«Isabel la Católica no era una santa ni mucho menos»

Todo lo que nunca quisieron contarnos sobre la Edad Media en España, estos dos historiadores lo escriben con rigor, humor y buen rollo

Todo lo que nunca quisieron contarnos sobre la Edad Media en España, estos dos historiadores lo escriben con rigor, humor y buen rollo

Las intrigas palaciegas del Medioevo se han puesto de moda gracias a las series de televisión. Felipe «El Hermoso» es uno de los personajes históricos sobre los que más sombras se han arrojado a lo largo de los siglos. David Botello y May Rodríguez Albendea escriben un libro con el que rescatan todo lo que se quiso ocultar del noble flamenco.

–«Felipe ‘El Hermoso’. Anatomía de un crimen». ¿A quién se ha matado?

–May R.: Nosotros a nadie y el crimen fue el de Felipe, que le dieron matarile como está mandado.

–David B.: Hay dos versiones de la Historia, una oficial y otra extraoficial. Ésta es más interesante que la que nos han contado siempre, con pretensiones de que algún día se convierta en la oficial porque es más rigurosa nuestra versión.

–Empecemos por el principio. ¿Cuánto tenía Juana de loca y cuánto Felipe de hermoso?

–DB: Los motes que se les ponen a los reyes siempre son susceptibles de interpretación, pero en el caso de Juana «La Loca» estaba muy condicionada por su marido, que tampoco era hermoso. En el libro contamos también de dónde viene su apodo, pero lo que podemos decir es que la hicieron pasar por loca porque le convino a su marido, luego a su padre, Fernando «El Católico» y luego a su hijo Carlos V. Los tres hombres, alrededor de una mujer que tenía mucho poder, preferían hacerla pasar por loca y gobernar ellos.

–MR: Lo que pasaba es que tenía mucho poder y de loca por amor menos todavía.

–O sea, que no solamente os queréis cargar lo que nos cuentan en las series de televisión sino las películas que se han hecho sobre estos personajes.

–DB: La Historia siempre es interpretable y mucho más cuando hablamos de ficción. Tú puedes coger narraciones del siglo XIX maravillosas con un interés dramático que está muy bien, pero el interés dramático no siempre coincide con el histórico. Una cosa es lo que se cuenta de un personaje histórico, como en el caso de Vicente Aranda con su película sobre Juana, y otra lo que de verdad sucedió. Porque fue algo muy complicado, si Juana hubiera vivido hoy sería una mujer maltratada.

–MR: La historia de verdad tiene mucho más gancho que la película de Aranda, Juana I de Castilla es más importante que la de la leyenda que cuenta que estaba loca de amor.

–¿Por qué Felipe «El Hermoso»?

–DB: Porque normalmente lo que nos cuentan es que reinaban los Reyes Católicos y luego llegó Carlos V. En medio está Felipe «El Hermoso», pero nadie lo ubica bien porque es el gran olvidado de la Historia de España, realmente de Castilla, ya que fue rey de allí pero no del resto de territorios. Lo que sucede es que este planteamiento cuestiona que Isabel de Castilla unió España, lo que no puede ser porque el monarca que la sucedió era un rey que venía de fuera y Fernando estaba en Aragón.

–MR: Es que no es real y lo que nos preocupa no es que se hable de una nación basándose en una mentira, lo que nos parece mucho más interesante es ver la Historia no como un arma sino como un instrumento. No pasa nada.

–Un momento muy bueno del libro es cuando los castellanos llegan a Flandes. Un choque de culturas en pleno siglo XV a lo bestia. ¿Nos siguen comprendiendo tan mal en Bruselas?

–MR: Es algo mutuo, porque ellos nos siguen viendo muy raros y nosotros rarísimos. Lo era en el siglo XV y a día de hoy se mantiene en cierta medida. Los castellanos llegan con unas formas muy sobrias y austeras, que no tiene nada que ver con el mundo aislado de Castilla.

–DB: Claro, además es que las relaciones llegan con un drama. Cuando la corte castellana llega para dejar a Juana y traer a Margarita de Austria, que se casará con el heredero de los Reyes Católicos, les cae encima el invierno y mueren miles de castellanos por culpa de los tejemanejes de Felipe. La relación empezó mal no sólo entre los dos contrayentes sino entre ambas naciones.

–¿Hay más mitos por descubrir?

–MR: Para empezar el propio reinado de Juana, que nunca se nombra. Fue reina propietaria todo el tiempo de sus territorios, aunque no la dejaran gobernar porque no le convino ni a su padre ni a su hijo.

–Tampoco dejáis muy bien a Isabel

–DB: Cuestionamos el papel mojigato que ha ocupado esta mujer en la Historia, el personaje que describimos en el libro es infinitamente más interesante que el santurrón y blandito que nos habían contado. Era una mujer de mucho carácter que luchaba por sus objetivos, que eran lograr el trono y afianzarse.

–MR: No era una santa ni mucho menos, porque cuando luchas no eres limpio. De hecho, tuvo un gran cargo de conciencia en su vejez por todos los crímenes que hizo para llegar donde llegó.

–¿Quién quiso matar a Felipe «El Hermoso»?

–MR: Llegó un punto en el que incumplió todas las promesas que le había dado la corona y se convirtió en un sujeto molesto para todo el mundo menos para su corte. Los nobles castellanos, la pequeña nobleza, Juana «La loca», el Cardenal Cisneros, Fernando «El Católico» e incluso la gente de su propia corte porque ya no podía ordeñar más la vaca de Castilla. Muchos de los que vinieron con él fueron especialmente corruptos, igual que los que estaban aquí.

–¿No habrá ninguna relación entre el «caso de los ERE» y la llegada de los nobles flamencos?

–DB: (Risas).

–MR: Eso es consustancial a nosotros mismos, no nos lo tuvo que traer nadie. En Europa se funcionaba igual en el siglo XV.

–Si pudieran elegir qué prefieren ser en esta época, ¿reyes o papas?

–DB: Viendo cómo vivían y como morían, creo que se lo pasaba uno mejor siendo Papa.

–MR: Yo me habría quedado con un peldaño intermedio, algo tranquilito con lo que sobrevivir.