Política

Fuga de votos a Cs y Podemos

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Una de las mayores incógnitas a la que nos enfrentamos en esta campaña es el daño que las candidaturas anti-sistema puedan infringir a los partidos constitucionalistas. Que Adelante Andalucía (AA) crezca, además de por la adición de Podemos e Izquierda Unida, lo haga también por voto socialista, pondría al PSOE en un porcentaje de voto más cercano del 30 por ciento que del 35 por ciento y facilitaría al populismo de izquierdas ser decisivo en la formación del próximo gobierno regional. Lo que la alejaría de las transformaciones estructurales que necesita para su desarrollo económico. A dos semanas de las elecciones los socialistas ceden a AA 55.000 votantes y la alianza de Podemos a IU trasvasa al PSOE 56.000 votos, por lo que la situación en el campo de la izquierda es de tablas.

Por otra parte queda por conocer hasta que punto erosionará Vox al Partido Popular y a Ciudadanos. De momento son pérdidas relativamente asumibles, pues tan solo suponen el 3,3% del electorado popular y el 1,9% de los votantes naranjas.

Los votos que se intercambien los tres partidos constitucionalistas entre sí no llevará a ninguna situación peligrosa. Damos por hecho un crecimiento de Ciudadanos basado en el trasvase de votante del PP y del PSOE. Pero el ajuste siempre será entre partidos de orden constitucional, vasos comunicantes en definitiva.

Los dos grandes movimientos migratorios de votos se dan precisamente en el campo constitucional; se trata de los 159.000 votos que trasvasa el PP a Ciudadanos y los 79.000 que transfieren los socialistas a los de Rivera. Estas fugas de votantes suponen el 14,9% y el 5,6%,

respectivamente, del electorado del PP y del PSOE. Es la clave del descenso de 3,9 puntos del Partido Popular y el crecimiento de 6,2 puntos de Ciudadanos.

El bloque del centro-derecha, Partido Popular y Ciudadanos, mejora en conjunto, pasa del 36,0 por ciento del voto de 2015 al 38,3 por ciento. Es un avance de 2,3 puntos. Mientras que la izquierda, PSOE y AA, pasan del 57,2% al 55,7%. Es un retroceso de 1,5 puntos. En escaños significa que el centro-derecha pasaría de 42 a 44 escaños y la izquierda de 67 a 65 parlamentarios.

Con estos resultados el cambio, entendido como el acceso al poder del Partido Popular y Ciudadanos es aún lejano. El PSOE volverá a ganar las elecciones andaluzas y al igual que sucediera en 2015 puede, en teoría, elegir socio parlamentario o de gobierno, entre Ciudadanos y Adelante Andalucía.