Marta Robles: «No hay mejor tratamiento que la risa para envejecer bien»

Abrió recientemente en Madrid la Clínica Dermatológica Internacional, el mayor espacio de España dedicado a esta especialidad.

Abrió recientemente en Madrid la Clínica Dermatológica Internacional, el mayor espacio de España dedicado a esta especialidad.

Cuenta el doctor Ricardo Ruiz que cuando les dijo a sus padres que había elegido la especialidad de dermatología, su madre le dijo: «Hijo, pudiendo elegir una especialidad para salvar vidas, ¿te vas a dedicar a ver granos y verrugas todos los días?». Muchos años después, ya no piensa lo mismo. Y no porque su hijo acabe de abrir en Madrid el mayor espacio de España dedicado a la dermatología, «un hospital para la piel», como lo llama él, sino porque ya sabe que a través de la dermis pueden descubrirse muchas enfermedades, entre ellas, el cáncer, y también, por experiencia propia, que la dermatología puede paliar algunos de los efectos de su tratamiento, como la caída del pelo. «Los dermatólogos somos gestores de las enfermedades médicas y a veces de las estéticas –dice el doctor Ruiz–. A través de unos párpados enrojecidos y cansados podemos detectar una dermatiomicitis que se asocia a determinados cánceres en estado muy precoz o, si hay vitiligo, descubrir una enfermedad de tiroides. Pero también tratamos acnés, que a los chavales les hacen pasar por verdaderas depresiones, o soriasis, que hacen que quienes las padecen quieran esconder su cuerpo. Además, ayudamos a envejecer con elegancia, sin necesidad de grandes cirugías». Medicina y estética juntas y, por una vez, con la misma receta: una crema con fotoprotector. «Para tener una buena piel no hay mejor cosmético que una crema solar usada desde pequeñitos», asegura Ruiz. Tan fácil como eso. Y tan imprescindible. Porque además nos protege del cáncer de piel, cuyas estadísticas asustan. «Está aumentando en España. Cuatro de cada diez personas en el país tendremos un cáncer de piel a lo largo de nuestra vida. Por suerte, el 98 por ciento de ellos se cura en su totalidad si el diagnóstico es precoz. De ahí la importancia de hacerse revisiones periódicas, controlar los lunares, sus cambios, e incluso hacer un mapa para poder diagnosticar si alguno se está haciendo maligno. La prevención es fundamental».

Todos a ponernos crema, que el cancerígeno sol aprieta mucho; pero sin olvidar sus bondades. «Tan malo es no tomar nada de sol como tomar demasiado. El sol proporciona vitamina D, que no solo influye en tener unos huesos de más calidad, sino que previene determinados cánceres. La Academia Americana de Dermatología recomienda incluso que todos los días se tome algo de sol sin protección –no más de diez minutos–, no en la cara, que está más castigada, sino en zonas como los brazos, el escote, las piernas». Estamos hablando mucho de salud, pero ya hemos dicho que el otro lado de la dermatología es la belleza. «Por eso he querido agrupar en un único centro la dermatología general, oncológica y estética. Un lugar donde podamos hacer desde un cosmético personalizado hasta una cirugía de cáncer de piel con control microscópico y anestesia general y donde podamos tratar a hombres, mujeres, personas mayores y niños, tanto de piel sana como de piel enferma, con rigor y honestidad».

Eso pasará por confesar que las cremas no hacen milagros. «Cuando oímos que una puede quitar una arruga o acabar con la celulitis o las estrías, eso es más marketing que ciencia. Pero es cierto que con una rutina cosmética adecuada la piel podrá estar mejor cuidada. Nuestro protocolo antiedad es utilizar por la mañana una crema con vitamina C, un antioxidante tipo vitamina C y encima protección solar, y, por la noche, dos veces por semana, algún retinol o ácido retinoico, que hace una especie de peeling interno. El resto de las noches una crema para evitar que la piel se pele y, dos días por semana, en la ducha, una exfoliación intensa de la piel».

Estimular el colágeno

Y ya puestos, un poquito de bótox, ¿no? «El bótox relaja la musculatura donde lo inyectas, pero en España se utiliza más con fines médicos que estéticos para controlar el sudor excesivo o las contracciones musculares de los niños. En lo estético, es la técnica sin cirugía más realizada del mundo porque es bastante agradecida y, en buenas manos, muy segura y natural». Entonces, ¿qué deja las caras antinaturales e iguales? «En los noventa se tendía a operar y tensar mucho la piel, de ahí esas caras de velocidad. En el siglo XXI empezó el “boom” de los rellenos y de esos pómulos y bocas grotescas. Hoy la tendencia es menos a rellenar y más a revitalizar la piel, hacerla más luminosa utilizando láseres o técnicas que estimulan el colágeno».

Pues poco relleno y mucho gazpacho que, si hacemos caso al último libro del doctor, «Antiaging, cómo mantener tu piel más joven» (Roca), es mejor que la nutricosmética. «Un estudio reciente comparó la salud general de un grupo de personas que tomaron nutricosméticos durante diez años con otro que no tomó nada. El segundo estaba mejor. Lo importante es una buena dieta, porque aún no se sabe la fórmula exacta de los nutricosméticos a tomar y cuántos antioxidantes son buenos o tienen efectos negativos». ¡Me quedo con el gazpacho! Y con la risa, aunque nos arrugue. «Mark Twain decía: “Mis arrugas solo indican lo que me he reído”. No hay mejor tratamiento que la risa para envejecer bien».