A la espera de coordinación y de ayudas

«Os lo puedo contar, pero hay que ir allí para vivirlo». Los bomberos sevillanos detenidos en Lesbos alertan del drama en el mar griego

Los tres bomberos sevillanos fueron recibidos como héroes en el Consistorio hispalense
Los tres bomberos sevillanos fueron recibidos como héroes en el Consistorio hispalense

Cada héroe tiene un culto y Sevilla ha nacido para la devoción. La novena rendida a los bomberos detenidos en Lesbos por un supuesto «tráfico ilegal de personas y tenencia ilícita de armas» culminó ayer con una concelebración en la casa de todos. El escenario acompañaba a los fastos: el Salón Colón consistorial fue el recinto de la obra. El «orgullo», las «gracias» y el «reconocimiento» del alcalde, Juan Espadas, no eran más que una parte obligada de la institución, pero también del drama y de su representación. «Los protagonistas son este grupo de bomberos que os ha mantenido en vilo», dijo.

Otra cosa es que a los actores les agrade el papel o el número. O los números y los numeritos. Manuel Blanco, uno de los tres detenidos en Grecia, ejerció como portavoz de Proem-Aid, la asociación que reúne a este grupo de bomberos. Detrás, el coro de bomberos y otras entidades implicadas. Alrededor, el resto de grupos municipales, con pancarta y eslogan incluidos de Participa. Distinto es, naturalmente, que los héroes pretendan figurar como héroes, los protagonistas de esta gesta, epopeya, historia o lo que sea que comenzó en septiembre. «No podíamos ver las imágenes de los niños muertos en las playas y permanecer sentados en el sofá», explicó Manuel Blanco, vicepresidente de Proem-Aid y sargento del cuerpo de Bomberos de la Diputación.

Pero una cosa es huir del espacio de confort y otra que te adjudiquen atributos heroicos. Los bomberos, pese a la grandilocuencia del Salón Colón, pese a los plasmas y las luminarias, el cortinaje y los flases fotográficos, rebajaban el tono de la puesta en escena. Y, ya que el héroe necesita un relato que certifique la legitimización de derecho, alguien preguntó a los bomberos si se habían sentido maltratados. «Fuimos acusados de delitos muy graves, algo que lamentamos, pero nos han tratado como a detenidos», respondió Blanco. ¿Como a delincuentes? «No. Como a detenidos, bajo la aplicación de las leyes griegas», insistió el bombero.

Una vez resuelto el nudo del drama, la escena derivó en el derrotero propio de estas ocasiones. Las caras eran de cansancio, tanto en la platea como en el patio de butacas. El reparto de papeles era conocido, también por ya publicado. Los bomberos llegaron a Grecia a sus expensas y, previo registro en el listado de profesionales de rescate, se hicieron a la mar, relataron los bomberos. Lo conocía la Autoridad Portuaria y el servicio de Guardacostas griego, el mismo que los detuvo cuando regresaban a la costa de rastrear un posible naufragio entre Grecia y Turquía. «Nos sorprendió», señaló Blanco, quien aclaró que las «armas» por las que fueron acusados no eran más que «cortacabos del equipo de rescate». Los bomberos creen que existe un «problema de coordinación». Dos días atrás, contó Blanco, la Guardia Costera los había acompañado a otro rescate. El problema es que ahora las condiciones para salir a navegar son más estrictas. No prohíben salir al mar, pero se requiere orden y protocolos entre los cooperantes. «Ahora no podemos salir y, cuanto menos gente ayudando, menos probabilidad de actuar con rapidez», dijo antes de mencionar el caso de un niño que salvaron de morir de hipotermia «por quince minutos».

El problema sigue ahí, aunque Blanco no se atrevió a propagar soluciones. Eso corresponde a otros, vino a decir. Mientras, cerca de mil personas diarias siguen huyendo por mar en dirección a Grecia, un clásico país hacedor de héroes y de dramas. A Proem-Aid le quedan fondos para un mes. Su labor es no dejar que el mar sea un cementerio. «Los medios oficiales no pueden contenerlo». Por eso van a cerrar acuerdos de colaboración pública. «Os lo puedo contar, pero hay que ir allí para vivirlo», concluyó otro de los bomberos detenidos. Es la realidad, dicen, aunque parezca un eslogan de FITUR, algo que no desmerecía en toda esa novena.