Política

De pronto, el cambio

Mesa del Parlamento andaluz / Foto: Manuel Olmedo
Mesa del Parlamento andaluz / Foto: Manuel Olmedo

En el fondo, la vida es un constante cambio, pero hay algunos que se esperan con sentimientos encontrados, como el político que se producirá hoy martes, si se respeta el guión acordado. Algunos ya pensarán aquello de... «en martes ni te cases, ni te embarques». Puede que tengan algo de razón, ya que PP y Ciudadanos se casan y además el PP se embarca con Vox en una singladura bastante correosa. Es lógico que en estos momentos tengamos en Andalucía muchas personas descontentas con el resultado de las elecciones, que daban por hecho que las ganaría el PSOE, como así fue, pero sin una mayoría que le permitiera gobernar; otras, se quedan sin empleo y sueldo –como es lógico, los más desconsolados–. Por la otra parte, los votantes del «tripartito» están a punto de coger el cielo con las manos. Son muchos años de espera. El PP gana lo que incluso con cincuenta asientos en el Parlamento no consiguió. Hay cierto amargor porque consigue San Telmo con el segundo peor resultado desde las primeras autonómicas en 1982, pero el bombón es tan exquisito que cura cualquier frustración. Cs obtuvo un gran resultado, pero también necesita el bombón que le quite el amargor de no haber sido la segunda fuerza más votada. Vox ha roto los pronósticos más optimistas. Tanto se habló de que viene el lobo, que se presentó dando una tremenda dentellada. Siempre he creído, así lo dice la Constitución, que gobierna el que consigue tener una mayoría, incluso cuando se hablaba de golpe de Estado y de ilegalidad porque Sánchez armó la mayoría que le permitió acceder al Gobierno. Distinto es que muchos, entre ellos yo mismo, pensáramos: «Dime con quién te alías y te diremos quién eres». Lo cierto es que todos los que votaron a su favor en el Parlamento eran diputados elegidos por el pueblo. Deseo los mayores aciertos al nuevo Gobierno. Algo de lo bueno que puedan hacer te rozará al menos. Les pediría que a partir de ahora, lo que digan y hagan en el poder y en la oposición sea lo mismo. Por favor, que no nos sigan tomando por tontos olvidadizos. No soy de manifestaciones, pero me parece insensato empezar a organizarlas antes de empezar a gobernar. Sigamos la norma de dar los cien días de cortesía. Han prometido tanto que se puede esperar hasta el 22 abril para respetar la Semana Santa. Y si la situación no es la prometida, entonces será la hora de pedir cuentas.