«Whas: Ten years later»

El cálido y húmedo verano americano. Adam Scott da vida a Ben, personaje antes encarnado por Bradley Cooper. Para justificar el cambio, se nos informa de que en algún momento de la década Ben se hizo una rinoplastia

Fotograma de los personajes de «Wet Hot American Summer: ten years later».
Fotograma de los personajes de «Wet Hot American Summer: ten years later».

El cálido y húmedo verano americano. Adam Scott da vida a Ben, personaje antes encarnado por Bradley Cooper.

El de «Wet Hot American Summer» es uno de los grandes resurgires de la historia de la cultura popular. Cuando se estrenó en los cines estadounidenses en 2001, aquella parodia de las películas de campamentos veraniegos y las comedias adolescentes marranas fue destrozada por la crítica, y pese a contar con un presupuesto ínfimo su fracaso en taquilla la llevó a ser considerada un desastre financiero. Con el paso del tiempo, sin embargo, ha llegado a ser tenida por un título imprescindible.

Ambientada en el último día de un campamento veraniego de 1981, y mayormente centrada en varios de sus monitores, «Wet Hot American Summer» suma un buen número de chistes que no habrían desentonado en «¡Aterriza como puedas!» (1980) y los combina con saludables dosis de sentimientos noblotes, pero al mismo tiempo resultaba ocasionalmente muy oscura. En una de sus secuencias, una excursión a la ciudad degenera en una situación genuinamente inquietante causada por el consumo de heroína. En otra, uno de los protagonistas deja que unos niños se ahoguen. Es una película rara.

A medida que algunos de sus protagonistas –Bradley Cooper, Paul Rudd, Elizabeth Banks– dejaban de ser unos desconocidos para convertirse en estrellas, la película fue ganando popularidad gracias a emisiones en televisión, alquileres de dvds y sesiones golfas en las que los asistentes se disfrazaban de sus personajes favoritos. Como «The Rocky Horror Picture Show» (1975), «Posesión Infernal» (1981) y hasta «Showgirls» (1995) antes que ella, pasó de ser malentendida, rechazada y ridiculizada a convertirse en objeto de culto, peregrinaje y adoración.

Tanto es así que, hace dos años, Netflix decidió sacar partido del fenómeno produciendo «Wet Hot American Summer»: «First Day of Camp», una tanda de ocho episodios que transcurría solo unas semanas antes que la película, el primer día del campamento en lugar del último, y que reunía al reparto original. Es decir, si la historia original tomó a un puñado de actores treintañeros para que se metieran en la piel de adolescentes, la serie sacó aún más punta al chiste haciendo que esos mismos intérpretes encarnaran, 14 años después, versiones aún más jóvenes de sus personajes.

Y ahora, desde principios de este mes, lo que empezó siendo un fracaso cinematográfico se ha convertido oficialmente en una saga. La nueva serie, «Wet Hot American Summer: Ten Years Later», es consecuencia directa de la promesa que los protagonistas se hacían al final de la película original: diez años después se reunirían en el campamento para recordar viejos tiempos. En otras palabras; estos nuevos ocho episodios se sitúan a principios de los 90 para parodiar la estética grunge y reírse de películas como «La mano que mece la cuna» (1992) y ponernos al corriente de los éxitos y fracasos y reproches que los personajes originales han acumulado en una década.

Lo que empieza como una simple comedia sobre el tránsito a la edad adulta se transforma episodio a episodio, eso sí, en una trama extrañísima que involucra a la Casa Blanca, una maníaca homicida en potencia, una guerra nuclear y una lata de verduras parlante que tiene sexo con camareras. Sus creadores, David Wain y Michael Showalter, al mismo tiempo introducen en la historia suficientes momentos de sincera emotividad para hacer que los chistes –Reagan y Bush haciendo de vientre, por ejemplo– resulten aún más efectivos.

«Ten Years Later» en ningún momento se toma la molestia de tener el más mínimo sentido, y de eso se trata. De hecho, no tener sentido es precisamente lo que dota a la serie de una energía anárquica a la que es inútil tratar de resistirse. Pese a ello, no es aconsejable para los no iniciados. Para disfrutarla como merece es necesario conocer la película original. Ya estamos tardando en recuperarla.