Fluorescencia sobre el dragón

La Tarasca toma el centro de Granada, prólogo de los días grandes de la Feria, con un guiño a la tendencia de los colores llamativos

El maniquí, precedido de uno de los «temidos» cabezudos
El maniquí, precedido de uno de los «temidos» cabezudos

SEVILLA- La belleza volvió a triunfar. El monstruoso dragón tuvo que conformarse con servir de pedestal a «la Pública», la más esperada por los niños y mayores que abarrotaron ayer el centro de Granada. Su salida confirmaba dos tradiciones: la de que sigue intentado marcar tendencia –sin conseguirlo– y servir de aperitivo a los días grandes del Corpus.

Una flor –«un cinturón de lechugas» en opinión de algún espectador, según recogió Efe– sirvió de inspiración a Francisco de Borja Rodríguez «Pacobo» para el diseño definitivo, aunando dos «imprescindibles», los tonos «nude» y los más llamativos, con un toque de gasa verde fluorescente en la cintura. Como es tradición también, ahí va el «pero»: parece que fuera marcando moda de una primavera-verano muy muy lejana (tampoco contribuye el rictus del aclamado maniquí). Hay que reconocerle al diseñador que espoleara a quienes acuden a «evaluar» a la Tarasca como imprescindible del gran ambiente de estos días de feria. Liderados por los gigantes Isabel y Fernando, Reyes eternos en Granada, los «temidos» cabezudos terminaron de agitar el desfile. Aunque la alegría quizá se debiera más a que el día de hoy está señalado en rojo en el calendario. Ni colegio ni trabajo (excepto para quienes el Corpus supone un respiro económico en forma de contrato temporal). Sólo queda poder permitirse subir a la Feria.