Política

La Audiencia va a por Alaya

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La magistrada Mercedes Alaya, a la que no se le conoce un pronunciamiento público, se está enfrentando a las presiones del PSOE, con responsables que rozan el insulto impunemente; y de la propia Justicia. El objetivo es claro: que abandone el caso más grave de corrupción destapado en Andalucía y uno de los más graves a nivel nacional. Un claro ejemplo es el auto de la Audiencia provincial que se conoció ayer. La Audiencia admite parcialmente el recurso de la ex ministra de Fomento y ex consejera de Hacienda, que fue imputada junto a otros 19 altos cargos de la Junta. Magdalena Álvarez no está actualmente aforada. Sin embargo, la Audiencia entra de lleno, por su cuenta, en este asunto, animando abiertamente a las partes a que recurran a una instancia jurídica superior para que otro tribunal se haga cargo de la causa. No es entendible esta postura, a menos que exista alguna variable oculta, que circule por el lábil terreno de la política y la judicatura. Dos poderes tan separados orgánicamente como cercanos en la práctica. No es entendible la decisión de la Audiencia porque el ponente que firma este auto señalando que «podría haberse alcanzado el límite máximo de instrucción por el juez ordinario», es el mismo que en agosto señalaba que «el juzgado de Instrucción de origen debe apurar y depurar la instrucción practicando cuantas diligencias sean precisas para completar la investigación» antes de elevar el caso a un órgano judicial superior. ¿Qué ha ocurrido en estos dos meses para que la Audiencia haya cambiado tan sorpresivamente de opinión? La decisión de Alaya de dar traslado a Griñán y a Chaves «en calidad de imputados» acabó por disparar la presión política. El PSOE está moviendo todos los hilos posibles para que el caso vuele del juzgado de Instrucción número 6. En este empeño está también la Audiencia y la Fiscalía Anticorrupción.