Los Rivera Ordóñez, un clan enfrentado

La emisión del programa «lazos de sangre» sobre la familia no contó con el beneplácito de Fran y Cayetano, descontentos con su hermano Julián por hablar de la muerte de su madre.

La emisión del programa «lazos de sangre» sobre la familia no contó con el beneplácito de Fran y Cayetano, descontentos con su hermano Julián por hablar de la muerte de su madre.

Ayer se emitió la tercera entrega de «Lazos de sangre», dedicada a la familia Rivera Ordóñez, y se echó en falta la presencia de Francisco y Cayetano, que declinaron la petición de la productora para intervenir en el programa. Sí lo hicieron, en cambio, Antonio Rivera (hermano de Paquirri), Canales Rivera (primo de los anteriores), Julián Contreras junior (hijo pequeño de Carmen Ordóñez) y la viuda y segunda esposa de Antonio Ordóñez, Pilar Lezcano.

Fran y Cayetano están muy descontentos con las intervenciones familiares, sobre todo, cuando Julián habló de la muerte de Carmen, madre de los tres, un asunto tabú para los dos primeros. La historia de este trío está marcada por los desencuentros. El cisma familiar es una evidencia y el fallecimiento de Carmina agudizó aún más la relación entre sus hijos. Llamadas telefónicas puntuales y poco más. En el programa se trataron asuntos relacionados con la polémica herencia que dejó Paquirri, la negativa de Isabel Pantoja de devolver a Francisco y Cayetano algunos de los enseres personales del torero, así como la nula relación entre Canales y sus primos. Son problemas de los que los dos hermanos Rivera siempre se mostraron remisos a hablar en público. Por eso, no intervinieron en el programa, para no agudizar más el cisma familiar. No quieren enfrentamientos y llegaron a pedir a Julián que no descubriera demasiados detalles sobre el adiós prematuro de su madre.

«la mala de la familia»

Con Lezcano tampoco mantienen una relación satisfactoria y consideran que, si había estado callada durante estos años, no tiene sentido que hable ahora. Incluso recuerdan que tanto Carmina como su hermana, Belén, se referían a Pilar como «la mala de la familia», porque consideraban que les había separado de su padre. El maestro sentía especial predilección por Carmina y Fran, pero, según Lezcano, estaba muy disgustado por los excesos vitales de su hija. No le gustaban ni sus adicciones ni unas compañías que él consideraba «inadecuadas y malsanas».

A Carmina, por su parte, le costó aceptar que su padre rehiciera su vida sentimental con Pilar, habida cuenta de que tenía en un pedestal a su madre, Carmen Dominguín. Así pues, nunca entendió que su progenitor se casara con aquella en 1983, tan solo un año después del fallecimiento de Carmen. Este sentimiento de malestar lo heredó Fran y, por eso, es difícil encontrar un documento gráfico en el que aparezca junto a la segunda esposa de Antonio. En los últimos años, tampoco se ha visto torear a Fran o Cayetano con su primo Canales, demostrando así la escasa sintonía entre ellos. En lo que se refiere al tío Antonio Rivera no se conoce que exista la clásica relación familiar. La muerte de Paquirri y el reparto de su herencia enemistó a unos y otros. Tampoco consideran un buen interlocutor familiar a Canales. Según una persona de su círculo cercano, «reprocha a Fran que nunca le echará una mano en su carrera taurina, le ha ignorado totalmente».

Evidentemente, no estamos ante una familia al uso, sino todo lo contrario. Las desavenencias pesan más que los afectos. Hermanos contra hermanos, primos contra primos. Va a resultar ahora que el antaño polémico Kiko Rivera es el menos culpable de un cisma que está en boca de todo el mundo.