la tradicional (aunque volátil) alianza con China.

El ministro del Interior vietnamita y dirigente del Politburó, Trai Dai Quang, allanó el camino a su líder durante su visita a Washington en marzo, durante la que se reunió, entre otros, con miembros de la CIA, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia.

En el plano militar, esta distensión se ha traducido en ocasionales ejercicios militares conjuntos, en la venta de patrulleras estadounidenses al Ejército vietnamita y sobre todo en el levantamiento parcial del embargo sobre venta de armas a Vietnam en octubre.

Desde que restablecieron sus relaciones diplomáticas en julio de 1995, los antiguos enemigos también han ido robusteciendo sus vínculos económicos.

La creciente importancia de las empresas estadounidenses en la nación asiática quedó simbolizada por la multitudinaria apertura del primer restaurante de la cadena McDonald's en Ho Chi Minh (antigua Saigón), en febrero de 2014.

Estados Unidos ha reiterado su intención de convertirse en el primer socio comercial de su antiguo enemigo, por encima de China, un objetivo lejano que puede resultar más asequible si firman junto a otros diez países el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica.

Con este pacto multilateral de libre comercio los gobernantes vietnamitas esperan revitalizar la economía, estancada en el último lustro, y reducir la dependencia con China, principal socio comercial.

Pese a algunos escollos, en especial en asuntos relacionados con las patentes farmacéuticas, ambos Gobiernos parecen decididos a llegar a un acuerdo este mismo año.

La Administración de Barack Obama intenta utilizar estas negociaciones para presionar a Vietnam en la mayor causa de fricción entre los dos países: el encarcelamiento de blogueros y activistas políticos.

Sin embargo, las reiteradas presiones y condenas públicas de Washington a estos abusos apenas parecen surtir efecto sobre el régimen de Hanoi, que mantiene encarcelados a entre 150 y 200 disidentes, según Radio Free Asia. Efe