¿Es verdad que los gatos negros dan mala suerte?

La respuesta está en las reacciones químicas que producen estos animales de pigmentación oscura, según algunos expertos

La respuesta está en las reacciones químicas que producen estos animales de pigmentación oscura, según algunos expertos.

Los gatos negros no dan mala suerte. Eso es al menos lo que nos empeñamos en decir desde el escepticismo más racionalista, desde la fría y analítica visión de la ciencia y la razón. La leyenda que une a los gatos de color oscuro y el mal fario es antiquísima. Hunde sus raíces en el propio origen de la relación entre felinos y humanos, allá por el antiguo Egipto y se acrecienta en la Edad Media plagada de miedos, inquisiciones, brujerías y pestes. El carácter esquivo e inaprehensible del animal, su relación con ritos satánicos y su presencia habitual en los lugares donde proliferaba la peste (la peste portada a lomos de las ratas, alimento predilecto de los gatos) configuraron una historia que tanto arraigó en la conciencia colectiva que ha llegado a perdurar hasta nuestros días.

Pero si el origen de la leyenda es tan irracional cabría pensar que hoy podemos estar convencidos de que no, que los gatos negros no dan mala suerte y que los felinos de piel oscura no tienen por qué sufrir un peor agüero que sus congéneres albos. «Gato negro, gato blanco, lo importante es que cace ratones».

Pero he aquí que la ciencia del siglo XXI ha venido a ofrecer una sorprendente vuelta de tuerca al asunto y a poner encima de la mesa un argumento inédito para defender que los gatos negros dan mala suerte. Un equipo de investigadores del Long Island College, de Brooklyn, ha analizado el historial clínico de 321 pacientes aquejados de diferentes enfermedades respiratorias con la intención de encontrar algún patrón de conducta que perjudique su salud. Entre los datos analizados estaba la tendencia a padecer reacciones alérgicas agudas y la convivencia con animales domésticos de toda índole. Se halló que los pacientes que tenían en casa gatos de color oscuro eran cuatro veces más propensos a padecer reacciones respiratorias alérgicas si se les comparaba con los que poseían gatos de color claro.

Antes de este estudio se habían publicado otros que demostraban que las gatas generaban más alergias que los gatos. Parece obvio que la secreción de ciertas hormonas propias de las hembras están en el origen de este fenómeno. ¿Pero qué ocurre con los gatos negros? Según algunos expertos, los niveles elevados de melanina que producen una pigmentación oscura en el pelaje del felino coinciden con la mayor producción de proteína Fel D1, una sustancia relacionada con la reacción alérgica que se presenta ante un gato. Químicamente parece que los gatos negros dan peor suerte que los blancos.