Monica Lewinsky, la nueva voz del #MeToo

La ex becaria de la Casa Blanca asegura 20 años después que existió un «abuso de poder» por parte del ex presidente Clinton

La relación comenzó  cuando ella tenía 22 años y Clinton, 49. Él, casado, estaba en la cumbre de su carrera política y ella acababa de salir de la universidad
La relación comenzó cuando ella tenía 22 años y Clinton, 49. Él, casado, estaba en la cumbre de su carrera política y ella acababa de salir de la universidad

La ex becaria de la Casa Blanca asegura 20 años después que existió un «abuso de poder» por parte del ex presidente Clinton.

Veinte años después de su relación con Bill Clinton, la ex becaria de la Casa Blanca ha decidido contar su versión de los hechos en un relato publicado en una extensa columna en la revista «Vanity Fair». Monica Lewinsky afirma que a pesar de que se trataba de una «relación consensuada», el camino que llevaba hasta ella «estaba plagado de abuso inapropiado de la autoridad, posición y privilegio». Una desigualdad que la propia Lewinsky explica que provocó que el que fuera presidente de los Estados Unidos «se aprovechara» de ella y que se vio reflejada con el escándalo mediático: «Cualquier “abuso” vino después, cuando se me convirtió en un chivo expiatorio con el propósito de proteger su posición de poder». «Era el hombre más poderoso del planeta. 27 años mayor que yo, con suficiente experiencia vital para saber que aquello no estaba bien», añade.

De esta forma se sube al carro del movimiento #Metoo, ya que en su momento dijo no haber tenido permiso para «hablar legalmente». La estadounidense, de 44 años, comenta que le hubiera gustado obtener una disculpa por parte de Clinton, pero que «meramente me dijo, con su sonrisa inescrutable: “Sé que fue desafortunado”». La relación que ambos mantuvieron y que le valió al ex presidente un histórico juicio político supuso para la ex becaria de origen californiano un aislamiento laboral que desembocó en un estrés postraumático: «He estado públicamente sola. Tan, tan sola. Abandonada por la mayoría de las personas claves envueltas en la crisis, quienes, de hecho, me conocían bien. Todos podemos estar de acuerdo en que cometí errores, pero tener que nadar en ese mar de soledad fue aterrador». Algo que según ella ha sido «reconocido por una de las fundadoras del movimiento #Metoo».