Opinión

Habla Toscano, habla Ferraz

Es el nexo entre el PSOE de ayer y el PSOE de mañana, o sea, es el PSOE de toda la vida de Dios; así, como un padre omnipotente, gobierna Dos Hermanas Francisco Toscano, Quico para el siglo, el alcalde más votado de España y aspirante a la reelección en mayo. Cumpliría en 2023, de agotar la próxima legislatura, cuarenta años en el cargo. Pedrista de primera hora, acogió a Sánchez cuando era un apestado y aunque quien despacha a diario con La Moncloa, cargo de delegado del Gobierno obliga, es Gómez de Celis, el demiurgo del «otro» socialismo andaluz es él. «Susana Díaz debe intentar un gobierno con Ciudadanos con alguna participación de Adelante Andalucía que permita que haya un ejecutivo aunque renunciemos a San Telmo», se ha confesado ante la hábil grabadora de Juan de la Huerga en los diarios del Grupo Joly. Así ha hablado no Zoroastro, sino un profeta de la izquierda sureña al que habría que hacer todo el caso del mundo, porque Ferraz se expresa a través de ese verbo de rotunda ruralidad que él se gasta. Le enseña Toscano a su íntima enemiga el camino de la puerta, la conmina al sacrificio voluntario igual que a los generales soviéticos que fracasaban en alguna operación, durante la Gran Guerra Patria, los dejaban a solas con una pistola y una botella de vodka. Alguien que blasona como principal virtud, quizá única, de una lealtad inquebrantable al partido no puede negarse a apartarse de la escena cuando su legado consiste en que muchas familias socialistas han dejado de comer del presupuesto. La Excelsa Matrona, así denominaban a la primera dama durante el trujillismo en la República Dominicana, ya no provee alimento para sus criaturitas. Seco el manantial de la mamandurria, se agotó el carisma y quedó roto para siempre el vínculo de la fidelidad al líder. Así es la vida.

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