Bienestar
Cómo superar la cuesta de enero con métodos caseros y sencillos
De la mano de una psicóloga, comentamos el equilibrio que podemos conseguir haciendo una buena organización de nuestro presupuesto sin generar culpa ni estrés
La cuesta de enero es un fenómeno común que se presenta cuando finalizamos la Navidad a inicios de enero. Comenzamos a notar los excesos de las comidas o cenas, así como de todos los regalos, por lo que comenzamos el año con ajustes económicos que pueden llegar a ocasionar estrés, preocupación o ansiedad. Sin embargo, existen métodos sencillos y caseros para ahorrar y poner fin a esta costumbre.
La cuestión se basa en la organización de nuestro presupuesto con el fin de tener una mejor visión de la cantidad que gastamos y en qué lo gastamos. De esta manera se puede conseguir un equilibrio financiero con el que la cuesta de enero se haga más amena o, por lo menos, que no se note de una manera exagerada. Para ello, hablamos con la piscóloga Ana Galau Dalmau, que enfatiza que no se supera solo apretando el cinturón, sino recuperando sensación de control.
El llamado método 'control sin castigo' durante 10 minutos al día
Uno de los métodos clave se basa en el control sin castigo, que realizaremos cada día durante 10 minutos día. "No se trata de gastar menos de golpe, sino dejar de gastar a ciegas. Durante una semana, basta con anotar todos los gastos en tres categorías: imprescindible, prescindible y caprichos. No cambiaremos hábitos todavía, solo observaremos", comenta la experta.
A través de este ejercicio veremos con claridad en qué se va el dinero, reduciremos la culpa y activaremos la toma de decisiones consciente. Es una forma de ver a nivel visual qué tomas de decisiones hacemos de manera consciente o inconsciente y qué merece verdaderamente la pena o no.
La regla del 'no hoy' (pero, sí mañana)
"Para frenar las compras impulsivas, cualquier gasto no esencial se pospone 48 horas. Si después de dos días sigue pareciendo necesario, se realiza sin culpa. En la práctica, la mayoría de estos gastos pierden fuerza por sí solos. El cerebro tiende a confundir deseo con necesidad; el tiempo ayuda a poner orden", aclara. Gracias a ello, seremos más sensatos en decidir si de verdad será útil o no dicha compra, que sobre todo ocurre en términos de moda, como en las rebajas de enero.
Un reto conocido como 'despensa inteligente'
Como bien comenta Galán Dalmau, una de las formas más eficaces de ahorrar sin sensación de privación está en la alimentación. Por ello, planificar cinco comidas base para toda la semana y comprar únicamente para ellas reduce gastos y estrés. "Aprovechar sobras para cremas, salteados o tortillas evita desperdicio y compras de última hora. Menos decisiones diarias se traducen en menos gasto y más calma", suma.
Recurrir al método 'billete visible'
"Ahorrar no siempre funciona cuando es abstracto. Elegir una pequeña cantidad semanal (entre cinco y diez euros) y guardarla en un sobre o tarro físico hace que el progreso sea tangible. Ver y tocar el ahorro refuerza la motivación. El cerebro responde mejor a lo visible que a cifras digitales", explica. De esta manera, podremos ahorrar dinero de una manera fácil y sin causarnos un grave problema semanal y al ver cuánto hemos conseguido tendremos una mayor motivación.
Un detox de gastos automáticos
Sobre todo, suscripciones, aplicaciones o servicios de envío suelen convertirse en fugas invisibles de dinero. "Deberíamos revisarlas y cancelar las que no se usan de forma consciente no es una renuncia definitiva: siempre se pueden reactivar. Lo que se elige de nuevo, se valora más", añade. Asimismo, antes de gastarnos el dinero deberemos de hacernos una pregunta definitiva: “¿esto me acerca o me aleja de la tranquilidad que quiero dentro de un mes?
Cambiar la narrativa interna
Para finalizar, una de las claves más importantes es el lenguaje que utilizamos. "Y es que no es lo mismo repetirse 'estoy fatal de dinero' que 'estoy reajustando'. Ajustar implica decisión y control, ya que lamentarse desgasta y bloquea", concluye. Durante unas semanas no es necesario ganar más, sino decidir mejor. Con pequeños cambios sostenidos, la sensación de estabilidad vuelve antes de lo que parece.
En defintiva, la cuesta de enero no se basa en recuperar el dinero que hemos gastado en diciembre, sino en encontrar un equilibrio donde no tengamos frustración o estrés. Con estos métodos de la psicóloga podemos hacer proceso tras proceso un gran y notorio cambio.