Portugal tiene lo que hay que tener

Las Semanas de la Moda internacionales acaban en el país vecino con la Portugal Fashion, que se celebra entre las ciudades de Lisboa y Oporto. Una magnífica ocasión para testar lo que se está tejiendo a orillas del Atlántico

El diseñador portugués, Miguel Vieira, viste a las Kardashian. Prada, Vuitton, Chanel, Max Mara o Cristiano Ronaldo fabrican parte de su producción textil en empresas portuguesas que han aumentado un 4 por ciento su crecimiento, ante la ralentización china. Las Semanas de la Moda internacionales acaban en el país vecino con la Portugal Fashion, que se celebra entre las ciudades de Lisboa y Oporto. Una magnífica ocasión para testar lo que se está tejiendo a orillas del Atlántico.

Hasta hace dos ediciones, los desfiles de Felipe Oliveira Baptista en la Portugal Fashion eran el buque insignia de la pasarela de moda portuguesa, que va por su 38 edición en 20 años de vida. También el zapatero Luis Onofre, que calza a doña Letizia Ortiz, Naomi Watts o Michelle Obama, es otro de los puntales de estos desfiles. No es una Fashion Week Internacional aunque aspire a ello, pero sí es la última del programa de Semanas de la Moda mundiales. Oliveira, es el diseñador portugués más reconocido por ser el director creativo de Lacoste y haber abandonado, momentáneamente, su propia firma, pero hay unos cincuenta diseñadores que están haciendo cosas muy interesantes en toda esa costa atlántica ibérica y que en unos días se constituirán en una especie de ACME. La Asociación de Diseñadores de Moda Portuguesa englobará a los talentos que desfilan en su semana de la moda. Algunos de ellos participan en 80 ferias de 35 países, junto a 200 empresas textiles portuguesas porque el país vecino no tendrá Balenciagas, Pertegaces o Diores, pero sí que posee lo más valioso; una potente industria que invierte en I+D, es decir, Investigación más Desarrollo. España es el primer cliente ya que el 32 por ciento de lo que se produce el país vecino viene a España y el mayor cliente es, sin dudarlo, Inditex, seguido por El Corte Inglés, Mango, Adolfo Domínguez o Verino. Portugal a su vez tiene marcas potentes como Quebramar, Lion of Porches o Fossil que exportan al mundo. Saben que no pueden competir en precio pero sí en estructura industrial, investigación y en entrega. Entre las ciudades de Oporto y Braga hay 12.000 empresas textiles con unos plazos de entrega reducidos, en dos semanas los tienen listos para distribuir en cualquier parte del mundo.

Este poderío industrial respalda una solida propuesta que se aprecia en los 37 desfiles de moda pret a porter que muestran sus diseñadores dos veces al año en la Portugal Fashion y lo hacen en espacios tan atractivos como la Aduana de Oporto o el Convento do Beato de Lisboa, al estilo de la 080 BCN Fashion, espacios atractivos de la ciudad que sirven para ponerla en valor, uniendo turismo y moda, a diferencia de la Madrid Fashion Week, que desfila en una nave industrial dentro de un recinto ferial. Curiosamente los desfiles portugueses tienen lugar por

la tarde y hasta altas horas de la noche. Es normal en la Portugal Fashion, terminar el último desfile a la una de la madrugada. Este año se han visto propuestas muy interesantes, como el trabajo de Julio Torcato con telas de sastrería masculina para las prendas femeninas con unas siluetas híper sexys en sus formas ajustadas al cuerpo con buenos cortes de patrón y generosos escotes en pico. Anabela Baldaque, que trabajó con Emilio Pucci en Florencia, regresó a Oporto para expandir desde la desembocadura del Duero, sus diseños de estilo urbano, práctico y sobrio. Cualquier parecido con Pucci es irreconocible, es austera hasta en el color. Una de las propuestas más interesantes en la Portugal Fashion ha sido la de Pé de Chumbo, que es

la firma de la diseñadora Alexandra Oliveira, a la que su familia llamaba así de pequeña. Las texturas y la investigación de los tejidos es su seña de identidad porque combina el concepto artesanal de la hilatura. Cada prenda es única porque se confecciona hilo a hilo, casi sin costuras, en una compleja urdimbre de tricotado y tejeduría. Flecos, patchwork y color. No es de extrañar que Pé de Chumbo venda en 25 países de los cinco continentes.

Y por último, destacar el trabajo de dos jóvenes unidos bajo la marca StoryTailors porque es precisamente eso es lo que hacen, contar historias con su ropa. Se imaginan mirando por los balcones llamados “El paseo de la viuda”, que las mujeres de los balleneros utilizaban para ver si sus maridos regresaban vivos de la mar y ahí imaginan a un hombre que puede vestirse en el armario de una mujer y a la inversa con superposiciones de capas, lanas burel, tejidos con pelo, terciopelo, satén o algodón, con cortes que imaginan caracolas, escamas o espirales

y todo de tamaño XXL. En definitiva, la Portugal Fashion es una interesante propuesta de moda respaldada por una sólida y potente industrial textil, no en balde ocupa el cuarto lugar de su PIB.