Política

Zuzana Caputova, la esperanza liberal para combatir el populismo

La presidenta electa de Eslovaquia, Zuzana Caputova, antes de participar en un debate electoral
La presidenta electa de Eslovaquia, Zuzana Caputova, antes de participar en un debate electoral

A sus 45 años, la abogada ecologista Zuzana Caputova ha provocado un terremoto político al imponerse al «establishment» en las elecciones presidenciales de Eslovaquia con un discurso europeísta y su promesa de luchar contra la corrupción y los vínculos entre el poder y el crimen organizado, denunciados por el asesinado periodista de investigación Jan Kuciak.

A sus 45 años, la abogada ecologista Zuzana Caputova ha provocado un terremoto político al imponerse al «establishment» en las elecciones presidenciales de Eslovaquia con un discurso europeísta y su promesa de luchar contra la corrupción y los vínculos entre el poder y el crimen organizado, denunciados por el asesinado periodista de investigación Jan Kuciak. El discurso proeuropeo de la presidenta electa contrasta con el populismo ultranacionalista que domina Europa central.

Eslovaquia es diferente. El hastío general de los votantes con la corrupción y el descrédito de su clase política suele traducirse en todas las latitudes en un auge de los políticos populistas, que oportunistamente instrumentalizan el malestar con el «establishment» para llegar al poder. Sin embargo, en las elecciones presidenciales eslovacas celebradas el sábado ocurrió justo lo contrario. Los votantes dieron su confianza a la liberal Zuzana Caputova, una abogada sin experiencia política de 45 años que enarbola un discurso ecologista y proeuropeo. De ahí que muchos la comparen con el francés Emmanuel Macron, otro «outsider» de la política que triunfó en Francia en 2017 con la promesa de regenerar el sistema político.

«Estoy contenta no solo por el resultado, sino sobre todo porque es posible no sucumbir al populismo, decir la verdad y despertar interés sin un vocabulario agresivo», celebró la candidata liberal que, con el 58% de los votos, se impuso a Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea y candidato apoyado por los socialdemócratas (Smer), en el poder desde hace una década. Sefcovic es un veterano político y diplomático de 52 años que ha ejercido muchos e importantes cargos, pero era visto por muchos como un político de la vieja guardia, del continuismo e, incluso, bajo la sombra del ex primer ministro Robert Fico, lo que evidentemente no le ha favorecido en uno comicios que, sin embargo, no han arrastrado masivamente a los eslovacos a las urnas. Apenas acudió a votar un 42%.

Frente al liderazgo fuerte y populista de macho alfa que caracteriza la política centroeuropea, con el húngaro Viktor Orban o el polaco Jaroslaw Kaczynski a la cabeza, Caputova, la primera mujer en llegar a la Presidencia de Eslovaquia, se presenta como una dirigente moderna que ha centrado su campaña en la lucha contra la corrupción, la protección del medio ambiente y la defensa de los derechos LGTBI. Con «Luchemos contra el mal» como eslogan de campaña, la abogada ya se impuso en la primera vuelta con el 40,53% de los votos a su rival, que obtuvo el 18,66%.

«La decencia en la política no es una muestra de debilidad, sino que puede ser nuestra fortaleza», manifestó la abogada, que empezó su primer discurso como presidenta electa en la cuatro lenguas más habladas del país: eslovaco, húngaro, romaní y checo.

La popularidad de Caputova arrancó tras el asesinato en febrero del año pasado del periodista de investigación Jan Kuciak y su novia en su apartamento de Bratislava tras sacar a la luz los vínculos criminales entre la clase política y la mafia calabresa. El crimen provocó una fuerte ola de repulsa entre la población, que salió durante semana a las calle reclamando justicia en las mayores manifestaciones vividas en Eslovaquia desde la caída del comunismo en 1989. Como resultado, presentaron su dimisión el primer ministro Fico, el titular de Interior y el jefe superior de Policía. Más de un año después, sin embargo, nadie ha sido juzgado por el crimen de Kuciak.

«Eslovaquia muestra signos de ser un Estado capturado, el poder no lo ejercen los elegidos, sino aquellos que mueven las cuerdas por detrás», denunció durante la campaña Caputova, que participó activamente en las manifestaciones. «Como abogada he luchado en muchas causas en el lado de la gente corriente, que no podía alcanzar la justicia. El hecho de que en nuestro país no funcione la justicia es un problema serio», declaró recientemente al diario «Pravo». «Somos un Estado donde las prácticas mafiosas de muchas personas influyentes (...) han copado ciertas instituciones», denuncia.

Divorciada y madre de dos hijos, Caputova se ganó el apodo de la «Erin Brockovich eslovaca» por su cruzada durante 14 años contra un vertedero en Pezinok, la ciudad a las afueras de Brastislava donde reside. En el escándalo estuvo implicado Marian Kocner, un controvertido empresario cuyos vínculos con el crimen organizado denunció, precisamente, Jan Kuciak antes de ser asesinado. Su labor en defensa del medio ambiente fue reconocida en 2016 con prestigioso Goldman Environmental Prize.

Si bien el jefe de Estado en Eslovaquia tiene un poder esencialmente protocolario, una de sus prerrogativas es el nombramiento de los magistrados de los principales tribunales y del Fiscal General, lo que servirá a Caputova para poner en marcha su cruzada contra la corrupción. Con todo, se vaticina una dura cohabitación con el socialdemócrata Peter Pellegrini a un año de una legislativas para las que es favorito el partido de la nueva presidenta, Progresivni Slovensko. Algunos sondeos le conceden incluso el 50% de los votos.